Husqvarna, el secreto de la tradición

La multinacional sueca espera cerrar el año con ventas cercanas a los US$16 millones en el mercado local.

Jairo Salazar, gerente comercial de la compañía para Colombia. / Cortesía

Desde hace tres años los jardines y los campos del país comenzaron a cortarse en mayor medida con la guadañadora 143R-II. Su durabilidad y resistencia, al igual que lo ergonómico del diseño, fue convenciendo a los compradores de adquirirla por sobre otros modelo. El impulso fue especialmente benéfico para Husqvarna, su fabricante, la compañía sueca que desde 30 años actúa en Colombia y que ha tenido crecimientos significativos en su operación. Por eso hoy, en el segmento de guadañadoras pasaron de tener en 2011 el 15% del mercado al 28% hoy, mientras su competencia pasó del 37% al 25% en ese mismo periodo.

Una situación similar ha ocurrido en el segmento de motosierras, uno de sus productos de mayor reconocimiento en el mundo: mientras pasaron de una participación de mercado del 25% hace tres años al 35% actual, sus competidores bajaron del 60% al 36%. “Nosotros decimos que el que alcanza, pasa”, señala, con una sonrisa extensa, Jairo Salazar, gerente comercial de la compañía para Colombia.

Esa confianza que refleja es la misma que les ha permitido consolidarse en el mercado local como uno de los más fuertes proveedores de herramientas para jardinería y el agro, en hacerse a un nombre destacado entre jardineros, agricultores y hobbistas. Un logro solventado en una efectiva respuesta de postventa y un eficiente canal de distribución que, a pesar del cuello de botella que supone la infraestructura colombiana para una multinacional de su tamaño, le permite garantizar la entrega de pedidos en 48 horas a regiones apartadas como Putumayo o Nariño.

Es el mismo secreto que le ha permitido a Husqvarna celebrar en 2014 sus 325 años de existencia. Esa misma historia la ha llevado de una filial del gigante sueco Electrolux que nació en 1689 como fundidora de armas y fabricante de mosquetes, a fabricar en los 300 años siguientes todo tipo de productos: desde máquinas de coser, pasando por bicicletas y motos, hasta maquinaria de jardinería. Desde 2005, tras su escisión del conglomerado, ha consolidado operaciones en más de 40 países, fábricas en 22 destinos, 14.000 empleados en todo el globo y ventas netas superiores a los US$3.000 millones en el primer semestre del año.

La compañía inició su aventura colombiana apenas en los años 80 con una operación que aún hoy se sustenta en la importación: todo su portafolio proviene de las fábricas que el grupo ha instalado en Suecia, Estados Unidos, Brasil, Japón y China. “Esperamos crecer la facturación en el país un 25% para el cierre del año, lo que nos permitiría cerrar 2014 con ventas cercanas a los US$16 millones”, comenta Salazar. Una cifra importante, pero que representa apenas el 0,03% de una operación mundial que se sustenta en los mercados estadounidense (abarca alrededor del 40% de las ganancias) y europeo.

De momento, el objetivo de la multinacional en Colombia es seguir invirtiendo entre el 3% y el 5% de sus ganancias en seguir reforzando su canal de distribución. “El objetivo es conquistar el primer lugar en el mercado con todo nuestro portafolio de productos, desde las guadañadoras y motosierras hasta los lubricantes para estas máquinas y cadenas. Es una meta que se ogra con calidad y tecnología innovadora”, resalta Salazar.
 

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