Los frutos del Valle del Cauca

Colsubsidio se alió con campesinos de esta zona del país para abastecer parte de sus supermercados. En el futuro, contempla replicar la estrategia en la Sabana de Bogotá.

La reactivación del cultivo de cacao ha beneficiado a trabajadores como Julián Camilo David. / Fotos: María Alejandra Medina

Sin un censo nacional agropecuario durante 43 años, con políticas agrarias indefinidas, infraestructura pobre y costos de transporte que terminan quedándose con gran parte de la productividad que da la tierra, al campo colombiano no se le auguran buenos frutos. Pero hay casos que están logrando romper con ese escenario desalentador, a pesar de tener un historial de obstáculos para desarrollar el potencial de los agricultores. Uno de ellos es el Valle del Cauca.

El departamento ha vivido de cerca el conflicto armado y las consecuencias del narcotráfico. A esto se sumó la preferencia por el monocultivo de caña de azúcar, porque esta prácticamente se mantiene sola y es materia prima para los biocombustibles. Los costos de las plantaciones son muy bajos, pero la generación de empleo en el campo también.

Recientemente, sin embargo, se han venido promoviendo nuevos modelos de encadenamiento productivo, apalancados por agricultores y organizaciones privadas con el músculo financiero necesario.

Manuel Pérez trabaja en sociedad en una finca de dos hectáreas, de la que se benefician seis familias por el cultivo de melones, plátanos y papayas. Él es uno de los 50 pequeños y medianos agricultores del norte del Valle con los que Colsubsidio se está aliando. Desde hace seis meses, la producción que de allí sale se recoge en un centro de acopio en el municipio de La Unión y luego se despacha para abastecer el 45% de la sección de frutas y verduras de los supermercados de la caja de compensación en el país. Dado que uno de los principales destinos son municipios de Cundinamarca, Colsubsidio planea implementar un proyecto similar en la Sabana de Bogotá.

“La primera fase ha sido establecer los contactos con los productores y la segunda consistirá en capacitar, de la mano de un ingeniero agrónomo, en buenas prácticas agrícolas como el control biológico de plagas y el uso de agua limpia”, cuenta Freddy Gómez, jefe de Compras de Perecederos de Colsubsidio. El propósito también es eliminar los intermediarios entre productores y supermercados, pues con este sistema las cosechas se compran a exiguos montos y terceros se aprovechan de la especulación.

“El principal beneficio se ha visto en los precios (para los productores), que son un poquito más altos que antes. Además es una venta segura”, dijo Manuel.

Pero hay fincas como la San Antonio (ubicada en La Unión), más grandes y estructuradas, que también se han vinculado al proyecto. Julián Camilo David trabaja allí hace cuatro años y ha visto la estabilidad que supone trabajar sin intermediaciones . “Es un empleo fijo que nos beneficia a mis esposa, a mis hijos y a mí”.

En contraste, hay otro tipo de trabajo conjunto con agricultores, desde la academia y la investigación, como el que impulsa el Parque Agroindustrial Científico y Tecnológico del Pacífico, Biopacífico. El parque lidera un proyecto para el desarrollo de mejores cultivos de frutas y hortalizas en el Valle, que fue el resultado de la unión de esfuerzos con instituciones como la Gobernación, la Alcaldía y la Cámara de Comercio de Palmira, la Universidad Nacional, la Universidad del Valle, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica), el Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat) y la corporación para el desarrollo y paz del sur, Vallenpaz.

“En conjunto, sumamos más de 1.400 investigadores, es decir, la mayor masa en el ámbito del agro a nivel nacional”, cuenta Juan Francisco Miranda, director del Parque Biopacífico.

La inversión será de $15.000 millones, por 36 meses, y el objetivo es llevar a la práctica los resultados de las investigaciones. “Ya hemos implementado proyectos piloto con agricultores de la región de la ladera del Valle del Cauca”, añade Miranda. “Sabemos que la competitividad se logra primero desde la generación de conocimiento. Nos preocupan hechos como que la media de productividad en Colombia es el 10% de la que tiene Estados Unidos”.

Con este tipo de acciones, los favorecidos no son sólo los pequeños, medianos y grandes agricultores, sino también el consumidor, al que le llegará un producto más sano, libre de pesticidas y maduración a la fuerza. Por demás, la innovación en el agro lo hará más competitivo y podría atraer a los jóvenes a vincularse, algo que personas como Manuel han visto perdido en las nuevas generaciones.

 

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