Los hombres de la chequera

La seguridad y los incentivos tributarios le abrieron la puerta de entrada al país a este conglomerado europeo, especializado en la construcción y la remodelación.

Desde las oficinas de un conjunto de edificios blancos y techos rojizos, más parecido a una villa rodeada de árboles y situada en una de las zonas más exclusivas de Bruselas, la capital de Bélgica, se han tomado algunas de las decisiones más importantes para la industria de Colombia. Ocurrió en el número 361 de la Avenida Tervueren, donde los altos ejecutivos del Grupo Etex, uno de los más importantes conglomerados del mundo, dieron su aval para invertir US$142 millones en los últimos siete años.

“Es un grupo que se caracteriza por su conservadurismo a la hora de invertir y sus apuestas de bajo riesgo. Y desde 2005 identificó a Colombia como uno de los lugares más importantes para sus operaciones, debido a la mejoría de la seguridad y a la Ley 1004 de ese año, que entregaba incentivos tributarios a la inversión de al menos $69.000 millones que creara un mínimo de 150 empleos”, explica Jaime Augusto Hernández, gerente general de Cerámicas San Lorenzo, uno de los tres pilares de su operación en Colombia.

Cada uno de ellos está relacionado con la producción de materiales para el sector de construcción y remodelación, el mismo que en los últimos cuatro años viene creciendo a una tasa anual de 4%. Y el primer paso en este camino de inversiones se dio hacia el final de 2005, con el giro de los primeros US$60 millones para la construcción de la planta de Gyplac, su empresa dedicada al segmento de drywall y construcción en seco, en Cartagena.

Y de inmediato encontraron una nueva oportunidad en el sector de los pisos cerámicos, donde identificaron que el 22% de sus ventas comprendían producto importado. En 2006 hicieron los preparativos necesarios para la llegada de Cerámicas San Lorenzo con una inversión de US$40 millones en la construcción de una planta propia y un plan de ventas que, debido a los inmensos problemas de la infraestructura vial, se concentró en la distribución en Cundinamarca.

Aquella etapa se cumplió este año, cuando la empresa inauguró su fábrica cosechando una participación de mercado del 7% y ventas de $50.000 millones al cierre de 2011. “Tenemos previsto un plan de inversión a 2021, con metas de crecimiento en años intermedios, orientados a mejorar el valor agregado de los productos”, comenta Hernández, y revela algunos detalles: la inversión de US$20 millones adicionales para ampliar la capacidad de su planta e ir por el 13% del mercado.

Y la cereza en el pastel la puso ayer Colombit, el fabricante manizaleño de placas de fibrocemento y tejas, que también anunció la ampliación de su planta de producción por un valor cercano a los US$22,2 millones. “Somos los líderes de un mercado que está en auge, el cual pasó de vender $50 millones en 1999 a $600.000 millones el año pasado. Creemos que seguirá creciendo a volúmenes anuales de 10% en los próximos cinco años”, dice Felipe Montes, su gerente general.

Todo este ritmo de inversiones y de concentración en el mercado latinoamericano (está presente en cinco países) le ha permitido al Grupo Etex desprenderse un poco de la depresión por la que pasan las economías europeas y una valorización de 20% para su acción. “Están viendo a Colombia muy bien, con alta potencialidad y un buen futuro”, asegura Montes.

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