Multa de $60 mil millones para el “cartel de los cuadernos”

Las empresas Carvajal, Scribe y Kimberly se habían puesto de acuerdo para eliminar la competencia y elevar los precios de estos útiles escolares.

Uno de los escándalos más vergonzosos que destapó la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) fue el del “cartel de los cuadernos escolares”. Se trata de un grupo de empresas que se aliaron para evitar la competencia e inflar los precios de estos útiles escolares. (Lea: Así operaba el cartel de los cuadernos para cobrar más por sus productos)

Tras más de un año de investigaciones fue impuesta una multa de $58 mil millones que tendrán que pagar las empresas Carvajal, Kimberly, Scribe y varios de sus directivos. La multa está discriminada así: Kimberly, con $29.645 millones, seguida de Carvajal Educación con $14.823 millones. Scribe recibió una sanción por $11.720 millones. Los $2.812 millones restantes tendrán que ser pagados por 24 directivos de estas empresas. (Lea: Estos son los documentos que detallan cómo operaba el cartel de los cuadernos)

No obstante, la empresa Kimberly recibirá el beneficio de la suspensión del cobro, pues al llegar a un preacuerdo con la Superintendencia de Industria y Comercio de delatar a al conglomerado empresarial que participó en este acuerdo, obtuvo beneficios en el proceso. Carvajal y Kimberly iniciaron el “cartel de los cuadernos” en 2011 y en 2014 la misma Carvajal cometió nuevamente actos de cartelización, esta vez con la empresa Scribe.

Según advierte la SIC las empresas cometieron infracciones graves contra el régimen de libre competencia, hicieron acuerdos para manipular la comercialización, mercadeo y abastecimiento de cuadernos.

La prueba reina de la existencia y operación del “Cartel de los cuadernos” está en una serie de correos que se intercambiaron directivos de las empresas en los que convenían precios y descuentos que hacían imposible la competencia en el mercado. Asunto que viene desde 2001, fecha en que el gerente de mercadeo de Carvajal, Germán Varela, les envía un correo a altos funcionarios de esta empresa pidiendo un encuentro con representantes de Kimberly para hacer un acuerdo de precios.

Además, dentro del preacuerdo de cooperación para evitar penas, el exgerente de ventas de Kimberly, Germán Varela, dio a conocer un encuentro con dirigentes de otras empresas del ramo, que posteriormente serían parte del cartel, en un restaurante en Cali.

No se trató de un acuerdo de poca monta. Según la SIC, para 2014, estas empresas manejaban más del 60% del mercado de los cuadernos que alcanzaba los $250 mil millones. Como el cartel estaba enfocado de cuadernos de bajo costo, cerca de seis millones de familias colombianas se vieron afectadas con la manipulación de los precios.

Ante la decisión del ente de control, Carvajal señaló en una comunicación que recurrirá a todas la acciones legales para demostrar que no incurrió en la violación de las normas de libre competencia y no ha causado perjuicio a los consumidores.

"Contrariando los derechos fundamentales al debido proceso y a la presunción de inocencia, la Superintendencia ignoró más de 20 documentos, 31 testimonios e interrogatorios, 2 dictámenes periciales de reputados economistas y decenas de horas de contra preguntas a los delatores que demostraban las debilidades e inconsistencias del caso", dice el comunicado de la empresa.