Menos graduados y más trabajadores necesita Singapur

Las universidades están generando más y más profesionales que no se adaptan a los empleos disponibles.

En Singapur se cree que la única forma de ganar buen dinero es con formación universitaria. /Bloomberg

La singapurense Carmen Kok lamenta no haber ido a la universidad. No piensa dejar que su hija cometa el mismo error aun cuando tenga que mandarla al extranjero para encontrar una vacante.

“En Singapur no se puede progresar sin un título”, dijo Kok, de 47 años, que planea gastar tres veces lo que gana en un año como peluquera para enviar a su hija a la universidad en Corea del Sur. “Puede que consiga trabajo si no va a la universidad, pero recibirá un sueldo más alto si lo hace”.

Las madres ‘tigres’ de Singapur se están convirtiendo en un dolor de cabeza para el primer ministro Lee Hsien Loong, que trata de convencer a la población de que no tiene necesidad de estudiar en la universidad para hacer una buena carrera. Tras dictar medidas drásticas contra la inmigración y la desaceleración de la economía, necesita menos graduados y más trabajadores para dotar de personal a los astilleros, las fábricas y los hoteles que mantienen el país en marcha.

Lee, que recibió en la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, diploma de honor, lidera una campaña que incluye discursos y giras promocionales para convencer a los jóvenes de incorporarse a la fuerza laboral conforme a un sistema que sigue el modelo de aprendices de Alemania. El programa “ganar y aprender” propone poner a trabajar a los graduados de escuelas técnicas y al mismo tiempo darles la oportunidad de continuar con su educación a tiempo parcial.

Lee es el último dirigente asiático con un sistema educativo de primer nivel que trata de pisar el freno, en tanto las universidades generan más y más graduados que no se adaptan a los empleos disponibles. Hace algunos años, Corea del Sur anunció que podría cerrar algunos institutos de educación superior ante lo que el entonces presidente Lee Myung Bak denominó “inscripción imprudente en la universidad”.

“En el mundo desarrollado hay una clara tendencia internacional a hacer de la educación vocacional una verdadera opción para más jóvenes”, señaló Pasi Sahlberg, profesor invitado de la Escuela de Graduados en Educación de la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachusetts, una de las más destacadas del mundo. Sin embargo, muchos todavía lo ven como una “opción secundaria”, en especial en Asia, donde los padres suelen creer que “la educación superior es la única clave para la prosperidad y el éxito”.

Singapur ha sido catalogado como uno de los modelos a seguir en materia educactiva en todo el mundo. Sus jornadas en educación básica son más extensas que las que se aplican en occidente. En la educación media hay énfasis en carreras tecnológicas y que permitan por ofrecer un valor agregado. Ya, en la formación profesional, durante años se creó en los estudiantes la idea de que lo adecuado era estudiar un carrera que llenara las necesidades de las empresas. De esa foma constituyeron un esquema en donde trabajaban entre sí academia, empresa y, por supuesto, estudiantes.

Seis de cada diez singapurenses de entre 25 y 29 años completaron la educación terciaria, el porcentaje más alto del mundo y ligeramente superior al de Corea del Sur, de acuerdo con las últimas cifras del Banco Mundial, que corresponden a 2010.

“El éxito de esta campaña, la de ‘ganar y aprender’ que tanto está impulsando este pequeño país del sudeste asiático, es crucial para el futuro de Singapur porque modifica su mercado laboral”, opinó Vishnu Varathan, economista de Mizuho Bank Ltd. en Singapur. “Es difícil convencer de ello a los singapurenses que ven en la universidad el único camino a un buen salario”, porque hay que recordar que allí, como el nivel educativo es alto, también lo es el nivel de vida.

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