Hotel Watergate abre sus puertas tras una historia de escándalos

Un portavoz dijo que el hotel está tratando de “regresar a sus glamorosos tiempos de gloria, antes del escándalo”.

Se pueden encontrar en el hotel las tarjetas de acceso con la frase “No hay necesidad de forzar la entrada” y bolígrafos que dicen “Robé esto del Hotel Watergate”.Bloomberg News

El Hotel Watergate siempre ha sido uno de los líderes del sector, tanto desde sus inicios como literalmente.

Retrocedamos en la historia, regresemos a las décadas de 1840 y 1850 (y no presione el botón de borrado). Foggy Bottom, el barrio ubicado al noroeste de Washington D.C. cerca de la costa del Potomac, era la capital de las industrias y un enclave de inmigrantes, sus cielos estaban llenos de humo durante el día y de noche eran iluminados por las lámparas de aceite. Allí, en el sitio del futuro complejo Watergate, surgió la Washington Gas Works, que suministraba una fuente de energía segura, confiable y libre de combustión a un área que abarca desde el National Mall hasta las afueras de la ciudad.

No obstante, desde entonces, la particular zona de Foggy Bottom ha tenido una historia accidentada. El sitio ya había estado envuelto en polémicas incluso antes de que el Watergate fuera concebido. La racha de mala suerte no tuvo un mayor respiro entre el inicio del proyecto y la época del informante Garganta Profunda, las grabaciones de las conversaciones conocidas como “pistolas humeantes” y la declaración de Nixon en la que decía “Yo no soy un ladrón”. Tal vez todo eso termine ahora.

Tras una renovación de nueve años y una inversión de US$125 millones de Euro Capital Properties, el Watergate vuelve a abrir sus puertas el martes como un hotel de lujo con 336 habitaciones y dos suites presidenciales. (Trump y Clinton podrían instalarse allí, sin espías, si fueran lo suficientemente audaces). En su nueva encarnación, el Watergate está tratando de recuperar el brillo y el glamur que tenía antes de la era de Nixon – cuando Stevie Wonder podía tocar sus temas en el piano del vestíbulo y Andy Warhol daba fiestas en su residencia privada–. Entre los lujosos detalles se pueden apreciar: baños recubiertos con un mármol tipo cebrano, un salón climatizado en la azotea con vista al río y un spa Argentta de 1115 metros cuadrados. ¿Los aranceles actuales? US$359 por una habitación estándar doble, US$800 por suites de un dormitorio y hasta US$12.000 por uno de los penthouses presidenciales.

Si nada de esto le recuerda particularmente el año 1970, eso es intencional. Un portavoz dijo a Bloomberg que el hotel está tratando de “regresar a sus glamorosos tiempos de gloria, antes del escándalo” y que con suerte preservó una escalera original y una piscina de agua salada de poco más de 13 metros de longitud. Algunas excepciones un tanto atrevidas que se pueden encontrar en el hotel son las tarjetas de acceso con la frase “No hay necesidad de forzar la entrada” y bolígrafos que dicen “Robé esto del Hotel Watergate”.

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