Inexmoda abrirá incubadora de negocios para diseñadores

Así lo asegura la directora de Transformación Estratégica de Inexmoda.

Luz Adriana Naranjo, directora de Transformación Estratégica de Inexmoda

El Instituto para la Exportación y la Moda (Inexmoda) es el anfitrión de Colombiatex, que va hasta el jueves, en Medellín, y de Colombiamoda, que se lleva a cabo en el segundo o tercer trimestre del año. Una es la plataforma para que proveedores y compradores hagan negocios empezando el calendario. La otra es la vitrina, el resultado, de los procesos de confección.

Pero, más allá de organizar estos eventos de talla mundial, Inexmoda tiene una división para la difusión del conocimiento, para apoyar a estudiantes y emprendedores y hacer partícipes a grandes de la industria de la moda. Luz Adriana Naranjo es la directora de Transformación Estratégica del instituto, en diálogo con El Espectador habló sobre una incubadora de negocios para diseñadores consolidados que se está proyectando y cómo, en contraposición, ha sido el trabajo con comerciantes del sector de San Victorino en Bogotá.


- ¿Cuál es el objetivo de la división de Transformación Estratégica de Inexmoda?

Trabajamos de distintas formas. Primero, conectando socialmente. Hoy el empresario no sólo quiere hacer negocios, sino aprender de otros, conocerse y acceder al conocimiento. Tenemos unos proyectos de formación como el Pabellón del Conocimiento que se hace en el marco de las ferias (Colombiatex y Colombiamoda), gratuito, de acceso público. Y tenemos otros espacios, como la Convención Mundial de la Moda, el año pasado.

Hay escenarios de formación para todo tipo de público: empresarios, equipos de diseño, de mercadeo y emprendimiento. Hacemos proyectos a la medida, cofinanciados por gobiernos o directamente por empresarios. Ofrecemos consultoría en temas de marca y producción eficiente.

En Colombia hay gente talentosa, diseñadores, pero necesitamos hablarles de negocios, ayudarles a que vendan, que tengan una empresa estructurada. Vamos a lanzar una incubadora de diseñadores de moda. Inicialmente va a ser en Medellín, pero nuestro propósito es replicar esos modelos en otras partes de Colombia.


- ¿Cómo funcionará esa incubadora?

El trabajo con emprendedores lleva siete años de la mano con la Alcaldía de Medellín. Siempre se hace una convocatoria gigante de diseñadores: unos participan con stand comercial en Colombiamoda o están en pasarela. Han ido evolucionando gracias a la inversión en conocimiento que la Alcaldía ha querido apostarle.

Este año vamos a tener, además de esos 50 emprendedores, cinco incubados. Vamos a empezar en los próximos días el proceso de selección, muy riguroso, y que nos va a llevar a identificar en qué vamos a fortalecer a los seleccionados.

Los formadores seremos personas de Inexmoda. Tenemos gente dentro del instituto, yo soy una de ellos, con experticias distintas. Habrá gente externa que trabaja para nosotros y mentores en temas comerciales, en apertura de canales de comercialización porque ahí es donde vemos las grandes debilidades. Tendremos mentores de empresas de moda que van a acompañar el proceso. Estamos en la definición de esos empresarios.


- ¿En qué etapa tienen que estar los proyectos que entren a ser incubados?

Serán empresas y diseñadores ya consolidados, con un valor determinado en ventas y una experiencia de ciertos años. Hemos tomado como referente la incubadora de la Cámara Nacional de la Moda Italiana o el Fashion Incubator de los Estados Unidos, que exigen 10 años de experiencia a los diseñadores a la hora de entrar. En nuestro caso no serán 10 años, pero sí es requisito que estén consolidados.


- ¿Cuándo se pondrá en marcha?

Estamos en un proceso de contratación con la entidad pública que lo apoya, que es la Alcaldía de Medellín. Espero que en los próximos 15 días lancemos la convocatoria para que se inscriban y se postulen. Tenemos contacto muy cercano con la alcaldía de Bogotá porque queremos replicar este modelo en otra ciudad y ya lo estamos haciendo a través de otros proyectos en Cali, Bucaramanga, Cúcuta e Ibagué. Por ejemplo, dentro de 15 o 20 días vamos también a empezar un proceso con 25 empresarios, 10 de ellos diseñadores, en Cúcuta. Es importante que la gente sepa que el instituto es nacional.


