¿Cómo es la mejor escuela de negocios del mundo?

Está en Boston y, a pesar de lo que todo el mundo piensa, allí también se puede estudiar por medio de una beca.

Si hay un lugar al que buscan ir muchos de los ejecutivos que aspiran a ascender en la pirámide organizacional, ese es la escuela de negocios. Allí, básicamente, se estila al gerente de la empresa, al próximo heredero de la familia para que tome las riendas de la compañía, se le forma en liderazgo, se le exponen estudios de caso para que sepa cómo debe maniobrar si los números van mal o si, por el contrario, el éxito lo alcanza y hay que saber administrarlo.

Pero los críticos también advierten que esas afamadas escuelas de negocios se quedan sólo en la teoría, que poco alcanzan a llegar a la verdadera práctica y que lo único que hacen es cobrar millonarias sumas por sus clases porque muchos de sus graduados han sido objeto del fracaso. Sin embargo, más allá de quién tenga la razón, hay una que es reconocida como la más influyente del mundo porque en sus pasillos han estado formándose los más poderosos de los poderosos. Esa es la escuela de negocios de Harvard.

Hasta allá viajó una reportera de El País de España, Ana Torres, quien se dio a la tarea de contar cómo es en el fondo esa, la que es catalogada como la mejor del mundo. Y comienza con cifras sacadas del ranking del Financial Times, el periódico inglés que se ha tomado la tarea de decidir, después de evidenciar una serie de variables educativas, cuáles están arriba de cuáles. Quien pasa por aquel centro del conocimiento ganará un 113% más de lo que ganaba antes de pisar el campus. Eso sí que es un negocio.

Fátima Porras, ingeniera industrial en ICAI-ICADE de 27 años y alumna de primer curso del MBA de Harvard Business School, donde el 41% de estudiantes son mujeres, le dijo a Torres que no es cuestión de suerte, “para acceder a los cargos directivos de grandes corporaciones es necesario un MBA. Pasar por aquí te abre las puertas, pero si tu perfil no les encaja, las empresas no tienen ninguna piedad”.

A este lugar sólo entran el 9% de quienes solicitan la entrada. El promedio es un joven de 27 años de edad con unos cuatro o cinco años de experiencia laboral. Líder. Se piensa que para llegar, hay que ser millonario, pero según la misma escuela, actualmente se destinan becas por 28 millones de dólares. Hay 60 nacionalidades y el 35% de los estudiantes son extranjeros.

“Aquí te encuentras desde perfiles de familias muy humildes al hijo del CEO de una multinacional de primera fila, se conoce a gente increíble. En clase aún me sorprende lo brillantes que son algunos”, cuenta Lluís Mateo, alumno de segundo curso de 27 años que comparte aula con un exasesor económico del equipo de campaña de Obama, a la reportera de El País.

Allí nació el conocido método de estudio de caso, por eso, “los profesores, todos ellos investigadores, destinan un mínimo de entre tres y seis meses a la preparación de cada caso. Una vez en las aulas, llevan a los protagonistas de las historias estudiadas para que cuenten sus experiencias y sean interrogados por los alumnos”, detalla el medio español.

Es tan fuerte y tiene una red tan amplia que la información que usan para sus estudiantes proviene una red de centros de investigación en París, Tokio, Hong Kong, Shanghái, Buenos Aires, Sao Paulo, Bombai y Estambul. En esas ciudades los expertos son los encargados de buscar cuáles son las compañías dignas para estudiarlas.

Como el resto de Boston, en Harvard los edificios son elegantes e históricos. Tienen, entre sus 38 edificaciones, la más grande biblioteca de negocios de Estados Unidos y, probablemente del mundo. ¿Entonces, se decide por aplicar y pasar una buena temporada en la mejor escuela del planeta en la materia?

(Lea aquí el artículo completo de El País de España)

 

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