“No necesito esta pelea”

Samuel Tcherassi, habla de presiones políticas desde el Mincomercio, Confecámaras y las superintendencias.

Samuel Tcherassi, presidente de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Barranquilla.   / Cortesía.
Samuel Tcherassi, presidente de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Barranquilla. / Cortesía.

Samuel Tcherassi, el empresario que ha sido acusado de crear empresas para supuestamente manipular las elecciones de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Barranquilla, responde en detalle qué fue lo que sucedió y por qué, según él, terminó cayendo en un juego político al que no pertenece.

Se dice que 629 firmas de las 1.483 SAS del escándalo hacen parte de su red de distribución. ¿Es cierto?
Es totalmente cierto.

Usted dice que en un futuro busca conformar un grupo económico ellas. ¿Cómo relaciona firmas de sectores tan distintos?

Quisiera echar un poco atrás. En todo este tema de la junta y de la elección de la Cámara de Comercio de Barranquilla, el problema no es de 1.500 empresas; el lío es de 4.000 firmas que sacaron del censo. Existía un censo de alrededor de 5.300 empresas. Luego de que la Superintendencia hiciera su depuración, logró reducirlo a 1.500. Entonces, dieron de baja cerca de 4.000.

En mi sentir, hay un tema de obsesión personal por parte de la Superintendencia de Industria en el cual ha decidido emprender una lucha contra mí. Nadie oye al superintendente Pablo Felipe Robledo dar explicación de las otras 2.500 empresas que sacó del censo; incluso, es una cifra superior a la de las famosas SAS. Digamos que ese es el origen de todo el problema.

Barranquilla está dividida...

Esto dividió a la ciudad. Llego a la Cámara de Comercio de Barranquilla en febrero de 2011 por designación que me hizo el presidente de la República a través de un decreto. Eso lo sabe poca gente. Llego por razones circunstanciales. Nunca había estado en la Cámara de Comercio.

¿Su llegada se da por un nombramiento presidencial?

Es correcto. Se reemplaza a la junta anterior y el presidente Santos me designó en febrero de 2011. Encuentro una cámara totalmente polarizada, donde había un grupo que venía desde hace 25 años. Tenía la hegemonía total de la Cámara en un sistema electoral establecido. Si se busca la historia de las afiliaciones, cada año electoral subían 1.500 afiliados. Como directivo y representante del Gobierno, encontré estas cosas y rechazo a la innovación. 

Decidí postularme en las próximas elecciones. Somos un grupo empresarial importante. Mi segundo renglón es el representante legal de Supertiendas Olímpica, el señor Humberto Insignares. Si ustedes toman lo que factura Olímpica, sumado a lo de nuestras empresas, estamos hablando de 5.000 empleados directos y de 1% del PIB del Atlántico.

Consolidamos una lista sólida de dos renglones. No montamos una estrategia electoral, ni nos juntamos a hacer coaliciones. Tratamos de buscar una curul en la Cámara de Comercio y creemos que somos dignos representantes de la ciudad con derecho estar allí por nuestra condición. Es nuestro gremio por naturaleza.

Se producen las elecciones y logramos 509 votos en la elección. Esos nos permiten elegir un renglón; no la segunda línea. Es cuando quedo elegido. Es muy controversial decir de dónde salieron los votos, porque el voto es secreto y no creo que el Superintendente pueda establecer quién votó por quién. Saca unas deducciones y él dice que tal persona votó por tal otra. Yo hago una cuenta diferente y digo: mire señor, yo fui elegido por 509 votos, no por 1.500 ni por los que usted sacó del censo.

Segundo, es ridículo pensar que una empresa como Olímpica sumada a una como la nuestra (EPK), no sean capaces de congregar los votos de unos comerciantes.

La génesis de todo esto es totalmente paralela a nada de lo que dice el Superintendente. ¿Por qué estamos en una discusión? Una es la discusión constitucional y otra, la legal. La legal es la que viene dando el Superintendente y es la que queremos dar, pero lo constitucional dice que él debe por lo menos visitar nuestras empresas, ver nuestros libros, contabilidades y demás requsitos de ley para ser comerciante.

Las resoluciones que él (Robledo) saca, dicen presuntamente, aparentemente, parecería, podría ser, es probable. Con base en eso, él tumba las elecciones, nos descalifica como comerciantes y nos saca del censo electoral.

¿Para qué uno monta tantas empresas en un espacio de tres meses?

Este proyecto nuestro empieza en 2010 y existen las actas de junta y registros contables. Tenemos un programa social en la empresa con el que tratamos de evacuar los saldos de mercancía que nos quedan a través de nuestros empleados, como un sistema Herbalife. EPK no tiene outlet, vendemos tres millones de las prendas que traemos y el 5% que nos queda. Lo canalizamos a través de nuestros empleados.

