"Hay que llevar el mundo al campo"

Luis Eduardo Gómez deja la presidencia de Finagro. La cartera de la entidad creció 50% en tres años y ahora llega al 38% de los productores del país.

Luis Eduardo Gómez, presidente de Finagro, presentó su carta de renuncia a la Presidencia de la República. / Óscar Pérez

Mientras sin parar suena su celular, congestionado de mensajes que preguntan el porqué de su renuncia, Luis Eduardo Gómez, presidente del Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro), explica con gusto que deja una entidad que se enfocó con su gestión de tres años en los pequeños productores.

Gómez, abogado y administrador de empresas, entrega una cartera que creció 50%, pues pasó de $9,4 billones a $14,1 billones. El 94% de los 341.000 nuevos beneficiarios del Fondo, así como el 87% de desembolsos —unos 715.000 créditos por $5 billones— corresponden a pequeños productores.

En diálogo con El Espectador, este paisa, quien fuera director ejecutivo del Comité Departamental de Cafeteros de Antioquia, asesor de la gerencia de la Federación Nacional de Cafeteros y su representante en Asia, entrega un panorama de su labor y un porqué de su dimisión.

- ¿Con qué resultados financieros termina su gestión?

Tenemos utilidades de cerca de $251 mil millones, que se han venido reinvirtiendo. Se ha fortalecido el patrimonio en 35% y la rentabilidad del patrimonio (ROE) pasó del 8,58% en 2011 a 10,03% en noviembre de 2014. La rentabilidad del activo (ROA) se ubicó en 1% en promedio.

- ¿Cuántos créditos se han otorgado?

Se han otorgado $22 billones de crédito a través de 820.000 operaciones. De todas las operaciones que realizamos, el 87% va para pequeños productores y también se apoya a la población en condiciones de vulnerabilidad. Se han otorgado 5.043 créditos por $51.000 millones a víctimas del conflicto armado interno, que sean desplazados o reinsertados.

- ¿Cuál es la participación del Banco Agrario en el otorgamiento de crédito?

Nueve de cada diez créditos se canalizan a través del Banco Agrario y pesan el 44%. El 10% adicional se canaliza a través de la banca privada y pesa 56%. El Banco Agrario se enfoca en pequeños productores y zonas más apartadas. La banca privada tiene el segmento de medianos y grandes productores, que normalmente están en centros agroindustriales.

- ¿Cuál ha sido el desempeño del microcrédito?

Se han entregado 80.000 microcréditos por $150.000 millones, de los cuales 61% fueron entregados a mujeres.

- ¿Cuál es el promedio de crédito y de microcrédito?

El promedio del crédito en Finagro es del orden de $14 millones. Casi un millón de créditos, por $14,1 billones, nos da $14 millones. Obviamente hay pequeños, medianos y grandes, pero ese es el gran promedio. El microcrédito puede ir hasta 25 salarios mínimos legales, o sea unos $12,5 millones.

Algo importante para resaltar es la Profundización Financiera, es decir, qué tanto pesa el crédito para el sector agropecuario sobre el PIB agropecuario. Se ha logrado pasar del 24% al 32, es un avance muy importante, hay una irrigación de recursos. Es más lo que ha crecido la cartera que el PIB agropecuario.

- ¿A cuántas personas están llegando?

Hoy estamos llegando al 38% de los productores (700.000). Hace cuatro años era sólo el 28%.

- ¿Cómo ha sido el comportamiento del Fondo Agropecuario de Garantías, FAG?

Si usted tiene un proyecto productivo que quiere trabajar, es viable, pero no tiene una hipoteca, garantías ni patrimonio, el FAG le dice “yo lo respaldo”. Hemos expedido 781.000 garantías por $5 billones, respaldando créditos por $6,7 billones. Estas garantías han crecido en 50%, van muy al ritmo del crédito. El 97% se dirigen a los pequeños productores.

- ¿Y en cuanto al Incentivo a la Capitalización Rural?

Es una plata que el Gobierno les da a los productores, especialmente destinada a cultivos de largo plazo, infraestructura, equipos, entre otros. Es un estímulo muy directo y focalizado al pequeño productor. Ellos han recibido el 97% de esos incentivos. Se han entregado $853.000 millones a 215.000 proyectos productivos.

