"No es nuestro cuarto de hora"

Para el directivo la situación que vive el sector carbonífero es delicada. Sostiene que las inversiones disminuirán y que sólo se harán cuando sean estrictamente necesarias para mantener la producción.

Roberto Junguito, presidente del Cerrejón. / Andrés Torres

Cuando Roberto Junguito Pombo aterrizó en el Cerrejón, la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo, luego de dejar la presidencia de Copa Colombia, una tonelada de carbón costaba US$90, un valor igual al del barril de petróleo, pero hoy curiosamente el precio de estos dos commodities es similar,  está a la mitad de aquella época de bonanza.

Esta es la lectura de Jungito, quien dice que no están en su cuarto de hora y que por esta razón el Gobierno debe tomar medidas para evitar que los inversionistas lleven sus dineros a otros países, donde existen mejores beneficios por las altas cargas impositivas que hay en el país.

Este ingeniero industrial, de la Universidad de los Andes, cree que es necesario que el Gobierno llame a las cosas por su nombre y que en el Congreso se discuta de manera técnica y no política el desarrollo de los proyectos.

El siguiente es el punto de vista de Roberto Junguito sobre el sector minero-energético.

¿Hay correlación entre los precios del carbón y del petróleo?
Históricamente los precios del crudo y del carbón habían tenido una correlación muy cercana. Hace cuatro años el barril de petróleo costaba US$110 y la tonelada de carbón US$110, pero vino lo inesperado. Estados Unidos puso en marcha la metodología del Shale Oil y Shale Gas para extraer el petróleo, lo que abrió la puerta a una tecnología que nadie previó que cambiaría la historia minero-energética del mundo. Estados Unidos, que era un neto importador de carbón, empezó la sustitución del mineral por su propio gas, mediante el fracking, a tal punto que en los últimos dos años se convirtió en exportador.

¿Allí cambió el cuarto de hora para el carbón colombiano?
Sí, sin duda. No solamente perdimos a un cliente que compraba carbón colombiano, sino que Estados Unidos empezó a exportar a nuestro mercado central, el europeo, y a partir de ese momento el carbón ha venido cayendo de una forma paulatina año tras año y hoy estamos exactamente a la mitad del precio que teníamos a principios de 2011, a US$55 la tonelada. Es interesante ver lo que termina pasando con el petróleo, que por motivos distintos el precio se mantuvo entre US$100 y US$110 el barril, pero en los últimos seis meses se pegó una descolgada dramática y otra vez terminamos, carbón y petróleo, en el mismo nivel que estábamos en el pasado.

¿Qué ventaja ha tenido el carbón frente al crudo?
La ventaja del carbón es que ha tenido cuatro años cayendo y eso nos ha permitido adaptarnos. Hemos mejorado la eficiencia y la optimización en la producción, para asegurar la compensación en costos por la baja de los precios en el mercado. La gran noticia ha sido la caída tan rápida del precio del petróleo, en seis meses, pero la realidad del carbón es exactamente igual a la del crudo.

¿Se mantiene la producción carbonera como la petrolera?
Sí, efectivamente. En estos negocios , al igual que en la aviación, hay un elemento en común que tienen los sectores mineros y de hidrocarburos, y es que son industrias de largo ciclo. Eso lo que quiere decir es que desde que se identifica un proyecto, hasta el momento en que se implementa, pueden pasar entre tres y cinco años, entonces la capacidad de producción que tenían en los dos sectores es básicamente gracias a las inversiones que se hicieron en el pasado. Lo que estamos haciendo es utilizar la capacidad instalada para obtener mayor eficiencia.

¿Qué está pasando con las inversiones en el sector carbonero?
Se están haciendo proyectos para mantener la producción y generar caja. Sin embargo, los niveles de producción que se van a generar en los años venideros dependen de las inversiones que hagamos este año y el próximo. Y obviamente, cuando hay una caída importante del precio, lo que termina sucediendo a nivel global es que cada vez hay menos capital de inversión interesado en este sector y en el de los hidrocarburos. Como hay menos inversionistas interesados en seguir, empieza la migración a lugares donde las condiciones sean más favorables.

¿Qué pasará con Colombia en estos dos sectores?
Vamos a empezar a competir por recursos con otros países, que tengan menores cargas impositivas y en ese sentido la realidad es que en Colombia para los dos sectores están en un cuarto de hora distinto. Y en ese nuevo cuarto de hora tenemos que competir por los recursos económicos, tenemos que ser más atractivos para coger capitales extranjeros y evitar que se vayan a Perú, Chile o México, y ese es el gran desafío del Gobierno.

De las utilidades operativas, ¿cuánto se termina pagando?
En impuestos y otras tasas somos el segundo país del mundo de, los grandes mineros, con mayor tasa de Government Take. En el caso minero está entre el 65 y el 70%, y eso hace obviamente más difícil que vengan los inversionistas.

¿Cómo ve el Plan Nacional de Desarrollo para el sector carbonero?
Hasta ahora está empezando su discusión, pero creemos que hay algunos elementos interesantes, pero que ojalá después de los debates en el Congreso salga una conclusión clara por parte del Gobierno, con el fin de generar un ambiente más atractivo para la inversión extranjera en este sector. Creo que ese es un elemento fundamental para pensar, no en este año o en el entrante, sino cómo van a ser las fuentes de recursos para la economía en los siguientes 5 o 10 años.

¿Sobre qué debe girar el debate?
Sobre cómo promocionar el país y aplicar reformas. Se hicieron en deducción de activos fijos, estabilidad jurídica, reglas de juego más flexibles para algunas inversiones nuevas en capital para exploración y perforación. Creo que es el momento de dar ese debate de manera franca y transparente, que permita que la inversión extranjera, que ha sido el motor y la caja que estamos utilizando para toda la inversión social del país, pueda mantener y ampliarse.

¿El Gobierno es consciente de esta necesidad?
En los últimos foros el Gobierno ha sido enfático en decir que estamos en un nuevo marco bajo el cual tenemos que hacer las cosas distintas para asegurar el futuro de las reservas de petróleo y de gas, así como la formalización y ejecución de los proyectos mineros.

¿La locomotora minero-energética está desacelerada o averiada?
Cuando usted se pone a mirar, para hacer el símil del ferrocarril, nosotros tuvimos un empujón fuerte como industria en los últimos años; obviamente esto pasó en Colombia y otros países también, con el crecimiento de los precios de los commodities y en ese momento se puso la locomotora a todo vapor, y así se movió durante cuatro años, pero hoy se desaceleró y seguimos moviéndonos gracias a la inercia que generó la inversión y por ello estamos manteniendo la producción, pero si no se vuelve a meter el acelerador, es decir, más recursos, poco a poco se va a parar.

¿Están deteniendo las inversiones en el sector carbonífero?
Sí. Tanto en el sector petrolero como en el minero lo que termina sucediendo es que las inversiones que se aprueban son las absolutamente necesarias para mantener la operación vigente y son muy pocas las inversiones de crecimiento que se ejecutan. Este año la producción será similar a la del año pasado, es decir, unos 34 millones de toneladas de carbón en el Cerrejón.

¿Se está despidiendo gente?
No. