Los secretos de un café exclusivo

Karlsten Ranitzsch, jefe de café verde de Nespresso —división de Nestlé—, contó qué hay detrás de un negocio cafetero con presencia en 50 países y con más de 10 millones de clientes.

 Con su pasaporte suizo lleno de sellos de entrada a Colombia, puestos una y otra vez, regresó a Bogotá el jefe de café verde de Nespresso luego de 16 extenuantes horas de viaje desde el Viejo Continente. Con visibles signos de cansancio y con el afán de abordar un avión hacia la isla de San Andrés, buscó levantar su ánimo con una taza de café expresso y le contó a El Espectador cómo los caficultores colombianos de Nariño y Cauca proveen los mejores granos a esta marca, división de Nestlé, para dar origen a una taza de alto perfil que han de probar los más de 10 millones de clientes de 50 países del mundo.

Karsten Ranitzsch, jefe de la división de café verde de Nespresso, mientras tomaba sin prisa su taza de café expresso, comenzó a contar que algunas de las cápsulas que utiliza Nespresso para preparar café en sus exclusivas máquinas contienen el mejor producto cultivado en el sur de Colombia. “Colombia es uno de los orígenes más importantes para nosotros. Un 25% del café que utilizamos viene de este país, donde sólo compramos café Supremo, sólo los mejores. Lo compramos de Cauca, Nariño, Huila, Caldas y Antioquia”.

Ranitzsch tiene una labor compleja cuando va por los países: no sólo identifica el café de mejor calidad, sino que forma parte de un programa de calidad sostenible AAA puesto en marcha por Nespresso. Esto significa que la compañía, en alianza con la Federación Nacional de Cafeteros, con el sello Rainforest Alliance y con organizaciones, ha acogido a 27.000 cafeteros de estas regiones para optimizar la producción del grano, de la mano con procesos que favorezcan el medio ambiente.

“Trabajamos con organizaciones como la Federación Nacional de Cafeteros en Cauca y Nariño, donde tenemos programa AAA. Contamos con más de 27.000 cafeteros en esta región vinculados al programa sostenible”, dijo el jefe de café verde, quien explicó que la iniciativa también está apoyada por 1.000 agrónomos que brindan asistencia técnica a los cultivadores para que cultiven las plantas de café con la cantidad debida de agroquímicos y para que reutilicen las aguas derivadas del proceso de lavado del grano —posterior al despulpado—.

Los caficultores tienen un incentivo para venderles cerca de 200.000 sacos de café de la mejor calidad: Nespresso les da buenos precios y apoyos para educación, renovación de cafetales —que fueron golpeados por la roya— y asistencia técnica. Ranitzcsch contó que el café nacional tiene su lugar especial en las cápsulas de Nespresso —en particular, una variedad llamada Rosabaya, hecha con café de Cauca y Nariño—, debido a su sabor con toques de frutos rojos y acidez característica de suelos volcánicos.

Hernando Delgado, presidente del Comité de Cafeteros de Nariño, contó que de 34.000 hectáreas que están sembradas en Nariño, 18.000 proveen a Nespresso de café Supremo. Además dijo que pese a la caída en la producción, la demanda del grano por parte de Nespresso ha crecido. “Este es un café derivado de la mano de obra familiar. El promedio de tenencia de la tierra es de 0,92 hectáreas por familia. Entonces, ese minifundio en muchas partes es débil, pero para nosotros es fortaleza”.

Asimismo, el Comité Cafetero busca que en las pequeñas fincas se amplíen las hectáreas para cultivar más plantas nuevas de café. “Tenemos identificadas 11.000 nuevas áreas para sembrar café en el departamento”, aseveró Delgado, quien contó que 28 municipios del norte y occidente de Nariño están ligados actualmente a la producción cafetera.

Indicó que pese a los estragos causados por la roya, la situación cafetera del departamento es buena. Sin embargo, “en Nariño está el 72% en variedades susceptibles. Los caficultores nariñenses estamos renovando el café. Muestra de ello son las 3.500 hectáreas nuevas sembradas en primer semestre”.

Aparte de buscar el mejor café del país, Nespresso se aprovisiona del producto proveniente de Brasil, México, Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, Brasil, Perú, Etiopía, Kenia e India. En materia de ventas, dijo Ranitzsch, internet es el fuerte para vender las máquinas (que en promedio cuestan 150 euros) y las cápsulas (que valen 35 centavos de euro cada una) a cerca de 10 millones de clientes pertenecientes a Club Members de Nespresso. Asimismo, estos productos se venden en 2.050 boutiques de 50 naciones.

Por ejemplo, dentro del portafolio de cápsulas —16 en total— se encuentran tres de origen: una proveniente de Colombia, otra de la India y la última de Brasil. Asimismo, para preparar café expresso existen siete mezclas provenientes de los países de los que Nespresso trae el café y hay tres variedades descafeinadas y el mismo número para bebidas tipo “lungo”.

“No podemos predecir el futuro, pero sí decir que la gente aprecia la calidad y el sistema. Las máquinas que producimos le gustan a la gente. Usted puede ser como un barista”, contó convencido el jefe de café verde mientras terminaba su expresso hecho con café colombiano.

Manuel Andrés K., presidente de Nestlé para Colombia, dijo a este diario hace más de un mes que en Colombia existen oportunidades para que incursione la marca Nespresso con una oferta diferente a la que ofrece Juan Valdez como local, debido a que se ofrecen productos de alta gama con costos superiores y que le apuntan a otro segmento.

Al referirse a las máquinas, dijo que Nespresso usa aparatos que “dejan la boca abierta” debido a sus características. “Cuando en Europa se visita la casa de alguien reconocido, como un futbolista, la máquina está allí”, concluyó el directivo de la multinacional de origen suizo.

Los orígenes de la marca Nespresso en Suiza

Cuando corría la década del setenta la multinacional suiza de alimentos Nestlé tuvo dentro de sus cuentas el crecimiento del mercado de café gourmet en el mundo y se dio a la tarea de perfeccionar un concepto: el café expresso. Tras varios años de trabajo, Nespresso patentó sus máquinas para poner a andar la idea del café encapsulado.

Dice la historia de la firma que en 1986 comenzó el proyecto Nespresso con tan sólo cinco personas. Luego vino el paso de fabricar máquinas para expresso y cápsulas de café. Al tener éxito, se dio el salto a Japón, Italia y, por supuesto, a la conquista del mercado suizo.

Comenzando los noventa comenzó la expansión de Nespresso en Estados Unidos y del Club de la marca, que con los años fue agrupando a millones de clientes. Durante toda la década se concretó la expansión por Europa. Asimismo, durante este lapso se pasó a atender la demanda en el Lejano Oriente (Malasia y Taiwán).