Manuelita va por energía

El presidente de este ingenio azucarero, Harold Eder, reveló que evalúa entrar a cogenerar electricidad a partir de la caña de azúcar. Hay posibilidades en Colombia, Perú y Brasil.

Harold Eder, presidente de Manuelita, asegura que es prioritario para la compañía buscar oportunidades con valor agregado.  / ‘Semana’
Harold Eder, presidente de Manuelita, asegura que es prioritario para la compañía buscar oportunidades con valor agregado. / ‘Semana’

Luego de haber emprendido una estrategia para diversificar su negocio durante las últimas dos décadas, el ingenio azucarero Manuelita, uno de los más grandes de Colombia, tiene dentro de sus planes un nuevo objetivo: la cogeneración de energía a partir de la caña de azúcar.

“Tenemos una estrategia que apunta hacia el desarrollo agroindustrial en Latinoamérica y estamos ya en cuatro países de la región. Nuestros planes están orientados a desarrollar las inversiones que se hicieron recientemente y también buscamos oportunidades de valor agregado. Por ejemplo, la energía eléctrica a partir de la cogeneración con la biomasa de la caña de azúcar”, detalló a El Espectador Harold Eder, presidente de la firma azucarera.

Pero eso no es todo. Ya están estudiando nuevos proyectos, precisamente, de cogeneración, “tanto en Colombia como en Perú e incluso en una inversión que tenemos en Brasil. Ese es uno de los ejemplos de valor agregado y hasta ahora hacemos estudios para poder incursionar”. Y agregó que “los ingenios azucareros se mueven gracias a que producen su propia energía y esa es una de las grandes ventajas de la caña de azúcar. Hoy día existen tecnologías con equipos de mayor eficacia que permiten generar electricidad para venderla a la red. Otros actores del sector ya han incursionado”.

Según cifras de la Asociación de Cultivadores de Caña de Colombia (Asocaña), existe una capacidad instalada de cogeneración que asciende a 190 megavatios por hora (MW) y los excedentes que se están vendiendo al Sistema Interconectado Nacional (SIN) suben a 53 MW. Según un informe del gremio azucarero “para el año 2015, el sector tendría una capacidad de cogeneración de unos 333 MW, de los cuales podría vender a la red aproximadamente unos 145 MW”.

De acuerdo con Asocaña, ante la firma XM (filial de ISA), la capacidad de cogeneración reportada al cierre de 2011 representa el 0,4% de la generación eléctrica nacional (14.420 MW). “Si bien esta capacidad de generación de excedentes aún es pequeña dentro de la matriz, es importante la mayor utilización de la capacidad de cogeneración, dado que ésta ocurre siempre y cuando haya un proceso productivo en marcha”, dice el documento del gremio.

Eder, en la misma línea de nuevos negocios y oportunidades latentes, también está convencido de que en los Llanos Orientales la compañía tiene campo suficiente para continuar sembrando palma y, con amplias posibilidades, la puesta en marcha de plantaciones de maíz y soya, otros dos productos fructíferos en el mercado agroindustrial.

El directivo señaló que uno de los trabajos más sólidos que está adelantando la organización está en los Llanos y la Orinoquia. “El enfoque lo tenemos en el aceite de palma; en el Meta llevamos 25 años y ahora estamos armando un segundo proyecto en Orocué (Casanare). En San Carlos de Guaroa (Meta) producimos el aceite de palma que se transforma en biodiésel para abastecer el mercado nacional. En Orocué, la idea es producir aceite de palma para abastecer el mercado de los alimentos y de esa manera tener un suministro balanceado para los dos sectores”. Además, apuntó que también hay oportunidades en potenciales con maíz y soya, así como arroz y demás cultivos de ciclo corto.

Sin embargo, uno de los palos en la rueda para el desarrollo de este negocio es la fluctuación de los mercados. “En la agricultura siempre hay volatilidad en los precios. Nosotros hemos hecho una diversificación para no depender de un solo producto y estar en diferentes regiones. El azúcar está atravesando una caída en sus precios, pero tenemos otros cultivos como aceite de palma, frutas y hortalizas (en Perú). De igual manera, contamos con acuicultura. Todo esto nos permite amortiguar”.

A eso se suma que el principal cuello de botella para el desarrollo de la agricultura en la Orinoquia es la infraestructura. “Se requieren vías para sacar los productos de la región y en esto debe concentrarse el Gobierno”.

Asimismo, aclaró que “lo importante en esta zona del país es buscar la conjunción de la agricultura empresarial con la pequeña y mediana”. Esto debido a la decisión de la Corte Constitucional que impide a las Unidades Agrícolas Familiares (UAF) aliarse con los grandes empresarios en los Llanos Orientales. “Hay que ir tras los mecanismos legales para facilitar esto y eso es una discusión que se debe dar dentro del Gobierno”, concluyó.

 

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