Industria petrolera, dependiente de la OPEP

La inacción de esta organización, que agrupa el 30% de la producción mundial de crudo, aumenta la ansiedad del mercado. ¿Le interesará seguir jugando al regulador de los precios?

Emmanuel Ibe Kachikwu, ministro de Petróleo de Nigeria, y Abdalla el-Badri, secretario de la OPEP, en la última reunión de la Organización en 2015. / Bloomberg

La volatilidad de los precios del petróleo sigue latente. Durante el primer mes del año la cotización del barril en el mercado internacional se ha reducido en casi US$5. Siendo la semana pasada uno de los puntos más bajos (cerró en US$26,55).

De los factores estructurales de esta nueva crisis mucho se ha hablado: de la desaceleración de China, el aumento de la producción de crudo en Estados Unidos y las decisiones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Este último, del que forman parte 12 países, -entre otros Arabia Saudita, Venezuela, Ecuador, Nigeria y Emiratos Árabes Unidos-, es uno de los grandes protagonistas de esta industria al tener una producción agregada que supera el 30% de la capacidad mundial.

En el interior del “cartel”, como también es conocida la organización, hay divisiones. Países como Venezuela, por ejemplo, han solicitado una reunión de emergencia para recortar la producción, lo que tendría un impacto en los precios del petróleo.

Esto haría que se redujera la oferta (actualmente se están produciendo cerca de 2,5 millones de barriles más de los que consumen) y presionara la cotización al alza. Efecto que no sólo los beneficiaría a ellos, pues su canasta de exportación depende de más del 50% de las ventas de crudo, sino también a los productores no OPEP.

Sin embargo, en este punto es en el que se empieza a enredar la pita y se reducen las posibilidades de conseguir una posición unánime. Según el profesor del posgrado de economía de la Universidad Central de Venezuela, Mazhar al-Shereidah, no todos los países comparten esta visión, pues sobre unos pesa más la responsabilidad que para otros.

“Todos comparten el principio o la política de que sea la OPEP la que tenga que recortar la producción, pero en la práctica son pocos los países que cargan con la mayor responsabilidad de recorte. La experiencia histórica demuestra que los precios altos han sido la causa principal para el surgimiento y fortalecimiento del flujo de la producción no OPEP y esto comenzó en 1974. Llevamos 40 años observando cómo el número de países no OPEP ha venido surgiendo”, explicó.

Y es que precisamente decisiones anteriores de esa organización en las crisis anteriores (la de los 70 y los 80), para controlar el mercado, tuvieron un impacto positivo para sí mismos, también derivó en el aumento del protagonismo de producciones como la de Estados Unidos, Canadá, Brasil e incluso Colombia. Este riesgo genera una especie de inmovilización en el organismo.

Aunque el desplome de los precios ponga contra las cuerdas a producciones en Angola, Libia, Nigeria, Venezuela y Argelia, todos miembros de la OPEP, Rene Ortiz, exsecretario general de la Organización, considera que “están más unidos que nunca”. Según Ortiz, las peticiones de algunos miembros para un recorte “no tiene futuro”.

“La tendencia a la baja de los precios del petróleo en el mercado internacional no les preocupa a los miembros de la OPEP. Ellos piensan que la reducción de la producción petrolera se viene por el lado de los productores no OPEP, porque no pueden aguantar ese increíble descenso que se estima en un 72% del precio con relación a julio de 2014, cuando alcanzó US$108. Más de 21 pequeñas operadoras, productoras de esquisto, ya han quebrado. También se viene la reducción de los volúmenes de producción de las compañías que trabajan en aguas profundas. Los planes de inversión se están ajustando en billones”, señaló el exsecretario de esa organización.

Si bien la visión pareciera apuntar hacia una OPEP indiferente ante la coyuntura, la posibilidad sobre una posible alianza entre Rusia, Arabia Saudita e Irak para reducir su producción de forma coordinada cada vez va tomando más fuerza. La influencia de estos tres países unidos sería amplia si se tiene en cuenta que manejan cerca de la mitad de la producción mundial.

“La particularidad del mercado actual es que tanto la demanda como la oferta tienden a ser inelásticas. En el corto plazo no pueden ajustarse a una diferencia de precios. En los últimos años la OPEP ha desempeñado el rol, justamente, de recortar la producción o incrementarla para asegurar el balance de la oferta y la demanda, minimizando esa volatilidad. Hace año y medio dejó de cumplir esa función y eso nos ha llevado a la situación actual, por eso puedo decir que su influencia es altísima”, manifestó el vicepresidente de consultoría de Wood Mackenzie, Sebastián Borgarello.

En el corto plazo, el organismo está revisando qué hacer con la llegada de Irán al mercado, pero no sólo su producción lo hace importante, sino la nueva disputa que hay con Arabia Saudita por el control del mundo árabe. El manejo de la volatilidad, entonces, no sólo depende de las leyes del mercado, sino de los acuerdos políticos, un ejercicio de realpolitik.

 

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