Isagén: subasta de un oferente

Colbún, uno de los dos aspirantes a quedarse con la generadora de energía, se salió de la puja. Expertos insisten en que la estatal no se debe vender.

La venta de Isagén, la tercera compañía eléctrica del país, no para de generar polémica. El pasado lunes el grupo chileno Colbún, uno de las aspirantes a quedarse con la generadora de energía, anunció que no presentará ninguna oferta en la subasta programada para mañana miércoles. Esto significa que Brookfield, un consorcio canadiense, es la única empresa firme para comprar el 57,6% de participación que el Gobierno tiene en la empresa.

Aunque en la subasta solo queda un oferente, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, hizo énfasis en que “la venta se hará aún con un solo postor porque el reglamento operativo lo permite”.

Sin embargo, la salida de Colbún de la puja desfiguró el proceso de privatización de Isagén. Por varios años el Gobierno defendió la subasta como el mecanismo que permitiría maximizar las ganancias de la enajenación, alegando que la competencia entre los postores permitiría encontrar un mejor precio de venta. Pero “ahora la única vía posible pareciera a través de una venta directa a Brookfield, cuyo valor sería el monto mínimo que exigía el Ministerio de Hacienda, es decir, $4.130 por acción, equivalente a $6,4 billones”, señaló Camilo Silva, director de análisis técnico de Valora Inversiones.

Mediante un comunicado de prensa, Colbún informó que “debido a los nuevos plazos establecidos por la autoridad para la presentación de la oferta, y también en parte por el aumento del precio mínimo en 21,5%, no estará en condiciones de presentar una oferta en la fecha definida”.

Silva explica que “desde que el Gobierno decidió subir el precio de la compañía en más de 20%, alegando el alza del dólar, fue mayor la probabilidad de que Colbún saliera de la puja. Dado que esta compañía es de origen chileno, también se ha visto golpeada por el fortalecimiento de la divisa estadounidense. Además, su caja se apretó aún más tras la compra de una termoeléctrica en Perú hace menos de un mes”.

José Roberto Acosta, miembro de la Red por la Justicia Tributaria, comenta que “para empezar, Isagén no se debe vender pues atenta en gran medida con nuestra independencia energética, pero tras la salida de Colbún el proceso pierde el sentido democrático. No es una sorpresa que Brookfield sea la única empresa en pie, pues desde un principio se sabía que era la que contaba con el mayor músculo financiera. Por otro lado, no hay que olvidar que este consorcio canadiense ha tenido varios escándalos por sus negocios de bienes raíces en Brasil”.

Para el senador del Centro Democrático Iván Duque, “la salida de Colbún de la puja no es el punto central del asunto, pues toda la iniciativa de Isagén está mal, y no hay por qué venderla. Para empezar, la empresa está mal valorada porque no tiene en cuenta los activos de propiedad intelectual. Además, ese viejo cuento de que la plata de la operación irá para las carreteras 4G ya no tiene lugar. Existen varios mecanismos para darle recursos a la Financiera de Desarrollo Nacional, como los créditos del Fondo Monetario Internacional, sin perder nuestra independencia energética. Lo cual se debería evitar en esta coyuntura de crisis energética”.

¿Cómo es la compañía que compraría Isagén?

Brookfield, con sede en Canadá, es un grupo internacional dedicado a la administración de activos. Bajo su mando hay más de US$225.000 millones destinados para inversión. Trabaja en los sectores de bienes raíces, infraestructura e inversiones de capital privado. Además lleva más de 100 años trabajando en el sector eléctrico mundial.

Este conglomerado se especializa en generación eléctrica mediante procedimientos amigables con el medioambiente. Cuenta con más de 7.284 unidades eléctricas en todo el mundo, de las cuales 5.372 son de generación hidroeléctrica, 1.577 del tipo eólica y 335 de otro tipo. Gracias a esta infraestructura tiene una capacidad instalada de 7.300 MW. La mayor presencia que tiene Brookfield en negocios del sector eléctrico es en Canadá, con 81 centrales eléctricas. Asimismo, genera energía en tres estados de Estados Unidos: Nueva York, Luisiana y California. En Suramérica Brookfield sólo se encuentra en Brasil, en donde tiene una capacidad instalada de 821 MW.