Los jugadores de la subasta 4G

Cuatro compañías y dos consorcios competirán en la ceremonia del 26 de junio. La respuesta, menor a la esperada.

Diego Molano, ministro TIC. / Luis Ángel
Diego Molano, ministro TIC. / Luis Ángel

Se trató de una ceremonia sobria: una mesa, una silla, un videobeam y un computador. Una seña del resultado discreto en que se convirtió la subasta 4G, el proceso con el que el Gobierno busca transformar el sector de las telecomunicaciones en el país y que, en principio, había llamado la atención de más de 10 operadores de talla internacional, pero que ayer, cuando se sabría finalmente si aquellas intenciones se materializaban, culminó con la presentación formal de seis empresas a la puja: las ya establecidas Claro, Movistar, Tigo (también en el mercado, que ofertará en conjunto con ETB) y los nuevos proponentes Avantel, Directv y Azteca Comunicaciones (que anunciará un socio).

En síntesis, el proceso estrella se quedó sin la participación de la estadounidense Nextel, la chilena Entel, la brasileña Oi, la asiática Korea Telecom, las dos firmas chinas interesadas, que —en esencia— fueron un rumor, y la operadora pública Emcali, de la capital vallecaucana. Un resultado que, no obstante, no inquieta al Gobierno. “La presencia limitada se debe a otros proyectos de la misma naturaleza que se están realizando en el exterior. Estamos complacidos con la presencia de nuevos operadores”, dijo Diego Molano Vega, ministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

En consecuencia, el país entregará menos espectro del que había proyectado. La subasta concesionará 225 megahertz (MHz) de espectro radioeléctrico, el insumo necesario para que los operadores de telecomunicaciones desplieguen la tecnología LTE (también conocida como 4G, y que ofrece mayor velocidad de navegación en internet), que se basa en servicios inalámbricos.

Pero el proceso estaba configurado para siete proponentes. Por eso se habían configurado siete lotes en dos bandas de espectro: la AWS (de 1.700 a 2.100 MHz; la joya de la corona, porque permite inversiones limitadas y mayor propagación) y la de 2.500 MHz (de mayor capital, pero que ofrece más capacidad de transmisión). En consecuencia, quedará un bloque por entregar.

“Iremos por espectro en la banda AWS. Dada la oportunidad presentada y los beneficios que trae, es interesante para nuestra estrategia de negocios por los bajos costes de infraestructura y equipos”, comenta Jorge Palacio, presidente de Avantel, una de, las firmas llamadas a convertirse en el nuevo operador móvil del mercado junto a Directv y Azteca. No obstante, hay algo que lo inquieta: “Consideramos la unión de Tigo y ETB como la de un operador establecido, y confiamos en que el Gobierno no permitirá que se presenten a la subasta con los beneficios de un operador entrante”.

En efecto, en el consorcio conformado por Tigo y ETB, la primera (presente en Colombia desde 2007) tiene el control del 50% más una acción. “Es nuestro socio natural. Es una muestra más de que Millicom (multinacional que controla a Tigo) confía en Colombia, y de que nuestros intereses confluyen con los de nuestros socios”, afirma Esteban Iriarte, su presidente.

La expectativa, entonces, se centra en Azteca. El operador mexicano, que despliega en el país la Red Nacional de Fibra Óptica, presentó una promesa de sociedad futura, figura que la obliga a materializar su inscripción en la subasta en los siguientes 30 días de la mano de un socio. Las apuestas girarán, entonces, alrededor de su identidad.

Molano confirmó que el Gobierno espera que la culminación de este proceso le deje al Estado ingresos de $450.000 millones, y que se materialice con servicios al público antes de finalizar el presente año.

 

[email protected]