'Hay que atender los puntos críticos de la red'

Puerto Salgar (Cundinamarca) y Yondó (Antioquia) son los puntos críticos donde es urgente que se realicen trabajos de mantenimiento de la red de la Transportadora de Gas Internacional. Su presidente, Ricardo Roa, señaló que esto es urgente.

Ricardo Roa Barragán, presidente de la Transportadora de Gas Internacional (TGI), señaló que están interesados en la planta regasificadora de Buenaventura. / Liz Durán - El Espectador

Mientras que se invierten grandes sumas de dinero en la expansión de la red, para garantizar el suministro de gas a los usuarios, hay algunos puntos críticos que no pueden ser atendidos en tanto no se determine la forma de financiarlos. El presidente de TGI, una empresa del Grupo de Energía de Bogotá, señala que es urgente atenderlos. El siguiente es el diálogo con el directivo.

¿Cómo va la compañía?

Al corte del primer semestre los resultados son halagadores. Habíamos presupuestado US$240 millones y obtuvimos US$249,2 millones, lo que significa 3,7% más que en el mismo período de 2013.

¿Cuál fue el incremento de capacidad en la red?

Pasamos de 454 millones de pies cúbicos diarios (pcd) en 2013 a 506 millones en el primer semestre de este año, gracias a los buenos índices de confiabilidad y de disponibilidad de nuestras redes.

¿Cuánto invirtieron para lograr estos resultados?

La compañía cerró un plan de expansión de 300 kilómetros, lo que permitió ampliar su capacidad en 40%, al pasar de 480 millones pcd a 730 millones, con inversiones que superaron los US$820 millones en los últimos cinco años.

¿A dónde quieren llegar?

Tenemos sobre la mesa unos proyectos de robustecimiento de la infraestructura, tendientes a aumentar la capacidad de transporte y con ello generar una mayor operación comercial. Son 12 iniciativas que costarán US$2,5 billones.

¿Cuáles son los prioritarios?

Tenemos tres proyectos identificados para proveerle al sistema confiabilidad y garantía de abastecimiento para atender la creciente demanda de gas en el interior, suroriente y suroccidente del país. El primero es Cusiana-Vasconia (fase III), que consiste en la implementación de tres unidades de comprensión adicionales a las existentes, en las estaciones de Miraflores, Puente Guillermo y Vasconia. Este proyecto, que ya tiene vía libre, va a permitir un incremento de 20 millones pcd en la capacidad de transporte, su costo será de US$32 millones y estaría funcionando en el último trimestre de 2015.

¿Y los otros dos?

Uno es Cusiana-Apiay, que incluiría la construcción de dos nuevas estaciones de compresión, con inversiones por US$49 millones, con lo que se incrementará la capacidad de transporte en 32 millones pcd. Y el otro que estamos mirando es darle bidireccionalidad al gasoducto Ballenas-Barranca.

¿Esta última iniciativa es como llevar a ‘doble calzada’ la red?

Sí. Con una inversión cercana a los US$10 millones, es aumentar la capacidad de este trayecto en 40 millones de pcd, en la dirección sur-norte. Estamos haciendo los ejercicios de viabilidad económica.

¿El país requiere ‘dobles calzadas’ en gasoductos?

Hoy no estamos evaluando la posibilidad de un loop, que es un tubo paralelo al existente, lo que usted califica como ‘doble calzada’. Nosotros instalamos un loop de 350 kilómetros en la expansión de Cusiana Fase II, y creemos que hay otros proyectos en los que, bajo el criterio de confiabilidad, podría desarrollarse la construcción de nuevos loops. Pero un desarrollo grande, como lo están haciendo en Perú, donde adjudicaron una licitación para construir más de 1.000 kilómetros de gasoducto, con una inversión cercana a los US$7,3 billones, por ahora el país no lo tiene en la mira.

¿Cuál es la capacidad de la red de gasoductos de TGI?

La capacidad real nos permite mover 730 millones de pcd. Al 30 de junio movimos en promedio 506 millones de pcd y el año pasado fueron 454 millones.

¿Cuántos kilómetros tiene la red del gasoducto de TGI?

Hoy la red alcanza los 3.957 kilómetros de extensión y es la única que conecta la disponibilidad de gas en el campo de Ballenas, en La Guajira, y de los campos de Cusiana y Cupiagua, en el piedemonte llanero en Casanare.

