Irak y el futuro del precio del petróleo

¿Qué ocurriría en la industria del oro negro si el conflicto en esta nación se extiende?

Para 2014 esperamos que el WTI cotice en un rango estable de US$85 a US$105 por barril, bajo un escenario de ausencia de escalada bélica en el Medio Oriente. Recientemente, el precio del suministro superó dicho rango, debido a conflictos en Irak, generando dudas respecto a los efectos que una disrupción de oferta podría causar sobre el precio del petróleo. Consideramos que si bien Irak es un importante productor de crudo a nivel mundial, y, dado que el conflicto no ha llegado a afectar el mercado físico del suministro, el impacto en precios debería ser temporal. En ese sentido, recomendamos esperar a que el WTI retorne al rango esperado y esté más cerca de los US$95 por barril para estructurar exposiciones que apuesten a la baja volatilidad del subyacente y que ofrezcan cupones atractivos con protección parcial de capital.

Hace poco, el precio del WTI superó nuestro rango esperado para 2014 de US$85 a US$105 por barril, tras acentuarse el avance de las milicias del Estado Islámico de Irak y del Levante (EIIL) en territorio iraquí. Esta situación impulsó al alza los precios del WTI y del Brent en un 4% aproximadamente en la última semana.

Irak es un actor clave en el mercado internacional del petróleo, dado que es el segundo productor de crudo más importante de la OPEP; es responsable del 4% de la oferta mundial del suministro y es el quinto país con mayores reservas probadas de petróleo (véase G1). Consideramos que un escenario en el que las milicias del EIIL invadan Irak hasta el punto de generar disrupciones de oferta de crudo tiene pocas probabilidades de ocurrencia, pues:

- La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha indicado que hasta el momento la violencia en Irak no ha puesto en riesgo la oferta del suministro, en la medida en que esta aún no se ha extendido al sur del país (que concentra el 75% de la producción interna de crudo).

- La oferta de crudo disponible en el norte de Irak ya habría estado fuera de mercado desde marzo, siendo la producción del sur la responsable del reciente repunte en la producción del país.

- El gobierno oficial de Irak, encabezado por el primer ministro, Nuri al-Maliki, es chiita y se constituyó como resultado del derrocamiento de Sadam Husein en 2003, en un intento por formar un gobierno de transición. En ese sentido, el gobierno cuenta con amplia aceptación por parte de la población, por lo que si bien un mayor avance de las milicias hacia el sur podría perturbar la región con atentados (ocasionando algunas pérdidas de producción de crudo), llegar a controlarla es poco probable.

- Externalidades positivas de esto serían mejores relaciones entre EE.UU. e Irán (que es de mayoría chiita y no le conviene tener un estado fundamentalista sunita cercano a su frontera) y unas posibles sanciones más suaves a las exportaciones de crudo de Irán (con un potencial impacto de 1,2 MMBD (millones de barriles por día) de crudo, que compensaría parcialmente la pérdida de crudo iraquí).

- Incluso si el conflicto llegara a extenderse, Arabia Saudita mantiene un rol importante como equilibrador de mercado en caso de disrupciones de oferta, pudiendo subvencionar parcialmente la cuota de producción de Irak hasta en un 62% (véase G3).

- Más aún, de acuerdo con la clasificación de shocks que impactan el mercado del petróleo, la actual situación clasificaría dentro del tercer caso (temores sobre la disponibilidad futura del suministro), en la medida en que a la fecha no ha ocurrido ningún impacto real en el mercado físico del crudo.

Así, considerando que el alza en el precio del petróleo por estos shocks tiende a estar alrededor del 7%, y dado que el repunte actual ha sido del orden de 4%, se podría decir que gran parte del efecto ya habría sido internalizado por el mercado. No debiéramos esperar que el alza reciente en los precios del petróleo sea permanente.

Dicho esto, consideramos pertinente presentar este análisis de escenarios alternativos, donde la idea principal es resaltar que una disrupción inesperada de la producción de crudo iraquí de 1 MMBD tiene el potencial de incrementar el precio del petróleo en US$30 por barril adicionales a los niveles de precio actuales (véase G4). Esto, siempre y cuando Arabia Saudita no logre reaccionar a tiempo para subvencionar la cuota de producción de Irak y EE.UU. no se involucre en el problema (ya sea mediante el envío de tropas o aliviando las sanciones a las exportaciones de crudo iraní).