- ¿El apoyo de la incubadora será sólo formativo o también económico?

En principios es un proceso de transferencia de conocimiento práctico, ir a la calle y que los clientes juzguen el producto, y estamos empezando a hacer contactos para enlazarlos con oportunidades de financiación.


- En Colombiatex se han visto innovaciones como impresión 3D y acabado de prendas con láser. Pero, ¿qué tan real es el uso de esas tecnologías en la industria nacional?

Tecnologías hay muchas, dependiendo del proceso en la cadena de valor. Pero, ¿qué es muy importante? Hoy el consumidor no sólo quiere un producto estéticamente bonito, que se sienta chévere, sino que quiere un producto que preste un servicio. Ahí son referentes las marcas de ropa deportiva. Unos tenis Nike, por ejemplo, no sólo son estéticamente lindos, sino que conectados con la tecnología miden el rendimiento mientras trotas: te prestan un servicio. Por eso creo que en este momento es muy importante el tema de textiles inteligentes.


- ¿Qué tan reales son esas innovaciones en la práctica, por ejemplo, para las pymes?

Siento que es un tema de mentalidad. En el proyecto pasado, que en su momento no era incubadora, sino un proyecto de emprendimiento, tuvimos empresas pequeñas que desarrollan productos en los que se invierte mucha tecnología para motociclistas, porque se caen y su vida corre un riesgo, entonces desarrollan productos que a través de la tecnología protegen más la integridad de la persona. Hubo otros, por ejemplo para niños, con características que evitan que penetren los rayos de sol y se protege la piel.

La innovación siempre se ha visto como algo lejano, que requiere mucha inversión, pero hoy hay grandes innovaciones por ejemplo en canales de comercialización. Una de las grandes oportunidades de esta industria es abrir canales, no sólo el punto de venta o la cadena de tiendas, sino llegar al consumidor y no esperar a que él me busque. En eso es referente la marca española Desigual, que tiene ‘corners’ por todas partes, están donde el consumidor va. Eso es innovación.


- Para usted qué es mejor, ¿una pyme en la industria que emplee a tres o cuatro personas, pero que es sostenible, o una marca que se vuelve enorme y que emplea a muchas personas?

Creo que los exitosos son personas que tengan una mentalidad flexible, adaptabilidad al cambio. El negocio no está en quien lo dirige, sino en lo que pasa en la calle. Si uno se adapta al consumidor, voy a poder diseñar las estrategias que quiera. Quiero decir que hay empresas muy grandes que son flexibles y pequeñas que no lo son. Pero por lo general pasa lo contrario. Yo creo mucho en el emprendimiento, en las empresas pequeñas, en las empresas comerciales de San Victorino, que las he asesorado, porque son muy flexibles y no tienen miedo al cambio y a arriesgarse. Escogimos movernos en un mundo que cambia rápido, que es la moda, y para eso hay que ser arriesgado.


- ¿Cómo es el trabajo con los comerciantes de San Victorino?

Estamos asesorando empresas en producción porque tienen cuellos de botella en la respuesta que le dan al cliente, porque ahora la gente consume más que antes. En Colombia pasamos de comprar ocho prendas al año a comprar 15. Eso implica un proceso de producción que tiene que ser mucho más eficiente. Trabajamos también en el frente de construcción de marca. Ellos tienen grandes habilidades comerciales pero necesitan estructurar mejor el modelo de negocio partiendo de lo que diferencia su marca, porque de ahí surgen las ventajas competitivas.


- Usted ha dicho que una de las razones por las que el colombiano ahora compra más es, además del creciente poder adquisitivo, que la oferta de moda hoy es diferente: las tiendas ofrecen experiencias. ¿Cómo se aproxima un comerciante de San Victorino a generar esa experiencia de compra?

Ellos nos contratan a nosotros para que les enseñemos, pero lo que nosotros aprendemos de ellos es impresionante. Con ellos he confirmado que una cosa es la teoría y otra, la práctica. Hay cosas que funcionan en una y no en la otra. Yo a ellos no los puedo llevar a que apliquen el modelo de otras empresas del mercado nacional o internacional. Yo los he llevado a ellos a que estructuren su propio modelo de negocio, los procesos, el norte, la estrategia.

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