La resiliencia de las mipymes para salir a flote

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Empresas de moda, comercio y turismo se reorientaron y apostaron por plataformas digitales. Se ajustan a la “nueva realidad” y reconocen la importancia del autocuidado.

En abril, un mes después de que el Gobierno decretara la cuarentena para prevenir la propagación del coronavirus, la empresa Moda Avanzada, ubicada en Medellín y fundada por el ingeniero Gustavo Velásquez Tobón hace 26 años, dejó de lado la producción de ropa casual masculina y atendió el llamado que hizo el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, mediante la convocatoria “Empresarios por la vida y el empleo”, para fabricar tapabocas y prendas de protección. El objetivo era mantener la nómina de sus 34 empleados directos y los 17 talleres satélites (que emplean de cinco a 10 personas).

De acuerdo con el sondeo de julio de la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Acopi), al 45 % de los empresarios encuestados se les redujeron sus ingresos en más del 75 % por la pandemia, con respecto al mismo mes de 2019.

Durante los siguientes meses, Moda Avanzada tuvo que llegar a acuerdos con los empleados para reducir salarios, se acogieron al Programa de Apoyo al Empleo Formal que lanzó el Gobierno y el área administrativa teletrabajó.

“Han sido cinco meses duros, seguimos firmes tratando de salir adelante. Tuvimos pérdidas por la celebración del Día del Padre, pero buscamos alternativas como la venta de unos kits por Whatsapp y vimos la oportunidad de la venta en línea”, cuenta Manuela Velásquez, hija del fundador y administradora de la empresa. Cuando empezaron las reaperturas tenían listos los protocolos de bioseguridad para atender a los clientes, pero tuvieron otros cierres en dos tiendas ubicadas en la Comuna 10. Los tapabocas y productos de bioseguridad que lanzaron fueron un boom y les abrió un nuevo mercado. También incursionaron en las prendas de tallas grandes.

Las redes sociales cumplieron un papel importante para mantenerse e incluso en los próximos días lanzarán la página web de la empresa, que tiene tres marcas: Siberian, Slova Jeans y Suru. “Nos dimos cuenta de que somos capaces de vender por internet y es una oportunidad para llegar a cualquier parte del país. Era un proyecto que teníamos para 2021, pero la pandemia lo adelantó. Estamos en programas de transformación digital con la Alcaldía de Medellín, la Cámara de Comercio y Colombia Productiva”.

En cuanto a la “nueva normalidad”, Velásquez dice que ha visto a la gente animada y con la expectativa de que mejore la situación, “pero creemos que tenemos que ser muy cautelosos y hacer las cosas bien para que no tengamos un nuevo pico que nos haga cerrar”. Además, cree que es el mejor momento para apoyar lo local.

En esa misma línea está la marca Ebano Donaire Atelier, creada por Felipe Arango hace dos años como un taller de marroquinería, pero que por la crisis se transformó y lanzó trajes urbanos de protección con caretas de acetato y tapabocas.

Hace poco sacó una colección de zapatos en la que trabajaron más de un año. “Se han vendido los zapatos bajos, los suecos, porque la gente no está usando botas, botines ni tacones. Los trajes se han vendido mucho y han gustado. Hemos vendido porque la gente se preocupa por estar protegido en la nueva normalidad”, dice Arango.

Durante el proceso de reactivación económica, el 82 % de las mipymes utilizaron herramientas tecnológicas en su actividad. Por otro lado, estas compañías requieren capacitación en internet de las cosas (19 %), facturación electrónica (18 %), servidores virtuales (17 %), plataforma para el teletrabajo (13 %), pagos virtuales (10 %), seguridad virtual (8 %), iCloud (3 %) y otros (11 %).

El diseñador, quien tiene seis empleados a cargo, acomodó el taller en su casa para teletrabajar y distribuir los productos gracias a las redes sociales, siendo Instagram su mejor canal de ventas, con el 80 %. “En este escenario hemos podido aprender de las ventas en redes sociales. Es muy importante tener buen contenido digital, imágenes y fichas técnicas para que el cliente conozca mejor el producto”.

Se reconocen como una marca optimista, saben que el virus sigue y deben seguir protegidos. “Vamos a sacar una línea de vestidos de baño y otra para estar en casa con ropa cómoda, de textiles suaves hechos en lana y algodón. Seguiremos ofreciendo productos de protección y mirando qué más podemos ofrecerles a los que se quedan en casa”.

En el lado de los comerciantes se encuentra Melba Revelo, quien tiene un local de sábanas y ropa de cama en San Victorino, en Bogotá. Su almacén estuvo cerrado más de dos meses y solo podía ir a sacar mercancía. Desde junio empezó la reapertura del sector comercio, pero por las cuarentenas sectorizadas tuvo que volver a cerrar.

