"No nos sirve un dólar de $1.800"

Javier Díaz aseguró que el pago de la deuda de Venezuela a Colombia no restablecerá la balanza comercial de los dos países.

Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior.
Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior.

Han pasado más de seis años desde que Venezuela, a través de la Comisión Administrativa de Divisas (Cadivi), se comprometió con los exportadores colombianos a pagar los US$1.400 millones que les adeudaba por concepto de diferentes compras que no se cancelaron en el momento pactado. Sin embargo, la deuda aún cuenta con un saldo de US$200 millones.

Es importante destacar que la deuda inicial del vecino país era de US$800 millones por concepto de bienes, cantidad que aumentó en otros US$600 millones cuando decidieron adquirir servicios, para un total de US$1.400 millones.

En consecuencia, y aunque la situación comercial y diplomática entre las dos naciones se ha normalizado durante el gobierno del presidente Santos, la falta de una ruta definida de cara a nuevas operaciones y el saldo de la deuda que frenó las exportaciones e importaciones entre las dos naciones imposibilita recuperar la balanza comercial récord de 2008.

Según Javier Díaz, presidente de Analdex (Asociación Nacional de Comercio Exterior), “el temor radica en la tasa de cambio en Venezuela después de los resultados de las elecciones. Si se viene una devaluación del Bolívar o qué sucederá, por lo que la incertidumbre es grande y no nos permite ser optimistas frente a esas corrientes comerciales”, aclaró.

Por otro lado, Díaz ve con preocupación la estabilización del sector, ya que la revaluación, sumada a la falta de confianza del comercio colombiano con Venezuela y la caída registrada en las exportaciones durante agosto de 7,6% en comparación con igual período de 2011, restringen el crecimiento de las operaciones.

El dirigente gremial dijo que pese a que tanto los analistas como el Gobierno consideran positiva la TRM actual, de cara a las condiciones en las que se encuentra la tasa de cambio en otros países, a ellos nos les sirve un dólar llegando a los $1.800, ya que sus balances se aliviarían con una tasa de cambio de $1.850.

“Para nosotros sería magnífico tener un panorama por encima de los $1.800, pues el decrecimiento en las exportaciones no tradicionales continuará en lo que resta del año, por lo que necesitamos compensar con una tasa de cambio fuerte que garantice nuestro pronóstico de crecimiento para el tercer trimestre, estimado en 10% sin los no tradicionales”, explicó.

Desde el pasado 5 de septiembre el dólar no se ha despegado de la barrera psicológica de los $1.800.

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