Los reyes de la energía

Los hombres más poderosos en la generación del sector eléctrico del país consideran que hay que trabajar sin tregua para tener los proyectos que se requieren para que Colombia no se apague.

/ Ilustración: Heidy Amaya

En las manos de Juan Esteban Calle Restrepo, Lucio Rubio Díaz y Luis Fernando Rico se concentra uno de los tesoros más valiosos de Colombia: la generación de energía limpia que requiere el país, lo que les permite tener la confiabilidad de que cada vez que un colombiano accione un interruptor en su vivienda se encienda la luz. Todo lo que tocan lo convierten en energía y, de paso, en billones de pesos. Ellos son ‘Los reyes de la energía’.

A través de una compañía pública regional, Empresas Públicas de Medellín (EPM), una multinacional energética, Emgesa, y la estatal nacional, Isagén, que hoy está en venta, generan el 70% de los 60 mil gigavatios/hora de energía al año que consume el país.

La lucha de estos tres titanes energéticos es por mantener el liderazgo en el sector y desarrollar proyectos de generación, especialmente hídrico, que le permita a Colombia mantener el sitial como una plataforma fuerte en el negocio de la energía en la región. Cada uno de los actores de esta cadena trabaja sin tregua en el desarrollo de iniciativas con miras a convertirse en el dominante del mercado que hoy lidera EPM, con el 22,4 %, lo que representa una capacidad instalada de 3.508 megavatios.

Seguido muy de cerca está Emgesa, con el 21 %, para una capacidad instalada de 2.914 megavatios, e Isagén, con 2.232 megavatios, que equivalen al 18%.

El gerente de EPM, Juan Esteban Calle, un paisa que sustenta su liderazgo en el parque energético conformado por más de 25 plantas, la gran mayoría de ellas ubicadas en el oriente antioqueño. Una de las joyas de su corona es Guatapé, que genera 560 megavatios. También están Playas, con 200 megavatios, y la cadena Guadalupe, con 512 megavatios. Hace poco entró en operación Porce III, que adicionó 660 megavatios al sistema, con lo cual se distanció un poco de Emgesa, su inmediata seguidora.

EPM no sólo es generadora, sino que también tiene fuerza en el mercado comercializador, pero no sólo en Colombia, sino en Panamá, donde construye Bonyic, hidroeléctrica que generará 110 megavatios, y el parque hidroeléctrico de El Sauce, en Chile, con 210 megavatios.

Su líder cree que hay espacio para el desarrollo de nuevos proyectos en el mercado generador y que por eso su compañía siempre tiene proyectos en distintos Estados, a la espera de que el regulador anuncie una nueva subasta.

Pero si Calle está al límite, Rubio, de Emgesa, le sigue los pasos de cerca. Mientras que EPM trabaja en la construcción de Hidroituango, considerado como el proyecto más ambicioso del sector energético en el país, con un costo de US$5.500 millones y una generación de 2.400 megavatios, Emgesa desarrolla el proyecto de El Quimbo, obra que tiene un avance del 53% y que deberá estar lista en agosto del próximo año, que generará 400 megavatios adicionales, con lo cual pasará de una capacidad instalada de 2.914 megavatios a 3.500, lo que la mantendrá en el segundo lugar del mercado. La inversión será de US$837 millones.

La joya de Emgesa es la hidroeléctrica del Guavio, con una capacidad de 1.203 gigavatios. También están Betania, con 601 gigavatios, Pagua, que genera con las aguas del río Bogotá y produce 600 gigavatios y las plantas menores.

Si EPM y Emgesa mueven sus turbinas sin descanso, Isagén, la tercera generadora por tamaño, en la que el Estado tiene una participación mayoritaria del 57% que venderá para financiar la construcción de la Cuarta Generación de Concesiones, no se queda quieta y de la mano de Luis Fernando Rico, un ‘zorro’ en el tema energético, trabaja sin descanso para reducir la distancia de Emgesa y alejarse de AES Chivor, que es la cuarta más grande del sector generador.

Actualmente tiene una capacidad instalada de 2.232 megavatios y genera a través de cinco centrales con las cuales atiende entre el 18 y 19% del mercado. Entre éstas se encuentra San Carlos, el orgullo no sólo de Isagén, sino del país, tal como lo percibe su gerente Luis Fernando Rico, quien considera que esta hidroeléctrica es el corazón del sistema eléctrico colombiano.

También están Jaguas, con 170 megavatios, y Cantera, con 20 megavatios, que con San Carlos conforman una cadena energética. En Norcasia, Caldas, se encuentra la Central Miel I, que genera 396 megavatios. En el primer semestre entró a operar Amoyá, en el Cañón de las Hermosas, que adiciona 80 megavatios al sistema Isagén.

Así como sus dos competidoras, Isagén trabaja en la construcción de la hidroeléctrica de Hidrosogamoso, un proyecto en Santander que entrará en operación en agosto de 2014 y que aportará al sistema eléctrico nacional 820 megavatios, el 10% de toda la demanda de energía del país. La obra, que tiene un adelanto del 85%, tendrá un costo de $4,1 billones.
Rico también tiene proyectos listos para cuando el Gobierno decida que se requieren nuevos megavatios, que podría ser a partir de 2020. En Antioquia estaría Cañofisto, hidroeléctrica que generaría 960 megavatios y que tendría un costo de $5,3 billones.

Isagén va más allá, está trabajando en la energía alternativa con proyectos eólicos en La Guajira, geotérmicos en el Villamaría Caldas y en la frontera con Ecuador.

Si bien la competencia es de frente, respetando las normas, comparten las mismas preocupaciones, como la oposición de las comunidades para el desarrollo de los proyectos que le permitirán al país contar con la energía que requiere en el corto y mediano plazo.