Inteligencia artificial para diagnosticar salud mental, entre los pronósticos de IBM

La multinacional revela las cinco innovaciones que, considera, cambiarán la vida de los seres humanos en los próximos cinco años.

/ Bloomberg

La división de investigación y desarrollo de la multinacional IBM presenta este jueves las cinco innovaciones al servicio de la ciencia que, en su concepto, en los próximos cinco años ayudarán a mejorar la vida de los seres humanos. Los elementos transversales en este listado no podían ser otros que la internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) y la inteligencia artificial (IA).

La primera tiene que ver con el mundo cada vez más cercano, e impulsado por empresas como IBM, Cisco, Intel y otros, en el que prácticamente cualquier dispositivo en las calles, los hogares, las oficinas, fábricas, minas, etc., estará conectado a la red, con el propósito de recoger enormes cantidades de información. Uno de los escenarios en los que la IA, en la que otras como Google y Facebook también han puesto su interés, puede entrar en acción es en la analítica y toma de decisiones a partir del procesamiento de esos datos.

IA para la salud mental

El lenguaje, según IBM, será la clave para el diagnóstico de la salud mental, enfermedades o trastornos como el alzhéimer, el párkinson o el autismo. Dado que uno de los atributos de la IA es la capacidad de aprender e identificar patrones, lo que un paciente dice o escribe podrá ser utilizado como indicador de su bienestar. Los patrones en el habla y la escritura –sintaxis o entonación, por ejemplo– “serán analizados por nuevos sistemas cognitivos y proveerán signos reveladores de enfermedades mentales y neurológicas en estado temprano de desarrollo, lo que ayudará a los médicos y a los pacientes a prevenir, monitorear y hacer seguimiento de esas enfermedades”.

De acuerdo con la compañía, científicos en IBM “están utilizando transcripciones y audios de entrevistas psiquiátricas, junto a técnicas de machine learning (aprendizaje automático), para identificar patrones en el habla, para ayudar a los médicos clínicos a predecir y monitorear con precisión enfermedades como psicosis, esquizofrenia, manía y depresión”.

Ver (casi) todo

Las proyecciones de IBM apuntan a que dispositivos de imagen, combinados con IA, permitirán al ojo humano observar lo que naturalmente no puede ver, como los detalles para identificar un cheque falso. “Por ejemplo, utilizando imágenes de onda milimétrica, una cámara y otros sensores, la tecnología de hiperimagen podría ayudar a un auto a ver a través de la lluvia, detectar condiciones peligrosas y difíciles de ver como hielo en el pavimento, o decirnos si hay algún objeto en el camino, incluyendo la distancia y el tamaño”, explica la compañía. Lo anterior será útil en el desarrollo de otro sector al que las industrias automotriz y tecnológica, en conjunto, le están poniendo atención: los carros autónomos.

En relación con verlo casi todo está una tercera innovación pronosticada por IBM: sensores para aplicar por ejemplo en pozos de extracción de gas natural o ductos de distribución, para ayudar a determinar en tiempo real las pérdidas invisibles que contaminan el ambiente.

Macroscopios

Hoy el cálculo en el que hay relativo consenso entre las compañías del sector es que hay más de 6.000 millones de dispositivos conectados en el mundo, una cifra en crecimiento. La cantidad de información que entregarán esas conexiones hace a IBM decir que “estamos ahora en un proceso de digitalizar el mundo físico”. Por lo tanto, al contrario de un microscopio, el mundo requerirá herramientas, software y algoritmos, que abarquen “todos los complejos datos de la Tierra combinados, para analizarlos y entender su significado”. En la práctica, según IBM, “agregando, organizando y analizando los datos del clima, condiciones del suelo, niveles del agua, y su relación con prácticas de riego, por ejemplo, una nueva generación de agricultores tendrá información que les ayudará a determinar las opciones correctas de cultivo, dónde plantarlas y cómo producir rendimientos óptimos”.

Laboratorio en un chip

IBM prevé que en cinco años chips de silicio, “empaquetados” en dispositivos de mano, podrán hacer las veces de un laboratorio clínico. “Servirán como detectives de nanotecnología en salud, rastreando pistas invisibles en nuestros fluidos corporales y haciéndonos saber si tenemos alguna razón por la cual consultar a un médico”.

 

Innovaciones como estas por supuesto abren interrogantes como hasta qué punto la tecnología desplazará la acción de los humanos. Desde 2013, con base en un estudio de la Universidad de Oxford, se habla de que sólo en Estados Unidos el 47% de los empleos están en riesgo de ser remplazados por máquinas. Sin embargo, posiciones más optimistas al respecto señalan que dejar labores que pueden asumir los computadores permitirá a los hombres y mujeres desempeñarse en actividades más especializadas.

Ana Lucía Vargas, gerente de Mercadeo de IBM Colombia, reconoce que otro de los retos ante este panorama es la seguridad digital, no sólo por los datos privados de los ciudadanos, sino también por las informaciones corporativas sensibles que se mueven y moverán en entornos digitales. Hoy, según Cisco, las pérdidas en la economía mundial por ataques cibernéticos llegan a US$113.000 millones.

Precisamente por lo mismo, hablar de chips para humanos ha acaparado la atención de compañía de seguridad digital como Kaspersky, que cuenta entre sus empleados con sujetos que se están sometiendo a experimentos con chips bajo la piel para poner a prueba sus vulnerabilidades. En diálogo con este diario en septiembre pasado, uno de ellos, Evgeny Chereshnev, aseguró que una de las prioridades en estos desarrollos es la capacidad de cifrado y hasta el olvido digital.

En América Latina, uno de los desafíos sin duda es la conectividad. Organizaciones como 5G Américas han llamado la atención sobre la necesidad de asignar más espectro en estos países. Colombia está a la espera de la adjudicación de la banda de 700 MHz, la más apetecida por los operadores. Eso podría dar un impulso a las redes 4G, tecnología que apenas está alcanzando la penetración que tiene 3G, ambas con alrededor de 30% de participación en el total de conexiones a internet en el país.