José Dario Uribe: banquero central y sinónimo de credibilidad

Tuvo un papel clave en la aceptación y puesta en marcha de la estrategia que actualmente orienta la política monetaria.

Uribe lleva más de 23 años en el Banco de la República.  / Cortesía Banco Emisor
Uribe lleva más de 23 años en el Banco de la República. / Cortesía Banco Emisor

Las primeras impresiones que nos llevamos de las personas suelen darnos muchas claves de quienes son. Lo primero que me llamó la atención cuando conocí a José Darío Uribe en 1994 fue que era una persona de pocas palabras pero de gran precisión en las ideas y claridad en sus objetivos. En ese momento, Jota llevaba sólo unos meses como subgerente de estudios económicos del Banco de la República. Por eso, rememorando esa primera percepción, no me sorprende que con el tiempo pasara a ocupar la gerencia técnica y en los últimos 12 años la gerencia general del Banco de la República.

Alguna vez, Miguel Urrutia, refiriéndose a las palabras del presidente de un banco central latinoamericano, dijo: “Habló como banquero central, no dijo nada”. Con su agudo sentido de la ironía, Urrutia quería caricaturizar la manera de expresarse públicamente de sus colegas banqueros centrales, para los cuales la prudencia está siempre en primer plano. Pero con el paso de los años me he convencido de que es una caricatura que en el caso de José Darío Uribe está muy lejos de la realidad. Aunque de pocas palabras, si uno escucha con cuidado lo que dice José Darío Uribe, siempre encuentra que es de gran claridad conceptual, precisión empírica y enorme pertinencia. Esto es producto, por supuesto, de su sólida formación académica, pregrado, maestría y doctorado en economía, así como de su disciplina de trabajo y gran inteligencia, pero también de su personalidad.

Para hablar de la personalidad de José Darío Uribe me parece muy útil contrastarlo con la de su buen amigo, otro gran economista antioqueño de su generación, Juan Luis Londoño (q.e.p.d.). En alguna entrevista, Jota señaló que siempre le llamó la atención que, siendo tan brillante Juan Luis, no lo hubieran llamado a trabajar en el Banco de la República. Tal vez me equivoque, pero con toda la admiración y afecto que tengo por Juan Luis Londoño, sinceramente no veo cómo se hubiera insertado cómodamente en el Banco. Juan Luis Londoño respiraba pasión, imaginación y creatividad. Y era de verbo exuberante. En contraste, José Darío Uribe respira prudencia, solidez analítica, reflexión. Por eso, no me sorprende que de los dos economistas antioqueños más destacados de su generación, el que finalmente llegó al Banco de la República fue José Darío Uribe y no Juan Luis Londoño, pues era él, pienso yo, quien tenía una afinidad electiva con la institución.

Los aportes de José Darío Uribe en su trayectoria de más de 23 años en el Banco de la República fueron en muchas áreas, pero yo destacaré sólo algunos de los principales. En primer lugar, defendió siempre la autonomía del Banco y muchas de sus actuaciones, e incluso silencios, estuvieron orientadas por ese norte. En materia monetaria tuvo un papel central en la aceptación y puesta en marcha de la estrategia de inflación objetivo, que es el paradigma intelectual que actualmente orienta la política monetaria en Colombia. No sobra agregar que, internacionalmente, el colombiano se reconoce como un caso exitoso de dicha estrategia. También destaco su defensa permanente de la flexibilidad cambiaria y de la necesidad de mantener una disciplina fiscal.

El sello de José Darío Uribe en el Banco de la República no sólo ha sido en materia monetaria. Otros logros, menos evidentes para los observadores externos, tienen que ver con la administración del Banco. Por supuesto, le ha dado continuidad a la larga tradición del Emisor de un manejo transparente de los recursos públicos que administra. Pero también ha defendido, y creo que lo ha logrado, la apertura del Banco para permitir una mayor igualdad de oportunidades en el acceso de todos los colombianos para vincularse laboralmente al Banco. Por eso su insistencia en los concursos abiertos, con pruebas objetivas y con una amplia difusión.

Desde su fundación en 1923, el Banco de la República ha tenido sólo 14 gerentes. Este es uno de los cargos de mayor prestigio al que puede aspirar un economista colombiano. José Darío Uribe terminará el próximo 3 de enero su período como gerente general con la enorme satisfacción de haber continuado y enriquecido la tradición, que se inició en 1923, de que los gerentes del Banco de la República constituyen un grupo destacado de personas que han ayudado a defender la estabilidad de nuestra moneda con responsabilidad, inteligencia y solvencia moral.

* Codirector del Banco de la República.