Le salió competencia a Uber

Un grupo de empresas colombianas, con el mismo modelo de la aplicación norteamericana que funciona en 45 países y 150 ciudades, lanzó el servicio de transporte en el país.

La nueva compañía ofrece un servicio individual puerta a puerta. / Archivo

Las constantes denuncias sobre paseos millonarios, el mal servicio ofrecido por algunos taxistas tradicionales, la falta de vehículos en horas pico y hasta la negación de una ‘carrera’ por parte del conductor cuando le pedían movilizarse a un destino que él no quería, a pesar de estar obligado a hacerlo por ser público, fueron las razones por las que Uber, una empresa tecnológica que desarrolló la aplicación desde la que usted puede contratar un servicio especial de transporte tipo premium, llegó al país con fuerza y después de tener ganada una pequeña porción de usuarios se convirtió, a imagen y semejanza, en el principal enemigo de los taxistas tradicionales. Tanto que los ‘amarillos’ llegaron hasta a atacar con piedras los vehículos blancos que representaban la novedosa propuesta de movilidad.

El enfrentamiento fue tal que las autoridades del sector y el mismo Ministerio de Transporte tuvieron que entrar a apaciguar los ánimos. La entonces ministra Cecilia Álvarez Correa-Glen y su viceministro dejaron claro que alistarían un decreto para regular dicho servicio. Los beneficiarios, tanto taxistas como usuarios, celebraron el anuncio. Pero han pasado tres meses y nada. “Lo primero importante de aclarar es que no se ha pretendido legalizar la operación con la plataforma Uber. Lo que el Ministerio anunció es que, mediante un proyecto de decreto que aún está en construcción y en discusión, se busca reglamentar un servicio de lujo. Pero siempre garantizando que sea prestado por una empresa debidamente habilitada y en la modalidad de individual. No en la modalidad de especial”, le dijo a El Espectador Ayda Lucy Ospina, directora de Transporte y Tránsito del Ministerio de Transporte.

Y agregó que “la aclaración de la modalidad es importante, porque hoy los vehículos de servicio especial que prestan el servicio a través de la plataforma mencionada están desconociendo el marco normativo vigente y por ello señalamos que es un cambio de servicio y, por lo tanto, es ilegal. El proyecto de decreto está todavía en la etapa de socialización”. Uber, a la espera de la hoja de ruta, siguió con su plan de expansión en el país y lanzó esta semana UberAngel, que es un servicio de conductor elegido para quienes lo soliciten, de nuevo, por medio de su aplicación. Hoy esta en 150 ciudades de 45 países.

A la par, un grupo de ocho compañías colombianas venían trabajando en secreto para montar, básicamente, el mismo servicio que ofrece Uber, pero este, dicen, “legalmente constituido”. Su nombre: App Viajes Imperial, que ofrece taxis especiales y de servicio individual puerta a puerta. “Cuenta con un respaldo total de infraestructura física y personal humano para brindar todas las normas dictaminadas por los decretos 172 y 174”, advierte Linamaría Acevedo, su gerente.

Pero en el fondo, la tarea fue sencilla. Las ocho empresas son: Taxis Libres, Radio Taxi Aeropuerto, Cotech Comunicaciones y Transporte, Taxi Teleclub, SuperTaxi, Viajes Imperial S.A.S., Rentaxi y Corpotaxis. Y en medio de todo también está Uldarico Peña, quien protestó por la llegada de Uber.

Entonces, Viajes Imperial, que es la que tiene el permiso para operar servicios especiales, fue la que desarrolló la aplicación y le montó la competencia directa a la afamada Uber. “Lanzamos una aplicación viendo las necesidades de transporte que se estaban presentando en Bogotá. Se necesitaba una opción distinta. En la aplicación tenemos servicio de taxi y servicios especiales. Contamos con diferentes tipos de vehículos para personas particulares, ofrecemos el servicio especial, que es más empresarial, o incluso para quien lo quiera de uso personal o laboral. Estamos avalados por el Ministerio para el transporte especial de pasajeros y somos vigilados por la Superintendencia de Puertos y Transporte. Cumplimos con sus exigencias”, agrega Acevedo.

Y aunque El Espectador trató de conseguir la versión oficial de Uber al respecto, prefirieron no pronunciarse, pues están a la espera tanto del decreto que prometió el Gobierno, como del acercamiento que, aseguraron, han estado buscando con el Ejecutivo. “Había problemas de movilidad, ofrecimos una solución. Lo único que se busca es que no se favorezca a los monopolios. La gente tiene la libertad de escoger en dónde viajar”, dijo una fuente cercana a la multinacional.

Por ahora, App Viajes Imperial cuenta con más de 500 vehículos tipo taxi y más de 500 tipo servicio especial, entre los que están automóviles, camionetas tipo station wagon, van y minivan. ¿Cómo se pide el servicio? Descargando la aplicación desde el teléfono inteligente, se acepta el contrato de prestación de servicios de transporte y luego se escoge el vehículo en el que se quiere viajar. Se ingresan el origen y el destino y le sale en la pantalla el valor a pagar. “Lo único que no tarificamos es taxi, porque eso va por taxímetro”, indicó.

Cada conductor tiene un curso de atención al cliente y de turismo de Bogotá hecho en el Sena. El 70% de ellos habla inglés básico para interactuar con los extranjeros y se paga con la tarjeta de crédito inscrita. “La empresa en este momento no está cobrando nada a los conductores, todo es para el vehículo. Le damos la oportunidad al trabajador porque estamos empezando y la idea es que le ofrecemos las ventajas de ser una empresa legalmente constituida y no las desventajas que tienen las personas que trabajan con Uber”, recalca la gerente. Y tienen razón. Al final, lo que hicieron fue copiar el modelo de negocio de la multinacional de la que tanto se quejaron los mismos taxistas.

 

 

 

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Edwin Bohórquez Aya

Economía

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