¿El país tiene buena infraestructura para el transporte de gas?

El país tiene una red radial. Esto es como unas venas que conectan la oferta con la demanda, pero tiene muy poca redundancia o sistemas de suplencia. Nosotros hemos identificado esta necesidad bajo el concepto de confiabilidad y los tenemos en nuestro banco de proyectos, los que hemos venido socializando con la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme), la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) y el ministerio de Minas y Energía, para darles viabilidad en la medida en que el crecimiento de la demanda de gas así lo requiera.

¿Hay un nuevo proyecto de gasoducto?

Hay un proyecto que integra un criterio de confiabilidad, tanto de suministro de gas como de transporte, que es la planta de regasificación de Pacífico Sur, que es la regasificadora de Buenaventura. La compañía considera que es un proyecto que, de garantizarse el mecanismo de retorno de inversión del gasoducto, que tendría 150 kilómetros de extensión, se podría estar dotando de confiabilidad, lo que significaría garantizar el abastecimiento del gas, en un escenario de problemas generados por geotecnia y clima que interrumpan el servicio, como ocurrió en 2011 en el tramo Mariquita-Cali.

¿Hay puntos críticos en la red?

Hemos identificado unos puntos críticos que requerirían de una señal de confiabilidad para poder generar una suplencia y no poner en riesgo el abastecimiento ante una situación asociada a clima, deslizamientos de tierra o atentados terroristas.

¿De cuántos puntos críticos estamos hablando?

De dos subfluviales que atraviesan el Magdalena. A la altura de Puerto Salgar (Cundinamarca) hemos encontrado un punto en alto riesgo, cuyo eventual daño o ruptura podría dejar al suroccidente del país no menos de 40 o 45 días sin abastecimiento. Son puntos que revisten la mayor complejidad, por las condiciones en dónde están ubicados. Estos tramos no pueden tener una revisión del revestimiento, lógicamente, por estar debajo del río Magdalena, No puede haber excavaciones, ni mejoras a las protecciones catódicas a los elementos técnicos que aseguren un buen estado mecánico e hidrológico del gasoducto, los cuales garantizan su operación segura y confiable.

¿Cuál es el otro punto crítico?

Es un cruce a la altura de Yondó, donde tenemos problemas conexiones ilegales. Es un largo trayecto del gasoducto que ponen en riesgo la vida y la seguridad de la gente y en el que estamos estructurando una propuesta de solución para quitarle ese alto riesgo de una emergencia, de una calamidad de personas. Allí se manejan unas condiciones de presión muy altas, de unas poblaciones muy vulnerables a las que hay que prestarles atención.

¿Cuándo se podría solucionar esta situación?

Estamos determinando los niveles de inversión que se requieren para hacer eventualmente una reposición de esos tramos y lógicamente una legalización de todas las conexiones de los usuarios que están allí conectados de manera indebida y también la posibilidad de desarrollar un ramal que permita darle confiabilidad al sistema en ese punto. Sería una desviación al gasoducto existente entre Galán y Yondó. Son temas de nuestra mayor preocupación, de los que estamos pendientes por solucionar en el menor tiempo posible.

¿De quién depende que se actúe rápidamente?

Depende de decisiones para determinar cómo remunerar la infraestructura relacionada con conexiones ilegales a la red troncal del gasoducto y también con las que permitan hacer suplencias con el fin de asegurar la disponibilidad del gas en la red.

¿Tienen proyectos en el exterior?

Están sobre la mesa algunos proyectos de expansión de transporte de gas en México. Son dos iniciativas para construir 620 kilómetros de red de gasoductos, estimadas en US$1.000 millones.

¿Cómo está la infraestructura para enfrentar el fenómeno de El Niño?

En condiciones normales de no Niño se mueven a través de nuestras redes entre 70 y 90 millones de pies cúbicos diarios de gas para la generación térmica. De acuerdo con el Centro Nacional de Despacho, en un escenario crítico, de mayores necesidades de generación térmica para atender el déficit de generación hidroeléctrica, se estarían requiriendo del orden de 242 millones de pies cúbicos diarios. Estamos en condición plena y suficiente para cumplir esa necesidad. Ello es producto del reforzamiento de la infraestructura que se hizo justamente después del fenómeno de El Niño entre 2009 y 2010. En lo que se refiere a la capacidad de transporte, la autopista está lista.

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