Líos en la industria automotriz en Estados Unidos

General Motors enfrenta demandas de sus clientes por una falla en los vehículos que, al parecer, provocó varias muertes. Ford, por su parte, llamó a revisión 1,4 millones de unidades por problemas en la dirección.

General Motors. /EFE

Los tiempos en los que la boyante industria automotriz viajaba a velocidad de crucero ya no dejan ni el rastro. Ni las ventas millonarias, ni la recordación de marca de las compañías, ni tampoco el poder que ostentaba la ciudad de Detroit con algunas de las principales plantas de fabricación y ensamblaje de los vehículos que no sólo se compraba en los Estados Unidos, sino que se exportaban para una docena de países del mundo. Ahora las noticias que van y vienen tienen que ver con las demandas en contra de las principales organizaciones de este negocio en el país del norte.

Este jueves, precisamente, “un panel de jueces de Chicago empezó a debatir dónde se celebrarán las vistas de las demandas presentadas contra General Motors (GM) por decenas de propietarios de vehículos afectados por un defecto en su sistema de ignición” o encendido, destaca la agencia EFE. “El defecto, detectado en 2,6 millones de vehículos, puede haber causado la muerte de al menos 13 personas en Norteamérica, aunque las autoridades estadounidenses recientemente reconocieron que la cifra posiblemente sea superior”, agregó.

Las demandas, además, estipulan en la exposición de motivos que el escándalo que provocó las fallas de los vehículos desencadenó una caída imparable en el precio, precisamente, de los carros, haciendo que sus activos se vieran notablemente afectados y reducidos. Y para sumar, el lucro cesante de quienes usaban los automotores para trabajar.

“Los jueces de Chicago tienen que decidir en los próximos días si las demandas son juzgadas en Nueva York, como quiere General Motors, o en California por el mismo juez que presidió la demanda contra Toyota por las aceleraciones involuntarias de sus vehículos”, informa EFE. Pero todo se agrava si se tienen en cuenta que dos ingenieros de la marca que habían sido retirados de su cargo, fueron vistos en reuniones privadas la semana pasada con funcionarios del congreso de EE.UU. que están investigando el por qué no se llamó antes a revisión los vehículos defectuosos.

Ford, por su parte, tuvo que hacer un anuncio generalizado también en EE.UU. para llamar a revisión 1,4 millones de carros que hoy se mueven por las carreteras de Norteamérica. La causa: problemas en el sistema de dirección, líos de corrosión y defectos en las alfombras delanteras. “La mayor llamada a revisión afecta a 1,1 millones de todoterrenos de los modelos Explorer, Escape y Mercury Mariner por un defecto que provoca la pérdida del sistema de dirección asistida, lo que hace más difícil operar los vehículos afectados” y hace que girar el timón requiera mayor fuerza y atención.

En total deben ir al taller del fabricante 195.527 unidades de la referencia Ford Explorer modelos 2011-2013 y 915.216 unidades de Ford Escape y Mercury Mariner de entre 2008 y 2011 vendidos en Estados Unidos y Canadá. La situación se hizo más compleja cuando Ford aseguró que ya recibió información de cinco accidentes relacionados con este defecto en los que se reportaron seis lesionados. La segunda llamada a revisión afecta a unos 200.000 Ford Taurus 2010-2014 que tienen problemas de corrosión.

También los 82.576 Ford Fusion, Mercury Milan, Lincoln Zephyr y Lincoln MKZ por un problema con sus alfombras delanteras que pueden interferir con el pedal del acelerador y pueden, básicamente, dejar el acelerador pegado porque no permite el retorno del pedal a su estado natural.
 

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