Modelo de China, más eficaz que el de EE.UU.

La estrategia de estímulo a la economía más fuerte de Asia convence con mayor fuerza a los críticos y analistas que la de la primera economía del mundo. ¿Qué están haciendo mejor?.

El presidente Barack Obama recibió  hace poco en Estados Unidos a su par de China, Xi Jinping. Debatieron sobre el futuro de sus economías. / Reuters
El presidente Barack Obama recibió hace poco en Estados Unidos a su par de China, Xi Jinping. Debatieron sobre el futuro de sus economías. / Reuters

No hay muchas señales de construcción en la ciudad de Detroit, que está oficialmente en bancarrota, excepto por la ampliación de una de las autopistas interestatales, por una corta distancia en el camino hacia el aeropuerto.

En efecto, aparte de este proyecto, la atribulada ciudad no tiene mucho que mostrar en general como resultado de los US$789.000 millones de la Ley de Reinversión y Recuperación Americana, que se aprobó poco después de la crisis financiera de 2008. Detroit recibió más de US$500 millones, pero sólo el 20% de eso fue para transporte y construcción.

Sin embargo, Detroit no está precisamente sola. Casi ninguna ciudad estadounidense, con la posible excepción de Washington, se ha beneficiado de forma prolongada por la ley. “La mayoría del dinero fue para el consumo y no para la inversión”, dijo un alto funcionario de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). Hay muy poco en infraestructura que se haya realizado gracias a este dinero.

En cambio, al otro lado del mundo, el plan de estímulos fiscales de China que el gobierno central adoptó en noviembre de 2008 tiene mucho que mostrar gracias al dinero invertido (oficialmente 4 billones de yuanes renminbi, pero en realidad la cifra se acerca más a 1,1 billones de yuanes, aunque esto no incluye los 7 billones de yuanes del gasto de los gobiernos locales, que en su mayoría financiaron infraestructura).

Por si algo, los economistas dicen que China tiene demasiada infraestructura construida gracias a sus gastos, sea en términos de líneas férreas que esperan por pasajeros que no se han materializado, o bloques de apartamentos que no han sido ocupados.

 Las políticas fiscales de los dos países, que son la primera y la segunda economía más grandes del mundo, son como dos imágenes en un espejo. En un sentido ambos programas de estímulo han reforzado desequilibrios económicos anteriores, aunque en direcciones opuestas; y ambos a su manera representan oportunidades perdidas.

Por la falta de dinero para infraestructura en el plan de Estados Unidos, y porque las transferencias de ingresos apoyadas por el gobierno ahora se han transformado en recortes y en impuestos más altos, la ley de recuperación no ha sido un catalizador duradero para la recuperación económica. No se ha dado el efecto multiplicador.

Entretanto, en China, el plan del gobierno ha sido visto como más de lo mismo, un regreso a la sobreinversión del pasado en las empresas que son de propiedad del gobierno y una mayor capacidad de préstamo para reforzar un modelo económico que todavía necesita un cambio hacia los servicios y la demanda doméstica.

El peso del estímulo fiscal de los Estados Unidos se puso en la transferencia de pagos de los estados y los gobiernos locales, los recortes a los impuestos, la exención a los beneficios para desempleados y los programas para los pobres, como los bonos de comida. Sin embargo, estos esfuerzos del gobierno para proveer apoyo a los ingresos se vieron desnivelados por las medidas corporativas para preservar los márgenes de ganancias y los ingresos, al despedir trabajadores y controlar los salarios. Habría sido mejor haber ligado el dinero a la disponibilidad de empleos en el sector privado.

“El programa fue diseñado para mezclar los apoyos de rápido ingreso y los de transferencias, y fueron temporales, con medidas más lentas, como la infraestructura”, dijo Bruce Kasman, economista jefe de JPMorgan para Nueva York. “Sin embargo, fue tremendamente inadecuado en comparación con las necesidades. Con el tiempo, sin embargo, los beneficios de la infraestructura hubieran seguido dando réditos. No se habrían esfumado los retornos”.

Hoy, Detroit no tiene catalizadores obvios para ayudarle a tener un futuro mejor. Ni el sector privado ni las asociaciones público-privadas ofrecen muchas esperanzas. Una lección es que el gobierno todavía tiene un papel esencial en la economía, en especial en proveer infraestructura y capital semilla para nuevas iniciativas.

Al mismo tiempo, la mayoría de los analistas cree que China debió haber hecho un menor énfasis en infraestructura. Debió haber construido menos líneas de subterráneo masivas y de alta velocidad y habría debido darle un mayor impulso al consumo. Pero esto es cierto sólo en parte. Si quien monta el subterráneo de Beijing puede viajar al Palacio de Verano, a 50 kilómetros del corazón de la capital, por 2 yuanes renminbi, el costo de un tiquete puede no reflejar el costo del sistema, pero esto implica otros beneficios sociales. “Es necesario invertir más para solucionar los problemas de contaminación, de tráfico, de seguridad alimentaria y de la falta de buen acceso a la medicina”, dijo Helen Qiao, codirectora de investigación económica asiática en Morgan Stanley.

Ambos países deben ser más valientes en su forma de pensar, pero hay esperanzas de que China al menos esté encaminada en la dirección correcta, con carreteras y rieles que son mucho más del primer mundo que los de Estados Unidos.

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2013-09-07T21:00:00-05:00

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Henny Sender - Financial Times

Economía

Modelo de China, más eficaz que el de EE.UU.

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