¿Cómo hizo la textilera Enka para salir de la crisis y llegar a los 50 años?

Cerraron líneas de negocio que no eran productivas, como la de fibra de poliéster algodonera, y crearon nuevas, como la del reciclaje de plástico. El año pasado exportaron 63.7 millones de dólares.

Álvaro Hincapié Vélez, presidente de Enka. /Cortesía

Si usted estuviera en el negocio textilero, si fuera uno de los grandes del negocio en Colombia y entrara en Ley 550 (más conocida como ley de quiebra), ¿qué haría? ¿Cómo le cambaría el curso a la empresa para que volviera a salir a flote? Con seguridad reduciría gastos, ajustaría la nómina, dejaría de invertir en mercadeo pero lo que no haría es eliminar una de las unidades de negocio más afamadas, que dominaba el mercado y por la que se reconocía a la empresa dentro y fuera del país.

Pues sí, cambios profundos fue lo que hizo la dirección de la organización y hoy, terminando el 2016, cumpliendo 50 años, está más o menos así: “los costos y gastos fijos se redujeron en un 55 por ciento, con ahorros acumulados por 730.000 millones de pesos; la redefinición de mercados aumentó las ventas internacionales del 25 por ciento al 48%; la innovación y las inversiones en tecnología de punta por cerca de 100 millones de dólares permitieron que se diera un giro hacia productos de valor agregado, como las fibras y resinas a partir de botellas recicladas que no existían en el 2002, las exportaciones de lona para llantas que pasan de participar del 3 al 98 por ciento y el crecimiento en los filamentos de nylon cuyas ventas se multiplicaron por más de cuatro veces”, detalla la misma empresa.

Álvaro Hincapié Vélez, presidente de la compañía desde 2003, justo un año después de entrar en aquella Ley de quiebras,  en conversación con El Espectador, cuenta que “Enka es una compañía que en los 90 estaba entre las compañías más grandes del país, generador de industria y mano de obra en el país. Pero el mundo cambió.  Los tigres asiáticos aparecen, salen a vender sus productos, pero China ya era autosuficiente, entonces el mundo se encuentra ante una sobreofertas  de fibras sintéticas. Los tigres asiáticos hicieron unas macro devaluaciones del orden del 80% para salir a vender sus productos y pagar las inversiones hecha. Los grandes países ponen medidas antidumping y en Colombia nos demoramos un poco y Enka se vio totalmente impactada”.

Los precios se vienen al sueño y eso hizo que todo el sector entrara en una crisis sin nombre, por eso Enka en el 2002 tiene que entrar en Ley 550. Una deuda de $320.000 millones y ventas por $360.000 millones, un escenario muy complicado. “Entonces si Enka quería sobrevivir, tenía que hacer cambios profundos”. Y así fue. Se valieron de la cultura de la disciplina, trabajaron en innovación, pero había que invertir, entonces redujeron notablemente el cuadro e gastos.

Hincapié recuerda que “cerramos líneas que no eran rentables como la de fibra de poliéster algodonera. Eso fue un impacto para la industria porque teníamos el 92 por ciento de la participación en el mercado. La gente se preguntaba cómo cerrar una línea en la que se tiene el mercado, pero lo hicimos en 2008 porque esa línea ya no era rentable”.

Y, acto seguido, impulsaron negocios que sí eran rentables. “Hace un tiempo le dimos prioridad al nylon, que tiene alto valor agregado y es utilizado para la fabricación de prendas innovadoras que satisfacen los estilos de vida saludable que requieren mayor versatilidad, confort y desempeño y que es usado por las principales marcas de ropa interior y deportiva del mundo. La compañía transformó su vocación, ya no se inscribe en una industria particular, como la textil, sino que es una empresa de alta ingeniería, que sirve a diferentes sectores de producción”.

Hoy están en cuatro líneas de negocio: resinas, fibras, hilos industriales y filamentos. Y la están sacando del estadio. Enka es la principal productora de lona para llantas de nylon 6 de América, con clientes como Pirelli, Bridgestone, Goodyear, Continental y Titan. Le venden filamentos especializados a Nike, Adidas y Under Armour. En resinas, fabrican a partir de botellas de PET recicladas y sus clientes son las principales productoras de bebidas de Colombia y el mundo, quienes los han catalogado como “un proveedor de resina reciclada, sino prácticamente como uno de resina virgen, dada la alta calidad de nuestros productos. Esta planta de reciclaje de PET es de clase mundial y está entre las dos más modernas del mundo”.

Ahí es donde, justo, proyectan el gran negocio, en el reciclaje. “Más del 40 por ciento de los productos que vendemos se derivan de materias primas recicladas. En 2009 la participación de esos productos era solo del 9 por ciento. Quiere decir que casi la mitad de las materias primas que nosotros utilizamos provienen del reciclaje. Somos pioneros en este tema y le damos hoy un enfoque muy claro al sector del plástico y las botellas. En 2009 se recogieron 5.300 toneladas de botellas, la meta este año es recoger cerca de 30.000 toneladas. Es decir, estamos limpiando a Colombia”. 
  
Años tras año hemos logrado hacer inversiones, cuenta.  Al final si se pudiera resumir, hicieron un redimensionamiento organizacional y una reconversión operativa liderada por Hincapié. Y sí que funcionó. Enka de Colombia exportó el año pasado 63.7 millones de dólares a 16 países, donde se destacan Brasil con 24.9 millones de dólares, Estados Unidos, Canadá y México con 12.8 millones de dólares. “Lo único que te dice si eres competitivo es cuando logras vender afuera, en Europa, en Asia o en Estados Unidos, porque a todos estos países llegan los asiáticos entonces tienen que diferenciarte con calidad y con un precio competitivo”.