Industria eléctrica preocupada por ahorradores de energía

Desde 2004, los precios promedio del servicio residencial han aumentado 39%, a 12,5 centavos de dólar por kilovatio-hora y los precios para todos los usuarios han incrementado 36% a 10,42 centavos de dólar.

Foto: Bloomberg

Es incierto el futuro distante para la red eléctrica de los Estados Unidos pues la cultura ahorradora de energía ha llegado a los ciudadanos del país americano. El temor ha llevado a algunos expertos a sugerir que a medida que los estadounidenses utilizan menos energía, las empresas eléctricas no contaran con los ingresos para mantener las extensas redes de líneas de transmisión de alto voltaje y plantas generadoras.

Además es un fenómeno que podría producir un círculo vicioso. Si las compañías eléctricas elevan las tarifas demasiado para compensar la caída en los volúmenes de ventas, los clientes podrían utilizar más aparatos y paneles para ahorradores de energía, reduciendo así la demanda eléctrica. Por ello el Instituto Eléctrico Edison, el grupo del sector para empresas de servicios públicos de propiedad de inversionistas, advirtió en una entrevista para el Wall Street Journal (WSJ) que estas podrían enfrentar una “cuesta descendente”.

Desde 2004, los precios promedio de la electricidad residencial han aumentado 39%, a 12,5 centavos de dólar por kilovatio-hora y los precios para todos los usuarios han incrementado 36% a 10,42 centavos de dólar, según la Administración de Información de Energía de EE.UU. Las ventas minoristas a hogares y empresas siguen siendo menores a lo que fueron en 2007, antes de la recesión.

El crecimiento poblacional de algunas ciudades parece no favorecer a la industria eléctrica estadounidense pues incluso en las partes del país en done la numero de personas ha aumentado las ventas de energía han sido anémicas. Una muestra de esto es que en el tercer trimestre de 2014 las cuentas residenciales crecieron 0,7% en su región de cuatro estados, sin embargo, las ventas totales de electricidad a hogares se contrajeron 0,6%.

Hay quienes piensan que la idea del desplome de la industria eléctrica estadounidense es exagerada. Cuando el Wall Street Journal (WSJ) consultó Ralph Izzo, presidente ejecutivo de Public Service Enterprise Group, una gran empresa de servicios públicos en Newark, Nueva Jersey. El comentó que “es indiscutible que están ocurriendo muchas cosas, pero la industria no creo quedará patas para arriba”.

Es una posición con la que coincide Moody´s Investors Services pues sostiene que los reguladores trabajarán para mantener a las empresas de servicios públicos solventes ya que la red eléctrica es crucial para la calidad de vida del país. Sin embargo, algunas empresas de servicios públicos están tomando medidas para contrarrestar la tendencia. Empresas de energía en 20 estados están intentando modificar sus tarifas para depender menos de las ventas de kilovatio-hora.

Hace casi un año Madison Gas & Electricity para hacer frente a la problemática pidió a los reguladores de servicios públicos del estado que le permitieran cobrar a los clientes residenciales US$68 al mes para 2014 como tarifa fija mensual por el servicio de electricidad, con lo cual cubriría el 77% de sus costos fijos. Un cambio importante porque el precio actual de US$10,50 solo ayuda a solventar el 12% de los egresos.

A las empresas de servicios públicos les gustan las tarifas fijas, pero estas “no han enfrentado mucho éxito ya que a los clientes no les agradan”, apunta Steve Kihm para el WSJ, economista jefe del Centro de Energía, un instituto de investigación sin ánimo de lucro. Establece que los clientes piensan que estas tarifas castigan a los ahorradores de energía y aplazan los periodos de amortización de actualizaciones de energía solar y eficiencia de energía.

Por su parte David Owens, vicepresidente ejecutivo en el Instituto Eléctrico Edison, dice que le cuesta a la mayoría de las empresas de servicios públicos entre US$40 y US$60 al mes proveer a una vivienda. Por tanto, los clientes que utilizan poca energía transfieren los costos a otros. 

(Puede leer el artículo completo de Wall Street Journal (WSJ) aquí)

 

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