Rosario Luchetti: “De los fracasos aprendemos; de los logros, si no somos soberbios, también"

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La campeona mundial y medallista olímpica argentina es la invitada de hoy a “Aprender de los Líderes”, el podcast de Ricardo De La Blanca. “Practicar un juego de equipo tiene la ventaja de que te puedes apoyar en otros para sacar adelante los retos”, dice.

Comenzaba el año olímpico y, si bien ya había estado con Argentina en Beijing, esta vez llegaba con la madurez y liderazgo necesarios para brillar y pelear por el oro en hockey. En un partido preparatorio, sin embargo, la portera rival le cayó encima y terminó en el quirófano. Faltaban menos de cinco meses para Londres 2012.

“El momento más duro en vida fue la lesión justo en un año olímpico”, recuerda ahora Rosario Luchetti, campeona mundial en 2010 y medallista de plata en hockey allí en Londres en 2012. Su evolución en esos cinco meses para poder llegar le dejó las mayores enseñanzas.

“La ansiedad te gana a veces”, reconoce en su charla con Ricardo De La Blanca. Pero asegura que “cuando caía un poquitico, siempre pensaba que no, que no quería rendirme”.

Y en parte agradece el haber sido parte de un equipo, pues el apoyo de sus compañeras y su entrenadora fueron muy importantes en esos momentos en que creía que no lo lograría, que no llegaría a los Olímpicos. “Practicar un juego de equipo tiene la ventaja de que te puedes apoyar en otros para sacar adelante los retos”, asegura.

Luchetti no reconoce fracasos, incluso cuando las cosas no le han ido bien. “Me cuesta definir como fracasos las cosas que no me salieron. Uno siempre encuentra un motivo o una explicación; capaz pasó algo que no te permitió que saliera como querías”, sentencia.

Y por eso el no haber obtenido el oro, sino la plata, en Londres no le causa frustración. “Teníamos el equipo perfecto para ganar la medalla que todavía le falta al hockey argentino, el oro olímpico, pero hubo muchas circunstancias que en el momento no parecían tan importantes; pero además de que yo estaba semilesionada, teníamos cuatro o cinco jugadoras de las más grandes, las que eran el empuje de ese equipo, que también tenían un montón de cosas. Me cuesta verlo como un fracaso”, recuerda Luchetti.

Así ha enfrentado los momentos difíciles. “Está bueno aceptarse los momentos malos”, dice, “pero hay que volver a hacer algo que te genere energías lindas”. Y si bien acepta que esos momentos malos enseñan, privilegia mirar las metas. “De los fracasos aprendemos, pero de los logros, si no somos soberbios, también”, dice.

“Cuando uno se lo propone y lo quiere, con esfuerzo, por más que se sufra un poquito, se puede llegar”, deja como mensaje.

La valentía es algo que destaca De La Blanca en esta conversación. “No soy de idolatrar a nadie”, dice Luchetti cuando se le pregunta por consejos que le han dado en la vida. “Si me sirve lo que me dicen, lo tomo”, asegura.

Y así fue cuando quiso compartir públicamente su amor. “Lo que más me preocupaba de contar que estaba saliendo con una chica era mi familia. De ahí para afuera, la verdad es que me daba un poco lo mismo”, dice ahora de aquel momento.

Fue el apoyo de su familia lo que hizo fácil ese proceso. Recuerda que fue en un almuerzo con su madre y su hermana cuando pudo contarlo. “Agradezco que mi familia me haya acompañado. Si los seres queridos más cercanos no acompañan, por más que uno tenga una elección, sexual en este caso, no creo que la pueda vivir con libertad y con alegría”.

Toda su experiencia de vida que comparte en este encuentro le sirve para lanzar su consejo para superar esta pandemia: “Seamos pacientes, confiemos en que esto va a terminar, y seamos optimistas”.

Escuche aquí el diálogo de Luchetti con De La Blanca:

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