Los desafíos de la agricultura latinoamericana

Ante la creciente demanda mundial de alimentos, el agro de países como Perú, Colombia, Venezuela y Ecuador no sólo tiene grandes oportunidades de expansión, sino que debe comenzar a correr la carrera de la modernización.

“Cada vez es más frecuente que la gente piense que los alimentos provienen del supermercado porque no conocen la labor de los productores. Además, los gobiernos no impulsan lo suficiente al agro que necesita apoyo en tecnología, infraestructura y capacitación, para que la región pueda expandir su capacidad agrícola”. Con esta frase, el presidente de Croplife Latinoamérica, Carlos Buzio, durante el foro “Región Andina, aportes a la consolidación de América Latina como abastecedor mundial de alimentos” puso sobre la mesa el reto que tiene el continente para aumentar la oferta de alimentos ante la creciente demanda de otras zonas de planeta como Asia.

Jorge Humberto Botero, exministro de Comercio, al referirse a la realidad del agro en Colombia señaló que “este sector es la ‘cenicienta’ de nuestra economía, la cual creció 4,9% en el segundo trimestre de 2012. El agro se expandió apenas 2,2%”. Agregó que “nuestro país tiene 5,9 millones de hectáreas cultivadas, pero tiene un potencial de 21,5 millones, lo que significa que podríamos cuadruplicar la producción sin expandir la frontera agropecuaria, es decir, sin hacer uso de reservas o suelos que no se han considerado dentro del potencial”. Botero mencionó tres dificultades fundamentales para los productores: la eterna lucha entre la agricultura campesina y la empresarial, en la que hay un juego de intereses que no permite un trabajo conjunto para el beneficio de las partes; el desarrollo minero frente al agropecuario, debido la explotación mineral en tierras que tienen alto valor para el agro; y la restitución de tierras, iniciativa de la que criticó su lentitud. “Dan por hecho que las personas que se fueron hace más de una década de su tierra van a volver. Pero esa es una visión muy romántica de las cosas”.

Entre otros puntos, el exministro mencionó la crisis del café que atraviesa Colombia, afirmando que “cada año producimos menos y nos explican que las razones son meteorológicas o climáticas, pero otros países productores también viven los mismos fenómenos y no tienen nuestra crisis”. Además,  mencionó la necesidad de hacer reformas agropecuarias para que el país deje de ser un estado paternalista con los productores y frente a los desafíos comerciales para aumentar la  participación en el mercado externo.

Las otras caras de la región

En el caso de Venezuela, Ramón Bolotín, presidente de la Asociación de Productores Independientes  (PAI), dijo que “los productores tenemos muchos beneficios, no pagamos impuestos o rentas, tenemos tasas agrícolas preferenciales, contamos con el segundo combustible más barato del mundo y los fertilizantes a muy bajos precios, además de que los privados están obligados a invertir en el desarrollo de nuestra industria”.

Sin embargo, mencionó las debilidades del gremio, entre las que se encuentran el cambio  de la siembra de alimentos por la explotación de petróleo desde 1920 hecho que llevó a una pérdida en el interés de producir cacao y café. Señaló que su país tiene un potencial agrícola de 38 millones de hectáreas, de las cuales sólo se utilizan 2,6 millones (7%).

Además, Bolotín señaló que en Venezuela existen restricciones tributarias para la compra de algunos artículos. “Los alimentos entran sin aranceles pero la maquinaria y los agroquímicos sí tienen trabas. Además nos hace falta investigación y desarrollo; en las universidades y en la industria, la innovación está rezagada”.

De otro lado, Fernando Cilloniz, presidente de la firma peruana de desarrollo sectorial Información, comentó que el Perú atraviesa una situación favorable en materia de agro en este momento. “Estamos en un extraordinario surgimiento de las exportaciones agrícolas, tenemos un clima ideal y nuestros gobernantes están apoyando la apertura del comercio. A nosotros no nos interesa la Región Andina como compradora de nuestra producción; nos importan mercados como China y Estados Unidos que son los que pagan más”.

También explicó que el concepto de valor agregado está claro entre los productores agrícolas peruanos, lo que diferencia la producción de ese país con respecto a la de otros lugares. “Las frutas y hortalizas son el fuerte; son muy bien pagadas por su frescura y ese es su valor agregado. Con este término siempre veo confusión, porque creen que hacer mermelada o algún derivado del producto es cumplir con lo que éste exige. Creo que deben tener muy en cuenta las tendencias del mercado”.

Luis Valverde, viceministro de agricultura de Ecuador, comentó que “queremos lograr una producción eficiente y sostenible, mejorar el capital social, adoptar tecnologías, brindar seguridad jurídica para atraer la confianza inversionista, ordenar los productores por gremios y volvernos más competitivos en la región”.

Según cifras de Croplife, América Latina es una de las regiones del mundo con más posibilidades para la explotación de recursos naturales. Por esta razón cuenta con un 36% de potencial de expansión de tierras agrícolas, superada por África con 37%. Además, tiene la mayor proporción de producción mundial de alimentos como la soya (52%), la carne (44%) y el azúcar (45%).

Sin embargo, la compañía señaló que la falta de conocimiento y de inversión en las necesidades de los productores, y en muchos casos, el cierre de las fronteras comerciales para concentrarse en el mercado interno, pueden acabar con las oportunidades de expansión y posicionamiento de las producciones agrícolas en el mundo.

*Artículo posible gracias a la invitación de Croplife

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