¿Cómo les ha ido a los cafeteros?

Frente al congreso nacional de esta semana, la Federación hace un balance. Productores dicen que hay que prepararse para las consecuencias de la caída del precio del petróleo, pues bajarán los recursos públicos.

Luis Genaro Muñoz, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros. / El Espectador

El Plan Estratégico para el Café, la hoja de ruta que traza la Federación Nacional de Cafeteros para dirigir el rumbo del sector en el país, cumple su ciclo 2009-2014 esta semana. A partir del próximo miércoles, 90 representantes ante la Federación de más de 500.000 familias caficultoras se reunirán en la edición número 80 del Congreso Nacional de Cafeteros para discutir y plantear las medidas que mejor se adapten a la coyuntura en cuanto a innovación, producción, comercialización, inversión social y posicionamiento del café colombiano para los próximos cinco años.

Pero, ¿qué se logró con el anterior plan y a qué retos se enfrentará el siguiente? El país viene de un año que ha sido una especie de alivio para el sector, luego de un período prolongado de una producción menor a los 10 millones de sacos anuales. Hoy, según la Federación, la productividad del parque cafetero se recuperó para quedar en un promedio de 15,2 sacos por hectárea, el más alto en 14 años. La producción nacional se perfila para superar los 12 millones de sacos al cierre de 2014, con un consolidado de 53 millones de sacos desde 2009. La meta eran 60 millones de sacos.

Uno de los retos en cuanto a la producción para los próximos años será aumentar el parque cafetero, actualmente en más de 4.800 millones de árboles. El objetivo que se planteó en 2009 para 2014 era contar 6.000 árboles en promedio por hectárea. Se logró tener 5.432.

Pero no se trata sólo de engordar las cifras de cafetos por hectárea, sino de hacerlos más resistentes, productivos y de reducir costos. Luis Genaro Muñoz, gerente general de la Federación, aseguró que 2.440 millones de árboles se renovaron para resistir la roya. Con esto, el margen de infección está por debajo de 4,1%, mientras la infestación de broca se redujo en un 76%. Está alrededor del 2%.

Para la reducción de costos, este año la Federación patentó una tecnología llamada Ecomill, que permite el lavado y despulpado del café con un ahorro de más del 90% del agua. Se obtuvo también el visto bueno por parte del ICA para la puesta en marcha de una central de mezcla de fertilizante en el Quindío, con la que se reduciría un 15% el costo de este insumo por cada saco. Es de recordar que según la Misión de Estudios para la Competitividad de Caficultura, ordenada por el presidente Juan Manuel Santos el año pasado, los costos de fertilizantes representan el 16% del total en la producción.

En los resultados parciales de la misión se dijo también que la mano de obra que se necesita para producir café representa el 40% del total de los costos. Muñoz asegura que “Colombia debe organizar mejor la disposición de la mano de obra” y tomar como ejemplo países como Argentina, en donde hay organización para la recolección de la uva. Se deben adelantar estudios para llegar a medidas concretas, como que a determinada altura del cafeto, el rendimiento de la mano de obra es mayor. Pero la clave, en últimas, es la capacitación.

Muñoz admite que falta mucho por hacer. En estos años tan sólo hubo 89.000 capacitados en formación empresarial y 3.000 en seguridad laboral. El gerente de la Federación reconoce también que están cortos en cuanto a seguros agropecuarios, pues los que se ofrecen hoy aún son muy costosos, así como en el acceso a crédito. “Conservar el tiempo actual de siete años para el crédito del pequeño agricultor”, con cero intereses o incluso intereses negativos, agregó, es la propuesta para el gobierno.

Uno de los estudios de la Misión Cafetera que se presentarán en enero contempla el acceso a créditos, que tanto descontento generan por ser incluso más caros que los comerciales. Para precios más competitivos, según Juan José Echavarría, director de la misión, es necesaria la inclusión de la banca privada. Pero para eso, el sector debe ser competitivo y rentable.

Uno de los temas que mayor controversia han generado luego de la Misión Cafetera han sido los subsidios a la producción, la Protección al Ingreso Cafetero (PIC). La misión ha manifestado que el carácter paternalista de esas medidas va en detrimento de la competitividad. Diferentes voces de los cafeteros proponen que, aun pasada la crisis del precio que derivó en las protestas de 2012 y 2013, los apoyos se mantengan y que los recursos restantes —cerca de $600.000 millones— se ahorren para la época de “las vacas flacas”. Una buena producción como la de ahora corre el riesgo de encontrarse con una producción mundial igualmente positiva. En últimas, con una sobreoferta.

Jorge Julián Santos, líder cafetero del Quindío, cree que los apoyos deben mantenerse, pero invertirse en infraestructura y educación, para blindar al sector desde todos los frentes. Por coyunturas como la caída en los precios del petróleo, “el Gobierno no va a tener los mismos recursos. Nos tenemos que preparar”.

En cuanto a las críticas que se han hecho, por ejemplo, desde la Dignidad Cafetera, sobre el carácter poco democrático de la Federación, Luis Genaro Muñoz expone que del censo para las elecciones de 2013, 67% participó. Por demás, aunque poco, 15% de los nuevos dirigentes gremiales son mujeres, que en total representan el 30% de los caficultores.

Los retos que serán protagonistas durante el congreso nacional, que comienza mañana, son tanto económicos como sociales, ambientales y, por supuesto, institucionales. “Así como los tiempos cambian, las instituciones deben cambiar”, dice Jorge Julián Santos. Para él, el carácter democrático de la Federación está consolidado. Cree que los resultados de la misión sin duda deben ser analizados. Lo mismo cree Muñoz.

Lo ideal es que el nuevo plan estratégico tenga en cuenta los estudios dirigidos por Echavarría, la Misión Rural y el Plan Nacional de Desarrollo, con el fin de buscar lo que más le convenga a la competitividad del sector y, en consecuencia, al país.

 

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