- ¿Cómo va el desarrollo de seguros agropecuarios?

Hace cuatro años era de 40.000 hectáreas. Hoy los hemos triplicado a 120.000 hectáreas. Lo más importante es que ha habido una interacción con los gremios, con Fasecolda, con la SAC y con los productores para promoverlos.

- ¿Han podido ver alguna tendencia de qué tanto aumenta la inversión del agricultor en sus cultivos y productos luego de que se asegura?

Es un aspecto que tenemos que mirar con detalle. ¿Qué quiere todo el mundo, los productores, los bancos y los gremios? Tener proyectos exitosos. Y eso significa tener manejo de los riesgos. Si hay seguro agropecuario, el productor va a invertir con más tranquilidad, los bancos le van a prestar con más tranquilidad.

- ¿Cuántas entidades los ofrecen hoy?

Hay tres entidades que están participando muy activamente.

- ¿Qué presupuesto anual maneja Finagro?

Maneja unas 2 millones de operaciones, por $20 billones acumulados.

- ¿Cómo va la compra de obligaciones al Banco Agrario?

El FONSA 2014 es un programa del gobierno en virtud del cual se están comprando 80.000 pagarés por $480.000 millones, de los cuales el 90% está en el Banco Agrario. Hoy se ha comprado alrededor de 45.000 pagarés por cerca de $200.000 millones. El gobierno ha asegurado los recursos para garantizar la compra de todos esos pagarés.

Está orientado a beneficiar a los pequeños productores que por razones ajenas a su voluntad no pudieron atender sus créditos oportunamente: problemas climáticos, de plagas y enfermedades, de orden público, de caída severas en el ingreso del producto. Tienen esa posibilidad y se refinancia a 10 años sin intereses con 4 años de gracia y los que no clasifican para esa compra pueden acceder a una normalización, es decir, una reprogramación de sus créditos para darle un apoyo al productor y que pueda pagar.

- ¿Cuándo esperan que ese proceso esté terminado?

Creería que va a tomar por lo menos hasta mediados del año entrante.

- ¿Cuál es la oportunidad del agro colombiano ante una crisis de un recurso no renovable como el petróleo y cuáles son los principales problemas que se deben resolver en el agro para no desaprovechar esa oportunidad?

Colombia tiene muchas posibilidades en el sector agropecuario. Según cifras de la FAO, los análisis son que de aquí al 2050 vamos a tener 9.000 o 9.300 millones de personas, que las condiciones de la vida de China, de India, de África, de los países en vía de desarrollo, van a subir. Entonces habrá más población demandando mejores productos. Prácticamente la oferta de alimentos se va a tener que duplicar.

Colombia es de los poquitos países que puede ampliar su frontera agrícola sin tocar los bosques naturales, y un desafío más grande es que la mayor producción de alimentos debe venir en un 80% de mayor productividad y un 20% de la ampliación de la frontera agrícola. Colombia es de los 7 u 8 países en el mundo que tienen esa posibilidad.

Los cultivos son renovables. La minería, el petróleo y el carbón son regalos de la naturaleza pero se agotan. Entonces sí creo que Colombia con el área que tiene, con los suelos, la riqueza hídrica que tiene y la ubicación estratégica, tiene muchas posibilidades.
El primer desafío es ser competitivos. Segundo, la infraestructura. El país está trabajando y hay avances importantes y diría que definitivamente el campo está de moda. Creo que el desarrollo del campo va más allá de los proyectos productivos. Se deben llevar bienes públicos, salud, educación, seguridad social. Llevar el mundo al campo y que las calidades de vida de los productores sean mejores cada vez.

- ¿Por qué se va?

Pienso que ha sido una experiencia extraordinaria, pero también son ciclos que se van cumpliendo y creo que los retos que nos habíamos trazado se han cumplido. Lo importante es que las personas pasamos y las instituciones quedan.

- ¿Tiene ya otro proyecto en mente?

Hay varios proyectos privados que están planteados. Vamos a tomarlo con calma.

Se ha dicho que usted podría sonar para la Federación Nacional de Cafeteros. ¿Le suena?

(Risas) Eso es una decisión interna de los cafeteros y ellos en su momento analizarán las cosas. Pero realmente no tendría comentarios al respecto.

 

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