Estos trabajadores, como un empleo alternativo, tienen distribución. En 2011, surge toda esta ley de formalización, las SAS. La única forma de que no haya un vínculo doble laboralmente, es que la gente constituya una SAS unipersonal y así tenemos un contrato de distribución, franquicias. Todo eso está documentado y hace parte de lo que se debe probar.

Se imparte la orden y se dice: vamos a hacer un plan de negocios, los estudios de mercado y la distribución. Se hace un cronograma que ellos han querido hacer coincidir con los tiempos de las elecciones. No es algo que se haya hecho intencionalmente para las elecciones. Si fuera así, hubiéramos obtenido muchos más puestos de los que obtuvimos. Sacamos un solo renglón de ocho posibles.

Se imparte la orden a la gente de iniciar el proceso. ¿En qué consiste? En que ‘Pedro Pérez’ dice: voy a ser cabeza de distribución. Yo quiero manejar tantos subdistribuidores. Entonces, se le dice que haga las empresas que considere. Después va cediendo la representación legal.

Nos dicen que todas las empresas están en la misma dirección. Sí, pero es que el capital semilla corresponde a uno que le hemos colocado; todas tienen su contabilidad y sus libros. Lo que es más: éstas empresas están registradas ante la Superintendencia de Sociedades como grupo económico. Tienen dueño, capital, respaldo y que no están huérfanas.

Es paradójico que Confecámaras, el gremio de las cámaras de comercio, apoye a la SIC y no a usted...

Llegué a la presidencia de la junta de la Cámara de Comercio por 11 votos de 12 posibles. A mí me sientan y me dicen: le vamos a explicar. La junta elige la reina del Carnaval para tal y tal año. La Cámara controla el aeropuerto de Barranquilla y el zoológico: usted tiene que hacer tal y tal. Una cosa que para mí resultó un mundo extraño. La Cámara tiene un presupuesto de $20.000 millones, pero se están pagando $8.000 millones en salarios. Digo que es absurdo. No podemos pagar salarios de $30 millones.

Cuando empiezo a cuestionar, surge un problema y es que hay que sacar al presidente ejecutivo de la Cámara. Llegó la hora de contarlo: a mí me llaman el señor ministro de Comercio, Industria y Turismo, Sergio Díaz-Granados, y me dice que no podemos sacar al presidente. Le dije que era una decisión de la junta.

Viene el señor Julián Domínguez, presidente de Confecámaras, a dictarme un curso para posesionarme y lo único que hace es decir: no pueden sacar al señor Luis Castro, el presidente ejecutivo, porque era la maravilla china que había que mantener en el puesto. El tipo salió porque mi posición era que había que sacarlo y traer a alguien con un sueldo no mayor a $15 millones. Era volver a empezar.

Esa factura me la están cobrando a través del señor Superintendente. Luego, una vez sale el tipo, me sientan y me dicen: usted tiene que nombrar a fulano de tal. Yo contesto: un momento, yo busco una firma cazatalentos. Nosotros como junta lo que debemos hacer es construir un perfil, someterlo a una firma cazatalentos, y que nos traigan candidatos. Y dicen: no, aquí candidatos de nada, aquí lo que hay que hacer es nombrar a fulano de tal. Y se acabó. No vengas con esos cuentos. Entonces me empiezo a volver un problema para los tipos y decido hacer lo que es correcto.

Entonces los miembros del gobierno que no son comerciantes, uno es Fuad Char, el otro es de Armando Benedetti, el otro es de Efraín Cepeda, no son comerciantes. Son gente política que tiene otra visión. Hubo una renovación total. Acuérdate. De ocho puestos, siete fueron nuevos. Obviamente al entrar todos nuevos, al tener yo un consenso de once, tenía la gobernabilidad para dirigir y liderar una idea de renovación.

Cuando surge todo esto, se nos rebota el Gobierno a través del Superintendente De la Calle. El problema es con el ministro. No olvidemos que este es un año electoral y que Barranquilla y la Costa eligen de todo y que la Cámara estuvo en otras manos muchos años. Si me pregunta, veo que hay una presión política para mantener el control de la Cámara de Comercio. En lo personal, la Cámara no me interesa para nada, pero no puedo decir lo mismo de la ciudad.

¿Por qué seguir en la Cámara si con sus empresas le va bien?

