“Necesitamos liderazgo de verdad”: Alex Jadad

El miembro del Centro para la Innovación Global de la U. de Toronto cree que el buen líder es quien trabaja en la felicidad y la salud de las personas en la empresa.

Alex Jadad es también el director del Instituto para la Innovación Global en Salud y Equidad. / Cristian Garavito
Alex Jadad es también el director del Instituto para la Innovación Global en Salud y Equidad. / Cristian Garavito

Usted dice que hay que ver las empresas como seres vivos. ¿A qué se refiere?

A que a nadie le sorprendería cuando se dice que las empresas se conciben, se gestan, nacen, crecen, se reproducen, se transforman en algo más o mueren. Es muy razonable verlas como seres vivos, pero lo que se nos olvida con mucha frecuencia es que también sienten, tienen emociones colectivas, se pueden deprimir, pueden tener gran energía, ser pasivas o estar vulnerables. Debemos reflexionar al respecto porque tendemos a quedarnos en la parte física de las empresas y no en su vida emocional.

Eso quiere decir que nos fijamos mucho en los números, en la posición de mercado, en las ventas...

Claro, la mayoría de los empresarios y nuestro sistema económico nos hacen enfocar en indicadores de crecimiento, en fortaleza financiera. Es como si evaluáramos a nuestro hijo en términos de cuántos centímetros crece por trimestre. ¿Qué tal si le agregamos indicadores de cómo se siente la empresa y qué tanto se alinea el sentimiento con lo que nos gustaría que reflejara su personalidad?

Nosotros nos hacemos chequeos médicos porque tenemos fallas. ¿Se les deberían hacer chequeos emocionales a las empresas?

A mí me sucede. A nuestras empresas las tratamos como a nuestras familias. Y a nuestras familias como una empresa. Hay que alinear la vida emocional con la vida productiva. Como sucede en nuestra vida: tú no miras a tu familia por cuánto gasta o qué tanto está creciendo, sino cómo se siente cada uno de sus miembros. Tenemos hoy muchas herramientas que nos permiten crear mapas emocionales de las organizaciones para que nosotros, como líderes, podamos modular los sentimientos y maximizar lo positivo.

Muchos líderes se olvidan de sus empleados, de las personas, que son el capital más importante. ¿Qué papel deben jugar las personas en las empresas con buenos líderes?

Si las empresas son seres vivos, sus células son los seres humanos. Los grupos de las empresas son nuestros órganos. Entonces, es una vida en donde estamos dispuestos a cortarnos una pierna o a destruir nuestro hígado o a dañarnos los riñones. Eso es suicidio. El líder tiene como responsabilidad más importante asegurarse de que su organismo, su corporación (del latín corporare, que significa cuerpo), esté tan sano como sea posible. Y es imposible que un ser vivo pueda estar sano si sus emociones son autodestructivas y si el líder está contribuyendo a hacerles daño a sus células.

¿Y qué pasa con el líder si chequeo una empresa con empleados enfermos, ya sea por carga laboral, por remuneración ideal...?

Es terrible saber que la principal causa de discapacidad en el mundo es la depresión. Nuestras empresas son tristes, los empleados están siendo usados para hacer realidad los sueños de otros. Eso sienten las personas que trabajan en muchas empresas. Saben que pueden ser reemplazadas fácilmente. Esas personas han renunciado emocionalmente, que es lo peor que le puede pasar a alguien. Necesitamos un liderazgo de verdad, que se preocupe por los sentimientos y las emociones de las personas, y de esa forma lograr los indicadores económicos, que son inevitables.

¿Cómo se sale de la depresión?

Primero, entendiendo que esto es esencial, necesario y posible. Valorando nuestras emociones. Eso comienza con la persona que lidera la organización, porque la mayoría de los empresarios no son felices, están bajo presión y han sacrificado todo en un mundo donde la mayoría de esfuerzos de emprendimiento fracasan. El promedio de vida de una empresa en Colombia es de 18 años cuando es grande, 12 años cuando es pequeña. La mayoría no va a llegar a la edad adulta y el 80 % muere antes de los tres años.

Eso es como si mi hijo, que es un pequeño emprendimiento, sólo llega a los tres años o mi hijo mayor a los 18...

Imagínese. ¿Qué sentiría uno de padre, pensando en el futuro de la familia cuando nuestros bebés morirían en tres años? Yo no tendría hijos. Reconociendo esto y viendo muchos factores que están en contra, bajo tantos factores adversos, debemos unir esfuerzos y trabajar como un superorganismo vivo, y eso comienza con el liderazgo, porque son ellos quienes deben definir qué no es negociable en su vida emocional, que primero es esencial amarse para luego amar a sus empresas. Y que el amor no es el romántico, es el de hacerse el bien, tenerse compasión y luego proyectar eso a su gente para que haga lo mismo. Es hacer visible lo invisible.

La gente ve las juntas directivas como unos esquemas lejanos, allá arriba. ¿Cómo debería ser una junta directiva moderna?

Que considera a la empresa como una familia, como su familia por elección, por escogencia, y le dedica el mismo cariño, el mismo amor que le dedica a su propia familia biológica, teniendo en cuenta que el bienestar, el estar bien de cada uno, es la prioridad número uno. El objetivo es que cada persona haga lo que más le llena el alma; eso redunda en beneficio para todos. Las empresas felices son tres veces más creativas que las que son tristes. Tienen al menos 30 % más de productividad. Al final, la junta es feliz y todos ganamos.

Entonces, la teoría del clima organizacional es cierta...

Claro, estamos mucho más tiempo en el trabajo que en la casa: por qué no hacer nuestro trabajo tan feliz como queremos estar en nuestras casas.

Algunos empresarios han perdido la ética en su función y conformaron carteles. ¿Cuál debería ser el papel de los líderes en un mundo con comportamientos de ese tipo?

He estado en más de 100 países y el patrón que está emergiendo es preocupante. Hay un triángulo que le está haciendo mucho daño a la humanidad: por un lado, el sector financiero, que busca crecer y crecer y crecer, prestando y generando deuda al máximo para sobrevivir; un sector corporativo bajo presión para crecer, crecer y crecer, y pagar deudas y tratar de obtener más mercado, y los gobiernos que les están haciendo el juego a los dos, dejando a la sociedad en la mitad, vulnerable. Muchos pensamos que estamos en un momento histórico crucial en el cual la decisión es nuestra: convertimos las empresas y el sector corporativo en el peor invento de los humanos, porque nos lo estamos comiendo todo: el ambiente, los recursos. El amor es la herramienta más poderosa que tenemos para generar soluciones a los problemas que enfrentamos como especie y permitirnos que las personas tengan la vida más larga.

¿Qué deben hacer los emprendedores para ser buenos líderes?

Nos debemos dar permiso de hablar de lo que en privado sabemos que es lo más importante: el amor, la felicidad y la salud. Tenemos la responsabilidad como líderes de dar ejemplo, no de tener una inconsistencia entre lo que pensamos, lo que sentimos, lo que hacemos y lo que decimos, porque en últimas eso nos genera infelicidad, a nosotros y a los demás.