“Hemos visto un aterrizaje suave del sector financiero”: superintendente Financiero

El país tiene unas reglamentaciones más fuertes, unas provisiones del orden de los $3 billones, equivalentes a los colchones contracíclicos que tiene la regulación Basilea III.

“La solvencia del sistema financiero es alta”: Gerardo Hernández, superfinanciero. / Cristian Garavito

En una conferencia en Washington que analizó la banca, se determinó que la recuperación de la economía mundial tardará. En ese escenario, la fortaleza del sistema financiero fue destacado como fundamental para seguir dando crédito. Este es el cuadro que dibujó Gerardo Hernández, superintendente financiero, para destacar la importancia del sistema bancario en la recuperación del PIB colombiano. “El sistema financiero tiene un buen nivel de solvencia”, dice.

¿Qué muestran los indicadores del sistema financiero?

Muestran una buena solvencia. Los indicadores de cartera vencida y de la calidad han mostrado algún deterioro, pero es normal frente a la caída del ciclo económico y frente al menor crecimiento de la cartera.

¿Cómo se encuentra la deuda hipotecaria?

En el tema de vivienda, lo que ha funcionado son los subsidios del Gobierno a la tasa de interés para créditos de vivienda. En la medida en que las tasas de interés para esos créditos no aumenten, facilita que las personas participen más. Lo cierto es que prefieren un esquema de endeudamiento con tasa fija para evitar sorpresas con el crecimiento de la inflación, como en el caso de la UVR.

¿Hay más espacio para que el crédito de vivienda se expanda?

Mucho. La participación del crédito hipotecario es apenas del 13,1 % del total de la cartera, es decir, $46 billones, y hay espacio para llegar al 20 %. La deuda de consumo es de $95,3 billones, la comercial $211 billones y el microcrédito asciende a $10,4 billones.

¿Cómo se ha comportado la deuda de las empresas con desaceleración de la economía?

El crédito comercial es una de las carteras que han venido cayendo más. Desde hace más de un año viene con una tendencia decreciente, y eso es puro reflejo de un menor crecimiento de la economía y unas mayores tasas de interés del Banco de la República. La cartera comercial sólo crece al 1 % real, mientras que la vencida tiene un mayor crecimiento. Sin embargo, está dentro de una economía creciendo menos, y con una política monetaria aumentando las tasas de interés.

¿El nivel de crecimiento de la cartera preocupa?

El supervisor nunca debe decir que no le preocupa nada. Claro que nos preocupa todo. Lo que hemos visto es lo que los economistas llaman un aterrizaje suave del sector financiero, que va de la mano con el crecimiento de la economía, un crecimiento de la cartera vencida razonable y manejable para las entidades financieras, en el crédito comercial, de consumo y en el caso del microcrédito.

¿El sistema financiero está preparado para soportar choques fuertes externos?

Sin lugar a dudas. La relación de solvencia sigue siendo alta, las provisiones del sistema en general son grandes y los indicadores de cobertura son del orden de 144 %, es decir, tengo 44 centavos por cada peso. Eso va demostrando realmente cómo el sistema financiero ha podido enfrentar una situación macro con un menor crecimiento, una devaluación de la tasa de cambio (dólar) muy grande que se presentó en el último año, deterioro por parte de los hogares y de las empresas en la medida en que la economía crece menos.

Mientras usted ve con buenos ojos el sistema financiero, ¿las calificadoras de riesgo no lo ven así?

Tenemos una discusión muy interesante con las calificadoras, como producto de la regulación que se ha expedido, conocida como Basilea III, pensada para países desarrollados o para bancos globales. Las calificadoras han venido adoptando el mismo rasero para revisar los sistemas financieros de los países no desarrollados. Nosotros tenemos unas reglamentaciones más fuertes en algunos temas, como unas provisiones del orden de los $3 billones, que son equivalentes a los colchones contracíclicos que tiene Basilea III.

¿No hay por qué preocuparnos?

Nuestra posición es que el sistema es sólido, que regulatoriamente tenemos unos elementos que permiten que las entidades bancarias puedan enfrentar estas coyunturas difíciles y que nos permiten dar confianza en que las entidades tienen solvencia suficiente para operar.