Google y la UE logran un acuerdo

La batalla contra el monopolio de Google en Europa, que se ha extendido por tres años, está por terminar en una conciliación, gracias a que Bruselas vio con buenos ojos su última oferta para darles a sus rivales resultados de búsqueda más visibles.

Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea (CE). / EFE

Luego de dos años de negociaciones con avances y retrocesos y de tres propuestas de conciliación, la Comisión Europea dio su aprobación provisional a los términos finales que imponen límites legales a la forma como Google presenta su página de búsqueda.

Los rivales de Google denunciaron las ofertas anteriores como inadecuadas y “peores que nada”. Las últimas revisiones presentan prácticamente los mismos términos, pero obligan a Google a darles más espacio y visibilidad a los vínculos obligatorios para servicios de búsqueda alternativos, como los de compras o restaurantes.

Tanto Google como Joaquín Almunia, la cabeza de asuntos de competencia de la Unión Europea (UE), ven esto como el último capítulo de las largas conversaciones de conciliación que estuvieron a punto de colapsar en varios momentos con las amenazas de acusar con cargos formales a Google si no mejoraba su oferta.

Kent Walker, vicepresidente y principal abogado de Google, dijo en un comunicado: “Haremos cambios significativos a la manera como Google opera en Europa. Hemos estado trabajando con la Comisión Europea para atender los temas que presentaron y tienen la esperanza de resolver esta situación”.

El pacto sigue dependiendo de un último proceso de aprobación. Algo que ha molestado a los rivales de Google es que esto no incluye una “prueba de mercado” formal de la tercera oferta. Los 18 grupos que presentaron las quejas en el caso serán consultados sobre los términos finales cuando la comisión los informe de su intención de rechazar el caso.

La decisión de Almunia concluye de manera efectiva una investigación de la UE iniciada por quejas provenientes de varios grupos, entre ellos Microsoft, Trip Advisor y Twenga, y publicaciones europeas de prensa y revistas. Google temía que la llevara a una larga batalla legal, costosas multas y limitaciones intrusivas.

Bajo un acuerdo de conciliación, Google tendrá que cumplir las limitaciones legales sobre cómo presenta los resultados de sus búsquedas en Europa, pero no tendrá que admitir que hizo algo mal y no tendrá que pagar multas.

Es la única vez que Google se ha doblegado ante presiones por parte de supervisores antimonopolio. Sin embargo, el resultado será una amarga decepción para las organizaciones de consumidores y los grupos de lobby, como Fair Search y la Iniciativa para un Mercado en Línea Competitivo, apoyada por Microsoft, que presionaron a Almunia para que impidiera que Google siguiera discriminando a favor de sus propios servicios. Google dijo que algunos de sus competidores están sobre todo interesados en “enredarnos en una disputa sin fin”.