Este miércoles comienza el congreso anual del gremio

“Hay una gran oportunidad para comprar vivienda”: Camacol

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Sandra Forero, presidenta de la Cámara Colombiana de la Construcción, explica que, a pesar de la pandemia, es un buen momento para invertir en vivienda por los subsidios del Gobierno, la gran oferta y las tasas de interés históricamente bajas.

La construcción fue uno de los primeros sectores en reabrir durante la pandemia, debido al potencial que tiene esta actividad en la reactivación económica: genera más de 3,4 millones de empleos directos e indirectos, y su inversión supera el 9 % del producto interno bruto. El Espectador habló con Sandra Forero, presidenta de la Cámara Colombiana de la Construcción, sobre el balance del sector durante el año y las metas a 2022. Además, explica algunos de los puntos que se discutirán en el congreso de Camacol, que comienza este miércoles y en esta oportunidad se realizará de forma virtual.

¿Cómo ha soportado la pandemia el sector?

Después de cinco meses de aislamiento en Colombia, la construcción de vivienda puede dar un balance relativamente positivo. Hemos tenido una reactivación tanto comercial como en generación de empleo. Las ventas de vivienda nueva hasta el mes de agosto superan las 16.000 unidades, que es casi el mismo promedio (de ventas) que teníamos en el período precovid. De hecho, si lo comparamos frente a abril, el mes más duro, vemos que las ventas se multiplicaron por tres (frente agosto). Además, el 98 % de los proyectos han retomado con obras activas.

Dado que fue uno de los primeros sectores en reabrir, ¿cómo ha aportado a la reactivación económica del país?

Entre enero y junio, hemos iniciado la construcción de 53.000 unidades de vivienda, que es un indicador clave, pues significa más empleo y más demanda de insumos. Y respecto al tema laboral, vemos que a julio ya se habían recuperado 200.000 puestos de trabajo frente a los meses de abril y mayo. De hecho, somos el sector que más empleo recuperó, y nada nos indica que no vaya a seguir esta tendencia positiva. Entonces, la construcción es recuperación económica.

¿Y los precios de la vivienda?

Hemos visto una estabilidad en los precios, que es un gran atributo para la inversión: a pesar de las fluctuaciones o los cambios de los ciclos de la economía, los que compran vivienda ven que el valor de sus inmuebles se mantiene estable. Es decir, durante la pandemia ni se han encarecido ni se han desvalorizado. La inversión se ha protegido.

Entonces, ¿todavía vale la pena comprar vivienda?

Hay una gran oportunidad para comprar vivienda en este momento, y hay tres razones: primero, tenemos una oferta robusta y de calidad en Colombia, con cerca de 3.500 proyectos de vivienda que ofrecen 145.000 unidades en todas las etapas (preventa, construcción, finalizada, etc). Segundo, es muy importante que el 85 % de estas viviendas (de las 145.000) tengan precios de menos de $440 millones, lo que indica que cualquiera de estas viviendas aplican a los subsidios del Gobierno. Y, finalmente, estamos en un período con tasas de interés hipotecarias históricamente bajas, y se espera que sigan bajando a medida que se transfiera el efecto de las decisiones del Banco de la República.

En plata, ¿cómo se aprecia el beneficio de estos subsidios?

Son beneficios tangibles. Si un hogar compra una Vivienda de Interés Social (VIS) pagaría una cuota de $800.000 con un crédito normal, pero con los subsidios el pago mensual podría bajar a los $600.000. O si compra una vivienda entre $130 y $440 millones (no VIS), accederán a un beneficio de $438.000 (el nuevo subsidio para no VIS), que reduce la cuota en un 35 %.

Dado que las recuperación podría tardar años, ¿cuáles son las propuestas de reactivación?

Entre el 2020 y el 2022 nos hemos propuesto generar 720.000 empleos directos e indirectos, e iniciar la construcción de 500.000 viviendas formales. Y también queremos iniciar doce millones de metros cuadrados en el segmento no residencial, que estarán muy enfocados en la inversión pública en las regiones; es decir, equipamientos urbanos, colegios, centros de atención a la primera infancia, bibliotecas, etc.

¿Qué se requiere para lograr estas metas?

En primer lugar se deben facilitar las condiciones para que los colombianos compren vivienda. Para esto se debe garantizar la suficiencia de subsidios en los programas de vivienda social. También será muy importante el nuevo instrumento que dará beneficios para la compra de viviendas no VIS. Y finalmente se deben crear condiciones para que los ciudadanos accedan a créditos hipotecarios por medio del respaldo del Fondo Nacional de Garantías, pues así se mejora el perfil crediticio del hogar.

¿Y desde la oferta?

Como siempre hemos dicho, es esencial crear políticas que aceleren la habilitación de suelo para construcción. Pero también tenemos nuevas propuestas, por ejemplo, la exportación de vivienda, que es básicamente hacer los ajustes regulatorios para promocionar la compra de vivienda colombiana en el exterior: canalizando la inversión de colombianos que viven afuera y de extranjeros. Por medio de esta apuesta, esperamos generar una demanda adicional de 50.000 viviendas, que representaría inversión extranjera por US$5.000 millones.

También queremos promover proyectos de viviendas exclusivos para el arriendo, que es una gran oportunidad en un país como Colombia, en el que el 44 % de los hogares vive en arriendo. Son iniciativas que van más allá de la meta del 2022, pues son tendencias de mediano plazo.

¿Cómo funcionaría un proyecto inmobiliario exclusivo para el arriendo? ¿No es incómodo para el constructor?

El constructor sigue dedicándose a lo suyo, tan solo construiría proyectos con una seria de amenidades especiales (lavanderías, gimnasios, espacios de “coworking”, etc). Los proyectos son financiados por fondos inmobiliarios (es el propietario) y son administrados por operadores especializados en este tipo de modelo de arriendo. De hecho, se pueden enfocar en un nicho en especial, por ejemplo, residencias para adultos mayores o incluso residencias universitarias. Y ya tenemos algunos proyectos en construcción que se estructuraron para el mercado del arriendo.

¿Qué habrá en el congreso de Camacol de este año?

Tenemos tres grandes pilares: el primero es la digitalización, que, si bien se ha avanzado, todavía tiene grandes retos. Y creemos que es un punto esencial para la productividad y la reactivación del sector. Para esto vamos a traer a dos expertos: a Steve Weikal, jefe de relaciones industriales en el centro de bienes raíces del MIT, y Toomas Hendrik, expresidente de Estonia, quien logró digitalizar el 99 % de los trámites de construcción de su país. Queremos aprender de él, porque en Colombia dependemos de sesenta trámites. El segundo módulo es la sostenibilidad y el desarrollo urbano, pues la pandemia nos hizo preguntarnos cuál será el futuro de las ciudades; y el tercer eje será el liderazgo empresarial y el talento humano, en donde traeremos a Tal Ben-Shahar, uno de los profesores más famosos de Harvard, quien nos hablará de psicología positiva.

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