Liderazgo con sentido social

La presidenta de PepsiCo está convencida de que las grandes transformaciones se dan con un equipo que esté movido por un propósito de valor.

Mónica Contreras, gerente general Territorio Andino de PepsiCo.

Mónica Contreras se caracteriza por su preocupación por las personas con las que trabaja. Lleva 16 años en PepsiCo, una multinacional que produce y comercializa reconocidas marcas como Doritos, NatuChips o galletas Quaker. Hoy es su presidenta y como tal dirige a 5.500 colaboradores en Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia. La clave de su éxito ha sido entender que el liderazgo es un privilegio y la herramienta fundamental para generar importantes trasformaciones a través de propósitos de valor.

Es una líder con sensibilidad humana y ampliamente comprometida con el desarrollo de proyectos que mejoren la calidad de vida de las personas que habitan en los lugares en los que operan. No concibe el liderazgo si no es para ayudar. De hecho, su vida y su recorrido profesional representan un ejemplo de esos valores esenciales.

Nacida en Bogotá, estudió economía en la Universidad Externado de Colombia y adelantó estudios de alta gerencia en los Andes. Emprendió su vida laboral, en PepsiCo en el año 2000 como directora de Marketing de Productos Alimenticios Margarita y desde 2011 se encargó de la Gerencia General del negocio para Colombia. Un cargo que asumió en un momento complejo para la operación y con un reto importante: duplicar el tamaño de la operación en el país y expandirla de forma independiente.

Una labor que desde el primer día asumió con una filosofía clara: construir una empresa sostenible con un equipo humano de alto desempeño y compromiso con el país. Una visión que parte de identificar y potencializar habilidades y de otorgar oportunidades de progreso. Sobre esta experiencia de vida, volcada a su universo profesional, Mónica Contreras habló así con El Espectador:

¿Cómo lidera a PepsiCo?

Tenemos un liderazgo que transforma. Y esto lo logramos con innovación, rodeándonos del mejor talento, fijando metas que se alineen con los sueños de los colaboradores, sueños que sean retadores, que les permitan ver que no hay límites y que se pueden lograr grandes cosas si se trabaja en equipo, esos equipos de alto desempeño en los que la diversidad es protagonista. Un liderazgo de puertas abiertas y cercano.

¿Cómo es su estilo de liderazgo?

Mi tipo de liderazgo busca el bienestar de todas las personas. Que sientan que pueden crecer en la compañía, que se pueden desarrollar y generar bienestar en sus familias. El liderazgo tiene un apellido y es ayudar. Sin eso no lo concibo, por eso siempre que participamos en un proyecto lo primero que hago es entender la situación social para que podamos hacer trasformaciones que aporten a la construcción de un país más equitativo, que le dé oportunidades a la gente y les permita vivir otras realidades.

Un ejemplo

Estábamos buscando un proyecto que impactara a la comunidad. Entonces hicimos un diagnóstico en Belén de Umbría, de donde sacamos el plátano, e identificamos una alta tasa de desempleo y además una zona víctima de la violencia. Así que nos aliamos con una asociación de productores de plátano, que beneficia a 106 pequeños agricultores y 80 madres de familia, y le dimos vida a la marca NatuChips. Un proyecto que nos enseñó que si queremos que la empresa crezca, a la par deben crecer las personas de los entornos en que operamos. Este proyecto ha cambiado historias. Creamos bibliotecas y unos salones de juego. Un espacio para mostrarles que más allá de la violencia hay otras realidades, realidades de esperanza.

Usted asumió la gerencia con un gran reto, ¿en qué consistía?

El gran objetivo era duplicar el tamaño del negocio. Un reto muy grande, porque fui la primera mujer en liderar una transformación organizacional en un entorno machista. Lo primero que hice fue consolidar equipos de trabajo diversos, comprometidos e innovadores. Después, enfocarlos en un liderazgo horizontal y dejar a un lado la jerarquía. No fue fácil, muchas personas se bajaron del barco, pero me quedé con quienes estaban convencidos de nuestro propósito. Pusimos en marcha diez proyectos de innovación, creamos incubadoras, la gente ejecutó sus ideas y finalmente logramos nuestro objetivo a través de la gente. Creamos una cultura en la que el líder no anda sin su equipo.

¿Cómo funciona el gobierno corporativo?

Como compañía multinacional tenemos todos los mecanismos de código de conducta, antivalores, antisoborno, educamos a todas las personas en estos temas. Los mecanismos son claros. Aquí la invitación que hago es a que los valores y la ética se enseñan en casa y se fortalecen en los colegios y universidades, de lo contrario es muy difícil encontrar personas que vivan los valores de la empresa. En PepsiCo lideramos desde el ejemplo, así empoderamos a todos nuestros trabajadores.