México se enfrenta a sus multimillonarios

La propuesta del presidente para mitigar la concentración empresarial lo enfrentará a tres grandes fortunas: la de Carlos Slim, la de Emilio Azcárraga y la de Ricardo Salinas.

Debido a su propuesta, la popularidad del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, se ha catapultado en la última semana.  / EFE
Debido a su propuesta, la popularidad del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, se ha catapultado en la última semana. / EFE

Hace 25 años, cuando un gobierno dinámico y reformista llegó al poder en México, el joven Carlos Slim, afeitado y de espesa cabellera negra, vio una oportunidad.

El programa de privatización le entregó al astuto negociante de origen libanés la oportunidad de hacerse con Telmex, el monopolio de telecomunicaciones estatal, por US$1.750 millones. La compra lo catapultó hacia las ligas de los megarricos y preparó el camino hacia su actual lugar como el hombre más rico del mundo, con una fortuna que se estima en US$73.000 millones.

Hoy, luego de años de intentos frustrados por modernizar la segunda economía más grande de América Latina, México finalmente tiene otro gobierno reformista. Sin embargo, esta vez está mostrándole una cara muy distinta a Slim: el lunes en la noche el presidente Enrique Peña Nieto anunció una propuesta para atacar los monopolios, que busca conducir el mercado de las telecomunicaciones (genera US$30.000 millones al año) hacia una competencia más abierta. Esto traería los negocios de Slim y de otras personas similares de vuelta a la tierra.

Apoyado por los líderes de la oposición, Peña Nieto describió la reforma como “el inicio de una nueva era de desarrollo, que representa retos para las compañías, pero también abre nuevas oportunidades”.

En su mira están las tres firmas más grandes de México y los tres hombres más ricos. El primero es Slim, cuya empresa, América Móvil, controla el 70% de las líneas fijas y suscriptores de telefonía móvil.

El segundo es Emilio Azcárraga, con una fortuna estimada en US$2.500 millones y controla Televisa, la empresa de televisión más grande de México, que tiene 70% de las emisiones gratuitas y produce muchos de los programas de televisión más populares del país, desde telenovelas hasta noticias.

El tercer objetivo es Ricardo Salinas Pliego, que controla TV Azteca con el 30% del mercado. La ofensiva de Peña Nieto forma parte de un esfuerzo más amplio por introducir más competencia: es una maniobra que eventualmente generaría un sacudón en la muy protegida industria del petróleo.

¿Qué hace la propuesta? Primero, crea un fuerte supervisor de la industria para vigilar a las compañías dominantes que tienen más del 50% del mercado y abre nuevos espacios para quienes entran.

El supervisor puede aplicar sanciones, que van de la llamada regulación asimétrica sobre los precios a multas e, incluso, la venta forzada de activos. La propuesta también contempla que las cadenas de televisión que ofrezcan su programación al aire sin costo alguno para los operadores de cable.

También fomenta la entrada de nuevos participantes al crear dos nuevos canales gratuitos para los que ni Televisa ni TV Azteca pueden presentarse como compradores. La ley amplía el campo de oferentes al aumentar los límites de propiedad extranjera en las compañías de televisión a 49% y, en el caso de las telecomunicaciones, a 100%.

Para Televisa y TV Azteca, ofrecer sin costo a las compañías de cable su programación, representa una pérdida de US$1,96 por suscriptor. JPMorgan estima que esto le costará a Televisa más de US$240 millones, o 3,4% de los ingresos anuales consolidados.

Frente a ese costo, sin embargo, la reforma prepara el camino para que Iusacell, la firma que Televisa tiene en conjunto con TV Azteca, con 5% del mercado de telefonía móvil, aumente su presencia en el sector. Dado que este sector genera ingresos que pueden cuadruplicar el tamaño de las operaciones de televisión de Televisa, cualquier ganancia equilibraría las pérdidas de televisión.

Los efectos de la propuesta son más claros para América Móvil, de Slim. La compañía recibe cerca de la mitad de sus ingresos de US$60.000 millones por el mercado de México. Pero el hecho de que reciba la otra mitad en el extranjero también demuestra lo exitoso que ha sido al conquistar nuevos mercados. Tiene, por ejemplo, la cuarta parte del mercado de telefonía móvil de Brasil y las dos terceras partes del de Colombia.

El primer juicio del mercado ha sido negativo. Las acciones de América Móvil cayeron 3% luego de la noticia, lo cual redujo por US$700 millones la riqueza de Slim, según los cálculos de Bloomberg. Luego perdió otro 1% el martes y Credit Suisse redujo su desempeño de “sobresaliente” a “neutral”.

El capital político de Peña Nieto, en cambio, está disparado. En los primeros 100 días de su presidencia ha logrado enfrentarse a los ricos y poderosos de una forma que parecía imposible hace menos de un año. Su próxima tarea, y la más grande, será abrir Pemex, el monopolio petrolero del Estado.

Peña Nieto necesitará toda la habilidad política de la que sea capaz para enfrentar la enorme magnitud de este reto.