Huele a estafa en el sector constructor

Contratistas que trabajaron con Prebuild aseguran que el grupo portugués no les cumplió con los pagos.

Render del parque industrial que debía entrar en funcionamiento el primer trimestre de 2014. /skyscrapcity

En una oficina digna de un CEO de cualquier grupo empresarial estaba Jorge Brandão, el portugués a cargo de Prebuild, la firma que, hasta la primera vez que El Espectador habló con él -hace menos de un mes-, tenía un lío con los proveedores de Plenty, una de sus unidades de negocio que quebró. Acuerdos de pago incumplidos y empresarios colombianos enfurecidos: ese era el panorama. (Las deudas de Prebuild en Colombia)

Tras la publicación hecha el 21 de abril, que se titulaba “La deudas de Prebuild en Colombia”, a este diario llegaron una serie de correos de afectados por la empresa lusa que hacía dos años había arribado a Colombia como uno de los jugadores importantes del sector constructor. Era un peso pesado, se leía en los titulares.

“No hemos tenido problemas de este tipo en otros países en los que hacemos presencia. En Colombia fue el único sitio donde hicimos un proyecto piloto (Plenty, una tienda de artículos para el hogar) y tuvimos este inconveniente”, habló Brandão con amplia seguridad.

A su vez, la contrapregunta fue: ¿ustedes no tienen deudas o problemas con proveedores de los otros negocios en los que han participado? “¡No!”, respondió. Entre los grandes proyectos que implican una inversión que supera los US$250 millones están la construcción de un parque industrial en las afueras de Bogotá, el Hotel W, varios edificios de oficinas, un proyecto de viviendas de interés social en Barrancabermeja y un hotel en Cartagena. “Hemos invertido en Colombia más de US$50 millones”, apuntó el ejecutivo.

Con la aclaración de que la mayoría de personas que se comunicaron con este diario pidieron no ser nombrados por miedo a que los pagos adeudados se “embolataran” aún más, el sentimiento es que los empresarios se sienten “tumbados”.

Uno de los afectados -que no tiene nada que ver con la quiebra de Plenty, empresa que aseguró Brandão era el único inconveniente financiero que tenía Prebuild- fue el representante de una compañía local que entre sus activos posee un exclusivo apartamento al norte de Bogotá y que le fue rentado a los ejecutivos de Prebuild, en medio de un entramado dificil de desenredar.

Sucedió que en medio del “bombo” con el que llegó la multinacional al país, dicha firma no observó ningún problema en rentar el inmueble a la compañía EKKO Promotora S. A., (con más de 40 años en el mercado adquirida por el grupo portugués en 2013). En el contrato (ver facsímil) figura EKKO PROMOTORA S.A.S., legalmente representada por Nuno Andre Campanha Da Rocha Galante, quien es el arrendatario. Y como coarrendatario, José Pedro Matos Fernandes, “de nacionalidad portuguesa”, y también ejecutivo de Prebuild.

Los problemas con los pagos no se hicieron esperar. El primero, el segundo y el tercer mes no hubo pago. El canon por el lujoso apartamento era de $8 millones mensuales, dinero que no se vio. A esta deuda se suma la que tienen con la persona que les rentó los muebles del apartamento, porque ese dinero tampoco apareció. Se esfumó.

“Cuando llamé a la empresa a preguntar por la situación me dijeron que “ese señor” ya no trabajaba ahí. Ahora nadie contesta los teléfonos”, comenta el afectado.

EKKO, según un trabajador que fue despedido sin justa causa, era “una empresa que se caracterizaba con sus antiguos dueños por su cumplimiento, seriedad y confianza en sus colaboradores”. En este momento tiene varias demandas porque no ha pagado liquidaciones y por acoso laboral, cuenta este exempleado.

La indignación de muchas de las personas que dicen haber sido afectadas por Prebuild roza con los límites de la indignación, pues algunos están atados a otros contratos de obras a pesar de que no han recibido pago. “Está el tema de las deudas con todos los contratistas que han trabajado con ellos en las diferentes obras. Por ejemplo, a mí me deben más de $100 millones: $15 millones de las obras de Zofrandina -el parque industrial- y del hotel W, luego de terminada la obra, $92 millones”, escribió otro de los afectados.

La división de Terranum Hotels, un grupo de inversión inmobiliaria, eligió a esta compañía portuguesa para la construcción del primer hotel W de Colombia y tampoco tuvo mucha suerte con este negocio. “Debido a los repetidos incumplimientos presentados en los últimos meses por parte de Prebuild en los contratos con Terranum y las noticias publicadas recientemente, Terranum ha dado instrucciones a sus asesores legales de tomar todas las medidas que resulten pertinentes en cada uno de los contratos firmados con el grupo portugués”, aclaró en un comunicado de prensa.

Pero algo más extraño en este caso: ¿cómo un grupo empresarial extranjero llega al país y es promocionado por funcionarios de la talla del vicepresidente Germán Vargas Lleras, quien en su momento como ministro de Vivienda firmó un contrato con EKKO para la construcción de 1.079 casas en Barrancabermeja; de la canciller María Ángela Holguín, quien asistió a la apertura de Plenty y, para sumar, de su hermana, María Lourdes Holguín, quien según los proveedores era la gerente de dicho almacén, y termina en tantos problemas, pasando además inadvertida?

Tampoco se entiende por qué la compañía en su informe de gestión de 2014 (ver facsímil ) -aunque reconoció que no fue un año tan positivo para el grupo a pesar de tener un incremento de 4,4% en sus activos- olvidó reportar la quiebra de Plenty. “Tras el cierre del año 2014 y hasta la fecha de finalización de este informe no había ningún hecho relevante a destacar”, puntualizó.

La Superintendencia de Sociedades (ver facsímil ) emitió un oficio dirigido a Luis Alfredo Chaparro Muñoz, gerente general suplente, para notificarle el sometimiento a vigilancia a partir del 1° de abril de 2014, pues “de acuerdo con los estados financieros a 31 de diciembre de 2013, la sociedad registró activos por un monto de $41.030.747 miles, superior a los 30 mil salarios mínimos legales mensuales vigentes del año 2014”. Un proceso que se hace porque hay demasiada liquidez en la compañía.

Al drama de los empresarios colombianos se suma uno que recientemente conoció El Espectador a través de una carta escrita en portugués, que asegura que varios empleados europeos de la compañía que vinieron al país a trabajar no reciben salarios y están en una dura situación económica que no les permite regresar a Portugal y advierte sobre la llegada de Prebuild a Brasil donde temen podrían hacer lo mismo.

 

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