“Hay que votar con cabeza fría”: Peter Schechter sobre el plebiscito

El director del centro latinoamericano Adrienne Arsht, del Atlantic Council, cree que los colombianos votarán contundentemente por el Sí y que esto es lo más conveniente para el futuro del país. La comunidad internacional espera aprobación de los acuerdos.

Peter Schechter estuvo en el foro Futuro Colombia.
Peter Schechter estuvo en el foro Futuro Colombia. Cortesía

El 24 de junio pasado, la comunidad internacional amanecía con la noticia que los ciudadanos del Reino Unido habían aprobado, a través de un referendo, la salida de ese país de la Unión Europea (UE). Las consecuencias de la decisión de los votantes fueron casi inmediatas. La libra esterlina cayó a precios que había tenido en los años 80, el panorama económico mundial se vio estremecido y, aún hoy, la escena política debate sobre la conveniencia del llamado Brexit.

Por muy poca diferencia, el sí le ganó al no. Sin embargo, días después se empezó a conocer información acerca del desconocimiento que podían tener los ciudadanos del Reino Unido cuando fueron a las urnas. ¿Qué buscaban en Google los votantes horas después de que el Brexit fuese oficial? De acuerdo a Google Trends, la gente quería saber qué era la UE, quiénes hacían parte de ella y qué significaba salir de la comunidad. El Brexit, posiblemente, fue la consecuencia de un voto desinformado.

Eso es lo que Peter Schechter, director del centro latinoamericano Adrienne Arsht, del Atlantic Council, una de las voces latinas más importantes en Washington, no quiere que suceda con la votación en el plebiscito para refrendar los acuerdos de paz. Además, le apuesta con mucho optimismo a que los colombianos aprueben por mayoría el próximo 2 de octubre lo pactado entre el Gobierno y las Farc en La Habana.

Usted habla de una esperanza internacional en la firma del acuerdo con las Farc...

Cuando abrimos los diarios en Estados Unidos, vemos el desastre en Siria, a China construyendo islas en territorios filipino y japonés, gente que muere en el Mediterráneo para cruzar de África a Europa. Y, de pronto, lees en una esquina que Colombia ha negociado pacientemente la paz con un grupo guerrillero. Es un titular distinto y Colombia hoy es la fuente de las buenas noticias en el mundo.

¿Eso ha generado un mejor clima en el ámbito empresarial de los Estados Unidos?

No sólo en el sector empresarial. Barack Obama no puede ser más claro en el apoyo y las expresiones de ayuda financieras para lo que será la reintegración. Han sido concretas. Y, por supuesto, los empresarios ven en Colombia un país diferente a otros latinoamericanos, que ha optado por una economía abierta, que se integra a las cadenas de valor mundiales y recibe con gusto la inversión internacional, algo que no sucede en Ecuador, Venezuela, Brasil o Argentina.

¿Eso podría marcar un nuevo rumbo económico en la región?

Colombia ha ido marcando un rumbo con sus decisiones de disciplina económica. No es el único, y junto con sus aliados en la Alianza del Pacífico, que son el 35 % del PIB latinoamericano, ha puesto otro camino diferente a los miembros del Alba. Ya ves a Macri en Argentina diciendo que quiere ser del Mercosur, pero también de la Alianza del Pacífico. Eso quiere decir que Colombia ha tenido un impacto en el pensamiento de los líderes y votantes en otros países.

¿Cómo se ve en el ámbito internacional la fuerte oposición a los acuerdos de paz?

Mi primer comentario es que no pasará lo que pasó con el Brexit, y la comunidad internacional confía en que los colombianos votarán contundentemente por el Sí. Es importante que el colombiano se contextualice sobre cuál es el rumbo correcto para el futuro del país, no en sobre cómo se saca la rabia contra el presidente o cómo castiga al prójimo. Hay que votar con cabeza fría.

¿Qué canales de presión están abriendo en Estados Unidos?

Le estamos recordando al Congreso que si en épocas de guerra apoyaron a Colombia, ahora que habrá paz hay que dar recursos para que ésta se consolide. Asimismo, como socio mayoritario de los organismos prestatarios internacionales, como el Banco Mundial o el BID, Estados Unidos no sólo puede ser una voz, sino la voz que sugiera la creación de fondos especiales para consolidar la paz en Colombia.

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