Japón sufre caída de 6,8% en su PIB

El aumento del impuesto al consumo en ese país fue una de las causas. Las exportaciones también decrecieron.

Las exportaciones japonesas han mostrado signos de contracción este año por la caída del yen. / AFP

Japón padeció la peor contracción económica desde el terremoto y el tsunami de hace más de tres años, luego de que un aumento en el impuesto sobre las ventas nacionales desatara una aguda caída en el gasto de los consumidores en el segundo trimestre.

El declive anualizado de 6,8% reportado por el Gobierno el miércoles, en un estimado preliminar del Producto Interno Bruto, fue ligeramente menor de lo que esperaban los expertos. Los economistas encuestados por las agencias de noticias habían esperado una contracción de 7,1%.

Aun así su severidad, y el hecho de que fuera la primera caída trimestral desde que Shinzo Abe, el primer ministro que se comprometió a generar crecimiento, asumiera el cargo a finales de 2012, despiertan dudas sobre la promesa de Abe de rejuvenecer la economía con su programa de fuertes estímulos, o “abenomía”.

El declive del PIB se dio luego de un salto de proporciones similares en el primer trimestre. El aumento de 3% en el impuesto, el 1º de abril, debilitó el gasto, que había impulsado un alza en la actividad económica durante el período anterior de tres meses, pues muchos hogares y empresas acumularon las compras onerosas y almacenaron sus necesidades diarias.

Las cifras recientes arrojan que la economía se encogió ligeramente en la primera mitad, vista en su conjunto, con un crecimiento que ahora se estima en 6,1% en el período que va de enero a marzo, una caída luego de la revisión, pues originalmente había sido pronosticado una expansión de 6,7%.

El Gobierno y algunos analistas del sector privado han argumentado que la economía pronto se sacudirá del tropezón relacionado con el impuesto y volverá a crecer, aunque el ritmo al que lo haga ciertamente será menor que en los mejores días de la “abenomía” del año pasado, cuando el PIB de Japón se estaba expandiendo al ritmo más rápido en el Grupo de los Siete.

Señalan a ganancias corporativas históricamente altas, un apretado mercado laboral, aumentos en los pagos de bonos para trabajadores asalariados, que contribuye mucho a los ingresos de una gran parte de los japoneses, particularmente aquellos en trabajos de cuello blanco, e indicios de una recuperación en las ventas comerciales luego del tributo.

Otros, sin embargo, están angustiados. Hay preocupación de que las exportaciones no están aumentando cuanto deberían debido al debilitamiento del yen durante el gobierno de Abe, y que el aumento en los salarios están muy por debajo del aumento en los precios al consumidor, un fenómeno que podría deprimir el gasto en los hogares hasta mucho después del primer trimestre.