Los subsidios fomentan la informalidad

Recibir al menos uno de estos beneficios incrementa en 12 puntos porcentuales la posibilidad de ser informal. La realidad preocupa.

Muchos trabajadores informales no buscan entrar a la formalidad porque quieren conservar, por ejemplo, el Sisbén./Archivo.
Muchos trabajadores informales no buscan entrar a la formalidad porque quieren conservar, por ejemplo, el Sisbén./Archivo.

Si usted no tiene trabajo formal y recibe un subsidio por cuenta del Gobierno, por ejemplo Más Familias en Acción, que, de acuerdo con el Departamento para la Prosperidad Social (DPS), es el programa que va dirigido a “todas aquellas familias con niños, niñas y adolescentes menores de 18 años que requieren un apoyo económico para tener una alimentación saludable, controles de crecimiento y desarrollo a tiempo y permanencia en el sistema escolar”, posiblemente no va a querer que le quiten esa ayuda, así consiga un trabajo que cubra todas sus necesidades económicas.

Ese escenario fue el que encontró el más reciente estudio del Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad Externado de Colombia, según el cual, los subsidios estatales, “especialmente los que corresponden a la salud subsidiada y al programa de Familias en Acción, son tan valorados por los beneficiarios que, ante la posibilidad de obtener un empleo formal, muchos deciden permanecer en la informalidad, con tal de no perder los beneficios” del asistencialismo oficial.

El estudio Impacto de los subsidios estatales sobre el mercado laboral en Colombia, señala que “recibir al menos uno incrementa la posibilidad de ser informal en 12 puntos porcentuales”. Stefano Farné, director de la investigación, dice que esa permanencia “es perjudicial” y detalla que “el grueso de esto lo hace salud, lo cual hace pensar que debemos pensar en otra forma de financiar estos servicios”.

Y resalta una realidad: “Yo contribuyo, pago mi dinero y me dan ciertos servicios. Una persona beneficiaria de los subsidios igual recibe estos beneficios, hasta más, y nada contribuye. La salud subsidiada genera informalidad porque, por ejemplo, la señora que viene a limpiar la casa no acepta ir al régimen contributivo”.

Existe otro ejemplo más concreto, de acuerdo con fuentes del Gobierno: “Los calibradores de los buses. Cuando se hizo el proceso del SITP, se les ofreció trabajo formal en los talleres y lavaderos, con un salario mínimo, y lo rechazaron porque decían que recibían a diario $30.000 y $40.000, eso era casi un millón de pesos, y no le veían el valor agregado al ahorro de pensión porque no veían esa plata ahí, en la cuenta. Además querían mantenerse en el Sisbén”.

En contexto, detalla el documento, “las transferencias a los hogares han tomado la forma de entregas condicionadas (que exigen ir al médico o realizar algún programa educativo, por ejemplo) como el caso de Familias en Acción, cuyos hogares beneficiarios pasaron de 2’486.733 en 2010 a 2’676.386 en 2014 (o las entregas no condicionadas) como el programa de auxilios monetarios a la vejez Colombia Mayor, cuyos beneficiarios aumentaron de unos 480.000 en 2009 a casi 1’500.000 en 2014. Al mismo tiempo, en los últimos dos años el Gobierno se ha comprometido a entregar 100.000 nuevas viviendas gratis, dotadas de acceso a internet y de un computador, a familias de escasos recursos”.

En Europa, asegura Farné, todo el mundo tiene derecho a la salud, trabaje o no, cotice o no, entonces aquí habrá que pensar en otras fórmulas. Contribuciones que no sean tan directas. “A veces, estas son las consecuencias no deseadas en el mercado de trabajo. Hay que balancear si queremos seguir aumentando los subsidios. Que se pida, por ejemplo, que algún miembro de la familia participe en el mercado de trabajo. O si se dan más subsidios al hogar, se reduce el incentivo”.

“En este caso, se está hablando de personas de menores ingresos. Para ellos, en su razonamiento entre costo y beneficio, resulta mejor quedarse en la informalidad. Y la otra razón es que en la informalidad no te coge la DIAN”, apunta Farné. Lo que está pasando es que “se afectan las cifras de formalidad en Colombia. El mensaje es que si por un lado la parafiscalidad genera informalidad, por el otro aumentan los subsidios a la gente, entonces lo que hacen con una mano lo borran con el codo. Por eso la informalidad es tan resistente a bajar”.

La focalización de Más Familias en Acción, explica Luis Ernesto Gómez, exviceministro de Trabajo, “castiga en un 100 % cualquier nuevo ingreso en la formalidad. Si las personas reciben un ingreso por la ocupación informal, el sistema no lo pueden controlar. Por eso hay países que dan subsidios sin criterios de pobreza , como los escandinavos; entonces la gente puede trabajar tiempo parcial en la informalidad sin perder sus subsidios, de esta manera no se castiga. Colombia dio un primer paso con la cotización por semanas a pensión, donde los trabajadores siguen en la salud subsidiada, mal llamada Sisbén, pero comienzan a cotizar a pensión”.

Al final, el documento subraya que, entre enero de 2009 y diciembre de 2014, los hogares colombianos que recibieron ayudas en dinero de instituciones pasaron de 700.000 a casi 3 millones, según las estadísticas de las encuestas de hogares del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Para 2014, cerca del 100 % de las ayudas correspondieron a transferencias entregadas por el Gobierno.