No lo necesito para nada. Como empresario tengo el reto de sacarlo adelante, pero no estoy acá por una ambición personal. Si vas viendo, me han ido llevando a este punto. Lo más fácil es decir que vuelva todo atrás y dejar la Cámara en manos de quien estaba. No me opongo a que se repitan las elecciones. Hemos buscado con Juan Mesa diciéndole: arreglemos este problema, interésense por la ciudad. No se hizo nada.

Estuve hablando con Alejandro Char cuando estaba en el tema de alto consejero para las regiones y no se logró nada. Busqué un acercamiento con el Ministro y me dijo que él no me podía atender mientras yo estuviera investigado, lo cual es falso. No estoy siendo investigado, está siendo investigado es el proceso de elecciones. Le he mandado razones al superintendente, porque la ciudad no necesita esta pelea y yo menos.

Estoy abierto a que se repitan las elecciones, pero de una forma transparente y también, transparente la depuración del censo. Busquemos una firma como PricewaterhouseCooper o cualquiera de estas internacionales que depure el censo.

Si hubiera unas nuevas elecciones, no me presentaría ni siquiera a ellas. Aquí, quien está llamado a la cordura es el superintendente, quien ha personalizado esto. Él puede pensar que yo no soy un buen ciudadano, pero pienso que es un buen funcionario. Estoy abierto a dialogar con él.

Hasta donde entendemos, en la Supersociedades hay una investigación en donde aparece su nombre con empresas que controla pero no reportó la situación de control sobre las firmas...

Si se pide cualquier certificado de la Cámara de Comercio, sale reportada la situación de control. Cuando esto se empezó a satanizar y el juez constitucional le dijo que no podía desafiliar unilateralmente a nadie, ellos buscaron un mecanismo alterno. Acá hay unos intereses del Ministerio de Comercio. Esa cartera maneja las dos Superintendencias. Entonces vienen y se buscan una vuelta y abren otro caso que ya se cayó con la orden del juez por inconstitucional. Entonces dicen: mientras, vamos a ver si ustedes se volvieron un grupo de control, entonces se suspenden como empresa y repetimos las elecciones sin ustedes.

Está reportado como grupo de control, pagamos como tal. Acá no hay nada que esté oculto, nada tapado. El juez constitucional dice que a las personas particulares todo lo que no les está prohibido, les está permitido. Nadie ha dicho que uno no puede hacer ni una, ni diez ni cinco cadenas de distribución. Que esto comercialmente fracase o sea exitoso -como esperamos-, es otra cosa. Esperamos ganancias de $15.000 millones a través de esta red de distribución.

También se ha dicho que sus intereses son políticos, que estaría buscando un alcaldía o gobernación...

No soy político. No he hecho política, mi familia no es política. Lo que debemos es agradecimiento a nuestra región, a mi hermana, a Samuel, a mi otro primo, a mi padre que fue gobernador por nombramiento en el año 73. Soy comerciante, me muevo en el comercio y vivo de él. No tengo contratos con el Estado. Jamás he participado en nada. Hasta hace 10 meses era un absoluto desconocido con un perfil de mi empresa; todo esto para mí resulta exótico.

Tengo 140 tiendas en el mundo, desde Israel hasta Brasil. Vivo de mis negocios. Vengo de inmigrantes judíos, comerciantes. No vengo de políticos y no sé de política. Por no ser político, estoy metido en el problema que estoy. Si hubiera manejado esto con política, dejo que metan a quien quieran.

Se va a montar un centro de eventos en El Caribe. Y su posición en la Cámara le permitiría mediar a quién se quedaría con ese negocio. ¿Qué tan cierto es eso? 

Es absolutamente falso. En el centro de convenciones la Cámara de Comercio tiene una inversión de $12.000 millones. Vale $240.000 millones. Entonces, hablamos de que la Cámara tendrá el 5% del centro en participación. No es un proyecto que yo haya gestado. La primera etapa, que vale $110.000 millones, está adjudicada. Se está construyendo, no está en discusión y tampoco quién lo construye. Es algo que muchos han querido satanizar y así no lo hubieran adjudicado, no le pesa nada a la Cámara. Mi posición es el centro de convenciones, cuando estuve dos meses que nos dejaron, era que ese era un activo improductivo para nosotros. Mi intención es liderar un nuevo enfoque empresarial de la Cámara ante lo que viene. La Cámara estaba configurada para la Barranquilla de hace 20 años.

El fallo debe estar a punto de salir...

Sí, yo creo que ya estamos cruzando los últimos fuegos. Y al final, cualquiera de los dos fallos será una bendición. Si perdimos, perdimos y adiós. Y si ganamos, también adiós. Quiero cerrar el capítulo. Para mí la Cámara no es un plan de vida.

 

[email protected]

[email protected]