Hasta el 29 de agosto, de acuerdo con cifras del Mincomercio, 261.333 compañías han sido autorizadas para retomar sus actividades, de las cuales el 46,7 % pertenecen al sector comercio, 34,5 % a servicios y 18,9 % a manufacturas. Por su parte, Fenalco resaltó que los leves avances en la recuperación económica de los meses anteriores se detuvieron en julio por las medidas de aislamiento en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena.

“No ha sido fácil retomar porque no es como antes que se trabajaba de 8:30 a.m. a 6:00 p.m. Ahora es de 12:00 p.m. a 4:00 p.m. de miércoles a domingo. Vivir del día a día no es fácil. Trabajar una quincena y esperar que pase otra por la cuarentena es complicado, porque llega el otro mes y no hay cómo pagar arriendo, por eso han cerrado tantos negocios”, asegura Revelo.

Según cuenta, a pesar de los cierres, ha podido seguir con su negocio porque la gente sigue comprando, y eso ayuda con las deudas. “Nos sirve salir y no quedarnos en la casa. Espero que no nos toque volver a cerrar y que la economía se normalice. Debemos ser agradecidos con lo que nos ayuda el Gobierno y poner de nuestra parte para que todo fluya”.

De acuerdo con cifras de Mincomercio, para abril 3.900 empresas, entre confecciones y plásticos, se habían registrado en la convocatoria para fabricar prendas de protección.

Ideplas, una empresa fundada en 1993 por Julio Romero, fue una de esas, pues ajustó sus procesos productivos para hacer máscaras protectoras para uso en hospitales y para las personas que deben salir al trabajo o a lugares aglomerados.

La compañía se dedica a la producción y distribución de productos plásticos mediante la extrusión de láminas plásticas, inyección y termoformado para diferentes industrias. De acuerdo con Viviana Romero, hija del dueño y actual gerente general, la compañía tiene 180 trabajadores y puntos de venta en Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla.

“Durante la cuarentena y hasta este momento nos hemos preparado para trabajar en medio de la pandemia. También buscamos nuevos nichos de mercado para seguir facturando. Por ejemplo, con nuestras máquinas creamos láminas de plásticos transparentes para hacer divisiones en oficinas, cafeterías y restaurantes”, dice Romero, quien agrega que en estas semanas sin cuarentenas se debe reforzar el autocuidado y espera que se reactive la industria de la publicidad, pues era la que más les generaba ingresos.

El turismo

El turismo fue otro sector fuertemente afectado por la pandemia, al ser una industria que depende del movimiento humano, reflejado en vuelos, transporte terrestre y fronteras abiertas.

Hélida León es la gerente de Ecodestinos, una empresa de turismo de naturaleza creada hace 20 años. Enero, febrero y marzo fueron meses buenos que ayudaron a superar parte de las cuarentenas. Sin embargo, fueron necesarias las reducciones salariales y la suspensión de contratos. En julio, el 38 % de las mipymes encuestadas por Acopi cancelaron o suspendieron contratos, cifra que se ubicó en el 34 % en abril y mayo, y en 30 % en junio.

“Es de resaltar la resiliencia de las mipymes ante la crisis, así como, su compromiso por mantener los puestos de trabajo, a pesar que muchas están trabajando con una capacidad inferior al 90 % y que sufren por falta de recursos económicos”, se lee en el informe del gremio.

Los meses en que la industria estuvo frenada, Ecodestinos trabajó en el desarrollo de una página web y en una “ecotienda virtual” para ofrecer productos de comunidades locales con las que trabajan.

“Aprendimos sobre promoción en redes sociales, bioseguridad, plataformas de eventos y reuniones, trabajo en casa, herramientas digitales y ferias virtuales. Ahora, aunque vemos una luz para la reapertura de los viajes y el turismo, no sabemos a ciencia cierta cómo va a reaccionar nuestro sector”, asevera León. Sin embargo, están preparados para reactivar sus servicios con los protocolos de bioseguridad en destinos nacionales como Amazonas, Huila y Santa Marta, y reconocen la importancia de ofrecer un turismo responsable con el planeta.

Para mejorar los indicadores sociales y económicos de las mipymes afectadas durante estos tiempos, Acopi le hizo una serie de propuestas al Gobierno, entre las que se incluyen estrategias desde las alcaldías y gobernaciones para la implementación de empleos transitorios y la creación de bonos no reembolsables para la compra de materia prima e insumos para las micro y pequeñas empresas que necesitan apoyo para la apertura.

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