La hípica vuelve al partidor

El hipódromo San Francisco de Valledupar hará su carrera piloto en abril. Con nuevas reglas tributarias, espera activar la industria promocionando eventos nacionales e internacionales.

La carrera por el resurgimiento de la hípica en Colombia está a punto de arrancar. No es la primera vez, pero en esta ocasión la legislación y la tecnología parecen estar del lado del público que vio cómo los impuestos y los altos costos de mantenimiento de los hipódromos le sacaron ventaja a una afición que se resignó o que se volcó a las apuestas ilegales.

El año pasado, Coljuegos desempolvó la Ley 1393 de 2010 y la reglamentó en el Acuerdo 179 de 2015. La tasa de tributación para las apuestas hípicas quedó en 1%, las licencias de operación de los hipódromos se extendieron por un período de 10 años, prorrogable por el mismo tiempo y los departamentos de ahora en adelante serán los encargados de licitar la operación y explotación del negocio.

Todo eso se desenredó después de que en el departamento de Cesar un grupo de empresarios buscaran poner en marcha el hipódromo de San Francisco, cerca de Valledupar, algo que se complicó por la falta de reglamentación. Casi siete meses después, el pasado 29 de diciembre, la Gobernación adjudicó al Hipódromo San Francisco S. A. S. la operación y explotación de las apuestas hípicas en el departamento y otras que a distancia se hagan en hipódromos nacionales e internacionales.

Los intentos por revivir la industria han fracasado porque las tasas de tributación llegaron a ser cercanas al 30%, por flácidas campañas de mercadeo o porque simplemente los retornos dejaron de ser suficientes para mantener todo lo que implica una carrera de purasangres. Pero en esta ocasión, según John Paniagua, director comercial del hipódromo San Francisco, la situación pinta diferente porque hay condiciones que antes no existían.

Paniagua trabajó también en el hipódromo Los Comuneros, en Guarne, Antioquia, que operó por cerca de siete años hasta que cerró en 2008. Entonces el gravamen era de 2%, pero ahora, además del más amable 1%, el negocio cuenta con “la globalización y la tecnología para poder traer carreras de otros países vía internet o satélite. Antes tocaba poner antenas de cinco metros en edificios de 200 años en el centro de Bogotá y tirar cableado por esas estructuras. La tecnología hoy lo hace más fácil”.

El flujo de caja para hacer sostenible el negocio vendría por tres canales de comercialización: las apuestas que se hagan en el hipódromo, que tiene una capacidad para 3.000 personas; las que se hagan por las redes de apuestas en línea de los departamentos, y, finalmente, las que se hagan en los clubes hípicos, una especie de franquicias donde se podrá seguir la transmisión de las carreras.

Sobre estas nuevas agencias que por todo el país quiere desplegar el hipódromo San Francisco, su gerente, Julio Morón, explica: “Queremos cambiar el modelo y el chip de la industria hípica. Las agencias eran sitios oscuros, feos, donde sólo se ve cigarrillo, tinto y la gente apostando. Queremos hacer clubes hípicos, con modelo de franquicias, que se lleven a varias ciudades donde tengamos las apuestas nacionales, internacionales y brindemos servicios a los clientes, como bebidas, comida, buena atención, eso que de pronto la gente joven está buscando, sitios de esparcimiento distintos”.

Silvia Kling, directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de Criadores de Caballos de Pura Sangre Inglesa (Asocriadores), en diálogo con este diario en septiembre pasado, luego de que Coljuegos expidiera el acuerdo, explicó que los caballos que hoy se crían en Colombia se exportan a Panamá, donde hay cerca de 1.500 caballos compitiendo. La reactivación del negocio asimismo reavivaría la crianza. Entonces Kling también contó que para ella el principal reto está precisamente en atraer a la afición joven.

“Nuestro público se envejeció, hoy tienen más de 50 años”, reconoce Morón. Lo cierto es que la estrategia de mercadeo, en lo que según la norma hay que invertir 2,5%, tendrá que ser agresiva. Los premios, sin duda, podrían ser otro aliciente: San Francisco espera empezar este año con un acumulado de $50 millones. A eso se sumarían los jugosos premios en el exterior, pero para eso hay que “tener contrato directo con el hipódromo o con un operador que tenga el hipódromo internacionalmente para acceder al plan de premios que operen. Es mucho más atractivo para cualquier apostador porque allá los premios pueden ser US$500.000 o US$600.000”.

Después de la adjudicación, San Francisco se encuentra en una fase preoperativa, en la que deberá escoger el operador internacional de apuestas entre los cuatro oferentes que tiene. A través de la redes de apuestas nacionales se jugará también el tradicional Cinco y seis: acertar los ganadores de cinco o seis carreras.

William Yarce, periodista hípico y uno de los fundadores de Los Comuneros, cree que para el resurgimiento de la industria hípica es necesario el apoyo del Estado. “No se puede entender que el Estado compre tierras, construya escenarios para todo tipo de deportes y espectáculos, en los mejores sitios de las ciudades, mientras que el esfuerzo de los hípicos lo tienen que hacer ellos solos para poder tener esos escenarios”. Por demás, lo que viene adjunto a la reactivación de la industria no es poco: las escuelas de equitación, los criadores de caballos, la cadena de producción de alimento para los animales, entre otros, tendrían un papel importante.

Se calcula que por un caballo se generan cinco empleos, que van desde el veterinario, el entrenador, el guanero, el capataz y el mozo del corral. Además, para las carreras están el jinete y el galopador. Sumando la parte operativa y administrativa del hipódromo, San Francisco estima crear en el Cesar entre 450 y 500 empleos, y contando las agencias en el primer año serían 2.000 nuevos puestos de trabajo en el país.

En Bogotá, San Francisco S. A. S. planea tener 20 clubes, con presencia especial en las zonas tradicionales de apuestas hípicas como Kennedy, el centro, al norte, en Cedritos y al sur, en Soacha. “Nuestra meta son 30 agencias en junio de 2016, de las cuales el 50% estarán en Bogotá y otras en Medellín, Cali, Barranquilla, Eje Cafetero, los Santanderes y Valledupar”, dice Morón. La primera carrera piloto, para probar la infraestructura y las redes de apuestas, se hará en abril. La programación en forma comenzaría en junio, con una reunión (seis o siete carreras) mensual y dos reuniones en el segundo año.

Desde hace tres años se empezaron a ejecutar cerca de $12.000 millones en la pista de 1.600 metros del San Francisco, en su arena, las tribunas, las casetas, las pesebreras, los parqueaderos, las salas de jinetes, el restaurante y hasta la escuela de equitación. La primera adquisición del hipódromo la encontró el socio Juan Pablo Ovalle: el partidor automático que había sido de Los Comuneros y que, luego de ser casi chatarra, hoy está avaluado en US$180.000.

Hoy la industria hípica mundial mueve cerca de 87.300 millones de euros. Las carreras que se inicien en el partidor en Valledupar tienen el reto de atraer más aficionados al universo de 150 millones que hay alrededor de los purasangres en el planeta, aficionados que en Colombia, de ser exitosa la propuesta del San Francisco, podrán estar en casi cualquier punto del país, siguiendo también, por qué no, míticos derbis como el de Kentucky o el de Epsom.

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