“No hay una regulación adecuada para la expansión de gas natural”

El presidente de Naturgás, Eduardo Pizano, critica a la CREG porque dice que tiene archivados planes necesarios para los distribuidores. También explica la rivalidad entre el gas natural y el propano.

Eduardo Pizano, presidente de Naturgás, recordó que en junio se dejará de exportar gas a Venezuela. / Archivo - El Esepctador

¿Cómo está el país en materia de reservas de gas?

El país históricamente vivió de dos yacimientos; el de Chuchupa, en La Guajira, y el de Cusiana-Cupiagua. A medida que se ha venido produciendo, el gas natural que venía de Chuchupa decrece y hay que empezar a buscar otros campos que permitan resolver la insuficiencia. Eso se hizo y se encontró en Sucre, donde hay tres petroleras: Canacol, Pacific y Hocol, que encontraron unos yacimientos de gas natural. Estamos pendientes de la construcción de un gasoducto que va a ampliar la capacidad de 50 millones a 150 millones de pies cúbicos en transporte para poder sacar esos gases y meterlos al sistema nacional de transporte. Esas reservas van reemplazándose por nuevas y eso ayuda al mercado.

¿Cuándo estará listo ese gasoducto?

Están todos los papeles metidos en la ANLA. Teníamos dos proyectos pendientes: uno de ellos es el de la planta de gasificación y el otro el del gasoducto. Salió la planta, pero no el del gasoducto. Lo que hay hablado con la gente del Ministerio es que esa licencia ambiental debería estar aprobada para finales de este mes.

¿El suministro está garantizado?

Sí. Adicionalmente hay otros campos que se están trabajando. Pero ya listos, con gas, están esos tres campos, los de Canacol, Hocol y Pacific.

¿En qué va la exportación e importación de gas?

El país compró un seguro de vida que se llama planta de gasificación, que se construye en Cartagena, cerca de Barú, porque es una planta que podrá traer gas licuado y allí se gasifica para volverlo gas de nuevo. Ese gas se traería importado. Dicha planta es muy importante, porque si no se descubren reservas grandes en el país a largo plazo, esa planta, que inicialmente va a atender al sector eléctrico, va a estar disponible para traer gas al país. Nosotros estamos exportando más o menos 50 millones de pies cúbicos de gas a Venezuela. El volumen histórico es más grande. Pero ese contrato deja de hacerse desde junio de este año y hay un compromiso de Venezuela de empezar a exportar hacia Colombia 40 millones de pies cúbicos, que comienza en enero del año entrante. La realidad es que se van a dejar de vender 50 millones, se reciben 40 millones más, entonces serán 90 millones para atender al país.

¿Y es que resulta más barato comprarlo a Venezuela que producirlo?

Si no tenemos la capacidad de producción, pues tenemos que buscarlo afuera. El ideal para nosotros es que si vamos a importar, sea gas de Venezuela, porque Colombia tiene el 2% de las reservas de gas de nuestros vecinos. Tenemos que mantener una relación comercial, ellos requirieron el gas durante los últimos cinco años y se lo mandamos, ahora la posibilidad es recibir de ellos, que se trae por gasoducto y no hay que licuarlo o regasificarlo, entonces tiene un precio más razonable.

El año pasado fue muy tenso para la industria en la zona norte...

El suministro estuvo tenso en 2014 porque estaba cayendo la producción de La Guajira, el gasoducto de Sincelejo a Cartagena no estaba construido y el sector eléctrico compró muchísimo gas porque se venía el fenómeno del Niño. La idea es que el año entrante, con el gas de Venezuela, mayores aportes que tendríamos de Sucre y Córdoba, con la planta de gasificación y sin El Niño, las cosas tienden a normalizarse en la Costa Norte.

¿Cuáles son los líos de la distribución?

Las empresas en este negocio son monopólicas, que es la red de Gas Natural. Pero no por ser la única proveedora del mercado puede poner la tarifa que le venga en gana, eso lo dicta un proceso, una metodología, donde hay una regulación que la produce la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG). ¿Qué dice la metodología? La empresas presenta la inversión para los siguientes años y, paralelamente, cuánto cuesta administrar ese sistema. El Estado dice sí o no. Si encuentra que hay demanda, lo deja o no construir. Dentro de esa metodología también aparece el WAAC, el cómo hago yo para recuperar la inversión. Lo que sucede es que el paquete completo no está listo, el WAAC no lo han aprobado, la metodología para la para la recuperación de la administración y operación tampoco la han aprobado. Si eso no lo aprueban, pues las compañías no pueden presentar los expedientes de qué es lo que quieren, porque eso no está listo. Todo se posterga y no se toman las decisiones que necesitan las ciudades, que están creciendo como población, nacen barrios que necesitan el servicio. Ese es un problema que hay que arreglar.

Eso está en manos de la CREG...

Así es, lleva demasiado tiempo con los expedientes y no expide las regulaciones, entonces se está empezando a generar un problema complicado. Hay inversiones altas, pero no hay reglas concretas.

¿Cuál es el problema con el propano?

Hay que definir en dónde debe haber propano y en dónde gas natural. Pero si uno bota a los dos a competir y dándoles subsidios, eso se vuelve un relajo. Lo que le propusimos al Gobierno fue que el gas natural debe estar en las áreas urbanas, es mucho más económico y la diferencia es que un cilindro vale $50.000 y ese mismo volumen de gas natural para un estrato 1 vale $5.000. No tiene sentido dejar el propano en lugares donde puede haber redes de gas natural. Hay 1’600.000 hogares que están ubicados en las áreas rurales que no tienen gas propano, y eso pasa porque no hay subsidio, porque es muy lejos y la gente es muy pobre. Hay que darles propano subsidiado o si no la gente se queda cocinando con leña. Lo que pedimos son reglas de juego que definan, porque si no definen, pues no se hace nada.

¿Cómo están las conexiones de gas natural en viviendas?

Estamos en casi 7’500.000 viviendas conectadas a gas natural. Ciudades como Bogotá está en el 98%, no están completas porque hay zonas de alto riesgo donde no se pueden extender redes. La cobertura es alta.

¿Qué está pendiente por poner gas natural?

La zona del Cauca, Nariño, Caquetá y Putumayo. Ahí es donde viene una confrontación alta con el propano, porque arrancamos a penetrar y ellos no quieren eso. Estamos en Florencia, Pasto, Popayán, pero ha habido problemas para continuar con la expansión por cuenta de que no hay una regulación adecuada.

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