Los costos de una demora tributaria

El ministro del Interior Federico Renjifo confirmó que la reforma no será presentada el próximo 20 de julio, al inicio de la nueva legislatura.

El aplazamiento en la entrega de una propuesta de reforma tributaria ante el Congreso de la República —luego de la confirmada caída de la reforma a la justicia— ha sembrado dudas en el ambiente. Aunque algunos académicos aseguran que el proyecto debería tramitarse en la próxima legislatura, el jefe de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), Juan Ricardo Ortega López, dice no tener afán de conservar un tiempo más el mismo sistema de impuestos por el que se siguen escapando billones de pesos anualmente.

De éste preocupan las exenciones tributarias existentes, que según cálculos de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) ascienden a 1,7% del Producto Interno Bruto. También, la evasión de IVA y de renta que llega aproximadamente a $40 billones anuales.

Meter la reforma al congelador significa para el presidente de ANIF, Sergio Clavijo Vergara, “una mala noticia para el país” debido a que en medio de la turbulencia económica mundial el precio del petróleo está cayendo, razón que afecta el recaudo del Gobierno vía Ecopetrol. Señaló que “el recaudo está en 14 puntos del PIB. Se necesita buscar dos puntos del PIB adicionales y hay que desmontar por la vía legal las exenciones. Así mismo, tratar de taponar la evasión y la elusión”.

Antes de la bien conocida turbulencia legislativa, Clavijo señaló que el borrador de la reforma tributaria ya traía fallas, como no tener claridad en el objetivo principal. “Colombia, si quiere infraestructura y también honrar su compromiso de cobertura en salud y pago de pensiones, tiene que recaudar más. Eso no lo ha dicho claramente el Gobierno y me parece que en eso están errando. No han hecho las cuentas y están siendo miopes”.

Opinó que no presentar la reforma tributaria significa seguir dando tratamiento preferencial a las zonas francas y también a los “contratos de estabilidad jurídica”. De acuerdo con Clavijo, el Gobierno pierde anualmente entre $2 y $3 billones de recaudo por esta vía. Pese al costo de las exenciones, ya se había removido el 30% de unas correspondientes a la reinversión de utilidades que hacían las empresas.

Un reciente documento de ANIF comenta en relación con las exenciones en Colombia que “los alivios tributarios, especialmente los destinados al capital y a los más ricos, no pueden ser la base de las decisiones empresariales con miras a desarrollar y sostener una industria”.

Al igual que Clavijo, el jefe de la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (Fedesarrollo), Leonardo Villar, aseguró que urge presentar la reforma tributaria para incrementar pronto el recaudo y equilibrar el déficit fiscal del Gobierno. Otro motivo para agilizar el trámite del proyecto es que un coletazo de la crisis internacional podría poner en líos el recaudo de impuestos.

Alejandro Gaviria, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, recordó que el planteamiento de la propuesta no iba enfocado a incrementar el recaudo y aseguró que el Gobierno se está adelantando a presentar una propuesta que debería terminar de fortalecer. “De 2014 en adelante se puede presentar la reforma y pedir una que incremente dos puntos del PIB en recaudo, como dice el señor Clavijo, es un poco exagerado”.

Pese al caldeado ambiente político y a la señal del presidente Juan Manuel Santos de no correr con la presentación de la reforma, el director de la DIAN espera que la reforma del estatuto de impuestos sea bien recibida por el Legislativo.

“El Congreso lamentablemente quedó como si fuera un lugar donde todo es idéntico. Hay gente seria y comprometida que quiere que cosas buenas pasen”, aseveró Ortega, a pesar de lo que el país presenció durante el trámite de una reforma a la justicia.

“Tributariamente, Colombia tiene los recursos; no soy pesimista. La crisis que podría afectarnos mucho, no se va a dar por el momento. Con la reforma, no tenemos urgencia, nadie tiene urgencia. El tema es importante, no es urgente”, afirmó el jefe de la DIAN, quien opinó que con lo que tenía planteado el Gobierno en el corto plazo “estábamos sacrificando un poquito de plata por un mejor largo plazo. En el largo plazo se estarían sacrificando cifras importantes si no se arregla el sistema”.

Los números de la DIAN demuestran salud en la tributación, según las cuentas de Ortega. El recaudo en lo corrido del año se acerca a $36 billones y podría ascender a un monto histórico de $100 billones al terminar 2012.

Horacio Ayala Vela, exdirector de la DIAN y consultor tributario, opinó que si definitivamente se aplaza la presentación de la reforma este año, desde 2013 comenzarán a sentirse los efectos de esta maniobra.

“Hay que partir de la base de que el Gobierno ha venido diciendo que esa reforma no es para incrementar los ingresos tributarios sino para establecer un poco más de equidad. Tampoco tendríamos unos incrementos sustanciales en el recaudo como resultado de la reforma”, concluyó.