Los dividendos del atrevimiento

El Grupo Ardila Lülle, a través del presidente de Postobón, se destacó en 2014 por un regreso triunfal que hará historia en el mercado de las bebidas.

Una de las condiciones necesarias en el liderazgo empresarial, en un escenario globalizado, con mayores demandas de competitividad y con retos de expansión, lo constituye no sólo una visión internacional, sino contar con la capacidad para atreverse a convertir los sueños en realidad, para traducir iniciativas en “acabativas”. Un ejemplo de lo anterior lo constituye el ejercicio directivo de Miguel Escobar Penagos, un destacado egresado de la Universidad Eafit y de la Universidad de Notre

Una de las condiciones necesarias en el liderazgo empresarial, en un escenario globalizado, con mayores demandas de competitividad y con retos de expansión, lo constituye no sólo una visión internacional, sino contar con la capacidad para atreverse a convertir los sueños en realidad, para traducir iniciativas en “acabativas”.
Un ejemplo de lo anterior lo constituye el ejercicio directivo de Miguel Escobar Penagos, un destacado egresado de la Universidad Eafit y de la Universidad de Notre Dame, que puede demostrar realizaciones importantes en una carrera exitosa en el Grupo Ardilla Lülle. Allí ha cosechado logros como vicepresidente ejecutivo de Postobón y presidente de Peldar, y ahora como presidente de Postobón S. A. En este nuevo reto no sólo ha consolidado el negocio, sino que ha tenido la valentía de explorar nuevos mercados y productos, en una estrategia precisa de internacionalización e innovación.

Escobar es también un ejemplo de un liderazgo empresarial integral y equilibrado, que combina armónicamente su gusto por los caballos, el ejercicio como directivo empresarial y el compartir con su familia. Un ejemplo de eso que llamamos balance de vida empresarial, personal y familiar.

Recientemente nos enteramos de su nueva estratégica jugada, cuando la empresa chilena Compañía Cervecerías Unidas S. A., que tiene participación de la holandesa Heineken, anunció una alianza con Postobón para llegar al mercado colombiano no sólo en la comercialización y distribución, sino también en la elaboración de bebidas alcohólicas cuya esencia es la malta.

En este proceso de expansión, seguramente, ha tenido un peso importante el hecho de que Colombia tenga un bajo consumo per cápita de este tipo de bebida, aproximadamente 44 litros anuales, comparado con Venezuela, líder a nivel latinoamericano, con un consumo per cápita de aproximadamente 85 litros anuales, o República Checa, cabeza del consumo a nivel mundial con aproximadamente 160 litros anuales, que indicaría la posibilidad teórica de cuadriplicar el mercado actual colombiano, sin pensar en la penetración actual que la alianza con la holandesa Heineken y la Compañía Cervecerías Unidas de Chile se cifra en el 15% del mercado que hoy maneja Bavaria, propiedad de SABMiller.

Ahora bien, este no es un negocio ajeno a los intereses del Grupo. Seguramente todos recordamos la irrupción de las empresas de Ardila Lülle en el año de 1992 en este competido mercado con la innovadora y refrescante propuesta de la Cervecería Leona, con la que en ese momento fue catalogada como la planta más moderna de Latinoamérica, con una experiencia de la que se esperaría que se hubiesen generado aprendizajes. Por ejemplo, más de 20 años después de esa primera incursión, se tiene un país con una economía calificada en el entorno internacional como emergente, con consumidores más informados y conocedores de un mercado globalizado que oferta múltiples opciones. Adicionalmente, la propuesta en esta ocasión se realiza de la mano de un socio estratégico, Heineken, que es un experto internacional reconocido por lo que hace, con la ventaja competitiva natural del Grupo Ardila Lülle cifrada en un sistema propio de distribución que cubre todo el país como no lo puede hacer ningún otro sistema de distribución y que aprovecha el aprendizaje y la experiencia positiva de hace más de 20 años. La apuesta significa una inversión cercana a los US$400 millones en cuatro años, con aportes de un 50% de cada uno de los socios, en una aproximación integral que incluye toda la cadena de valor, desde la elaboración hasta la comercialización y distribución con la construcción de una planta en Sesquilé, muy cerca de la icónica planta de Tocancipá, en esta ocasión sin las afugias de la coyuntura financiera que vivió no sólo Colombia, sino el mundo en el cierre del siglo XX, y con un valioso impacto social en más de 1.800 empleados directos e indirectos.

Como se observa, el Grupo Ardila Lülle. en cabeza de Escobar Penagos, tiene una oportunidad de oro para un regreso triunfal y hacer historia en un mercado que se puede cuadruplicar y que existe en Colombia desde la época de la Independencia, cuando en 1826 se funda la Cervecería Meyer, el paso por la familia Kopp cuando en 1885 fundan lo que posteriormente sería la Cervecería Bavaria y el ingreso de las grandes ligas cuando en 2007 SABMiller se interesó en nosotros.

Bienvenidos los líderes que, como Miguel Escobar Penagos, traducen exitosamente su visión empresarial a la respuesta a las necesidades de nuevos mercados, con innovación, capacidad de arriesgarse y compromiso de país.

 

* Rector de la Universidad del Rosario y columnista de El Espectador

 

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