“Innovamos por necesidad”: Instituto Israelí de Exportaciones

El CEO del Instituto Israelí de Exportaciones habla sobre las motivaciones que tuvo su país para ser líder en tecnología. Dice que estrechar el vínculo comercial con Latinoamérica aún es un reto.

Ofer Sachs, CEO del Instituto Israelí de Exportación y Cooperación Internacional. / Maria Alejandra Medina

Desde 2003 hasta 2013, año en que se firmó el acuerdo comercial entre Colombia e Israel, los registros hablan de una balanza comercial superavitaria en cerca de US$173 millones desde la perspectiva colombiana. El Instituto Israelí de Exportación y Cooperación Internacional es la entidad de ese país encargada de promover el relacionamiento de sus empresas con el mercado internacional y el intercambio de conocimiento con otras naciones. En entrevista con El Espectador, Ofer Sachs, CEO del instituto, reconoce que el lazo comercial que une a Israel con Colombia y Latinoamérica es aún muy delgado.

Le gustaría que entre nuestro país y el suyo se replicaran experiencias como la que ha construido con Estados Unidos: constantes intercambios estudiantiles y compañías prometedoras llegando a tierra israelí a instalar sus centros de innovación. En el marco de la 19ª edición de Agritech, la feria de tecnología y agricultura que se lleva a cabo en Tel Aviv del 28 al 30 de abril, compartió también lo que para él ha sido clave en el crecimiento de la industria tecnológica de Israel, una de las más pujantes del mundo. A la cabeza se encuentran desarrollos para el tratamiento del agua, como la desalinización, un mercado de US$1.000 millones, y el reciclaje de aguas residuales.

¿Cuál es para usted el producto de exportación más valioso de Israel?

Tenemos tecnologías de punta en algunos sectores de la agrotecnología, la primera es la tecnología del agua, irrigación, filtración y todos los usos secundarios que los agricultores le pueden dar, como fertilizar a través del sistema de agua, usar agua salobre (menos salada que la de mar) y usar menos pesticidas y herbicidas. Se trata de hacer la irrigación parte de la calidad del producto. Israel está liderando en porcentaje de agua tratada que se está usando para agricultura. Cerca del 80% del agua que usamos es reciclada.

¿Qué es lo fundamental para el desarrollo de tecnología en este país?

Lo principal es la necesidad. La disponibilidad de tierra de Israel, la escasez de agua y la mano de obra costosa, todo eso obliga a los agricultores y a la industria a ser muy innovadores. Por muchos años, por el hecho de que los israelíes son de alguna manera una “isla” en medio de esta región, tuvimos que confrontar desafíos cruciales para proveer comida para el país naciente. Lo segundo es el hecho de que somos un mercado pequeño, hay una conexión muy estrecha entre los agricultores, los servicios de extensión y la academia. Todos se hablan entre sí. No podemos exportar cosas que no tengan una clara ventaja en términos de tecnología e innovación. No podemos competir con la producción más barata de los países del Lejano Oriente ni reñir con el hecho de que estamos lejos del mercado.

¿Cuánto representa la tecnología en la economía israelí?

Es cercana a 25% del PIB.

¿Cuánto del PIB invierten en investigación y desarrollo?

Cerca de 4,5% del PIB, una de las más altas inversiones en el mundo.

¿Cuánto pesan las pymes en la investigación, desarrollo e implementación de tecnologías?

La importancia es crucial. Este es un país donde el número de startups está más allá de la imaginación. Son el motor de la creación de nuevas soluciones. En el camino ellas se fusionan con jugadores más grandes o simplemente crecen por su cuenta, pero la mayoría de la innovación viene de pequeños negocios. Tenemos una herramienta muy fuerte entre el jefe de tecnología y el ministro de Economía, que apoya inversión en investigación y desarrollo para jóvenes compañías. El ecosistema de fondos de capital privado y de riesgo en Israel es de gran apoyo. Si alguien tiene una buena idea muy probablemente va a ser capaz de recaudar recursos.

¿Cómo está la cooperación con países latinoamericanos?

Desafortundamente la participación en cooperación de compañías de Israel con las latinoamericanas, exportaciones e importaciones de estos países, es muy baja, y está muy por debajo de lo que podríamos alcanzar con mejor cooperación. Hablamos de que todos los países juntos alcanzan el 4,5 a 5% de nuestras exportaciones y las importaciones son aun menores. Tenemos un reto aquí.

¿Y específicamente con Colombia?

En Colombia las cifras son muy bajas, nos gustaría ver más de esto y por eso estamos contentos de que haya algunos delegados que han venido a Agritech. Hay que incentivar la cooperación no sólo en agricultura, sino otros subsectores.

¿Qué oportunidades ve?

Vemos índices muy buenos de Colombia y algunos otros países de América que están creciendo muy rápido en los últimos años, están subiendo sus estándares de vida y proyectamos que la demanda crecerá. Colombia es sin duda de los países prometedores de América Latina. Pero sigue sin haber conocimiento del otro, la gente necesita conocerse y construir confianza. Estamos lejos, no hay vuelos directos. El idioma es una barrera, Israel habla inglés y hebreo. Pero son obstáculos que se pueden superar.

 

*Artículo posible por invitación de la Embajada de Israel.

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