“Hay que estar preparados para excesos de producción”

El gerente de la Federación de Cafeteros insiste en la importancia de las herramientas para estabilizar los precios del café. Abrir nuevos mercados, como el asiático, la apuesta.

Luis G. Muñoz cree que la Misión Rural es más profunda que la Cafetera. /Archivo
En 2014, la cosecha cafetera aportó cerca de $2 billones más al PIB colombiano que en 2013, porque fue valorada en $5,4 billones y superó en 12% los sacos de café producidos con respecto al año anterior, al completar 12,1 millones de 60 kilos. La caficultura, sin embargo, empezó 2015 con volatilidad en los precios internacionales e incertidumbre acerca de los inventarios a nivel global y del comportamiento que pueda tener Brasil, el gigante de la producción. 
 
En medio de ese escenario, sigue viva la petición de cinco de los 15 comités departamentales para que renuncie a su cargo Luis Genaro Muñoz, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros. La petición se hizo en público en diciembre, durante el pasado Congreso Cafetero, ante la que el presidente Juan Manuel Santos pidió prudencia y Muñoz respondió, como ya lo había hecho antes cuando habían pedido su cabeza: “a un gerente hay que apretarlo por principio”.
 
En entrevista con El Espectador, el gerente de la Federación contó sus percepciones sobre los resultados de la Misión Cafetera. A pesar de que no está de acuerdo con la mayoría de recomendaciones, dice que del informe saldrán insumos para las estrategias que necesita la caficultura.
 
¿Cómo se explica el comportamiento del precio del café en los últimos meses?
 
Desde hace muchos meses hemos visto una gran volatilidad en el mercado del café. Esta no se origina en factores de demanda, que sigue creciendo a buen ritmo en diferentes países y segmentos, sino en la incertidumbre asociada con la oferta. Perú y muchos países de Centroamérica aún no superan los retos que trajo consigo la roya, como lo logramos hacer en Colombia, en tanto que en Brasil aún es incierto el efecto final en la producción y calidad del café como consecuencia de la sequía del año pasado. Entretanto, el mundo sigue teniendo dudas sobre los niveles de los inventarios. Así las cosas, tenemos que estar preparados para la volatilidad asociada con el cambio climático y los posibles excesos de producción y de  inventarios.
 
¿Qué proyectan de la producción en Brasil?
 
Tan difícil como predecir el comportamiento de los precios es predecir la cosecha y los inventarios de Brasil. Diferentes analistas aseguran que las cifras de Colombia son las más confiables y transparentes del mercado, en tanto que en Brasil, de un día para otro, pueden variar las predicciones en el equivalente a la mitad de la cosecha colombiana. Es mejor ser precavido y no especular sobre lo que pueda pasar.
 
La Federación estuvo de gira por Asia. ¿Cuál era el objetivo?
 
Visitamos a los principales actores de la industria del café de Japón, que vienen acelerando sus compras de café colombiano porque confían en nuestra capacidad de ofrecer un producto de calidad y diferente. Vemos con satisfacción un impulso a la venta del grano colombiano Emerald Mountain (enlatado) en ese país, y a nuevos actores que están interesados en nuestra estrategia de cafés con denominación de origen regional. Paralelamente tuvimos presencia en la feria de café de Seúl, en Corea, y en la feria anual de cafés especiales de Seattle, en Estados Unidos.
 
¿Qué le interesa o le  atrae a la Federación y los cafeteros del mercado asiático?
 
En Asia-Pacífico  está buena parte del futuro de la demanda por café en el mundo. Ya tenemos países muy avanzados en calidad, como el caso de Japón, Corea o Australia. Si esos ejemplos se replican en otros países con gran población, incluso como ya está sucediendo en las ciudades de la costa de China o en los grandes centros urbanos de Vietnam, tendremos nuevas fuentes de demanda para nuestra estrategia de diferenciación y de calidad, donde sin duda somos mucho más competitivos. 
 
¿Qué decir de los resultados de la Misión Cafetera?
 
Estamos de acuerdo con cuatro recomendaciones, y aunque nos parecen insuficientes, estamos parcialmente de acuerdo con tres, que también requieren mayor profundidad, y no coincidimos con tres. Una  con la que estamos en desacuerdo es la evaluación que la Misión Cafetera hizo del PIC. Al confundir subsidios sociales con productivos, la Misión utilizó parámetros de evaluación que no eran consistentes con el reto que se le planteó a la caficultura para consolidar los resultados de los programas de renovación, cuyos beneficios ya estamos viendo. Por otra parte, muchos productores han mostrado su decepción por la falta de ideas novedosas o de sugerencias para enfrentar los grandes retos que traen actualmente la incertidumbre de la volatilidad de los precios, el clima y la tasa de cambio en la caficultura y la agricultura en general. En la Federación  estamos trabajando en iniciativas para estos retos ante la ausencia de propuestas de la Misión en este frente.
 
 

 

 

últimas noticias