La honestidad de un banquero reflexivo

Carlos Raúl Yepes, presidente de Bancolombia, conocido como el hombre de la ‘banca más humana’, se convirtió el año pasado en el ejemplo a seguir de la organización que lidera —el banco más grande del país—, tras sentar un precedente de honestidad.

Carlos Raúl Yepes, presidente de Bancolombia.   / Gustavo Martínez-Cromos
Carlos Raúl Yepes, presidente de Bancolombia. / Gustavo Martínez-Cromos

Y todo pasó después de enterarse de que algunos de sus empleados, colegas de la organización, se aprovecharon de un error que cometió una reconocida empresa de negocio del retail.

Sucedió en la página web de Almacenes Éxito, donde se ofertan todos los bienes y servicios de este grupo comercial: por una falla involuntaria de quienes la alimentan, se pusieron a la venta un grupo de neveras por $400.000 cada una, cuando su valor real rondaba los $4 millones. Aparecieron empleados del banco que, como un comprador normal, pero con un tanto de ‘viveza’, como le llamó Yepes, se valieron del error, hicieron varias compras y, para sumar, le aconsejaron a más personas que se aprovecharan del impasse para comprar ‘barato’ un bien de lujo. “Así fuera para revender”, se dijeron entre sí.

Yepes, quien tiene una hoja de vida intachable en la organización, se enteró de la situación. Como acostumbra, con un mensaje personal se disculpó con el Grupo Éxito y, acto seguido, le envió una carta a los más de 20.000 empleados que tiene Bancolombia. Un mensaje sencillo, pero cargado de una profunda tristeza. Les habló de valores, de honestidad, de principios, de integridad. “¿Acaso nosotros no debemos ser impecables en nuestro comportamiento dentro y fuera de nuestra organización? ¿Podemos hablar de valores cuando no los practicamos?”, escribió. Y al cabo de algunos días, aparecieron arrepentidos los aprovechados.

Los mensajes que se desprendían de cada párrafo redactado, viajaban llenos de una fuerte carga emocional: “Invito a todos para que siempre seamos coherentes entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Pero sobre todo, los invito a que aprovechemos este proceso de transformación hacia una banca más humana como una oportunidad para nuestras vidas: creemos valor a través de los valores”.

El caso se convirtió en uno de los ejemplos de comportamiento ético que hoy ya se mueven en más de 20 compañías del mundo. Todo porque Yepes, fiel a su estilo, les escribió entre otras muchas reflexiones en su blog, en el documento que les envió: “Ojalá podamos, todos los días, mirar a nuestros hijos y seres queridos a los ojos y poderles decir, con orgullo, que somos seres íntegros (...) Porque la integridad no admite términos medios: se es o no se es”.

Un documento que ha servido como base de análisis de escuelas de comunicación, de espacios éticos y de comportamiento en sociedad. De columnistas de opinión, de foros digitales, de empresarios, de jefes y empleados. “Somos constructores de relaciones a largo plazo, eso es lo que se debe hacer en los negocios”, les había dicho meses atrás el doctor Yepes a una veintena de campesinos y empresarios del agro en San Vicente del Caguán, lugar donde abría una pequeña oficina que meses después de convirtió en foco de desarrollo regional.

Una reflexión del banquero que no usa corbata, que almuerza en el casino con el empleado de turno presto a acompañarlo en la mesa, que responde todos y cada uno de los correos que le envían y que ha sido catalogado como un pura sangre de la nueva generación de empresarios colombianos. Una reflexión que además hizo que los colombianos ajenos a la organización Bancolombia también quieran responder las preguntas que lanzó: “¿Qué pasaría si fuera alguno de nosotros quien cometiera un error en el ofrecimiento de un producto? ¿Esperaríamos la comprensión y el apoyo de los clientes? ¿O veríamos como normal que se aprovecharan de nuestro error? Siempre tenemos que ponernos en los zapatos del otro. Ya lo dice el reconocido adagio popular: ‘No le hagas a los demás lo que no quieres que te hagan’”.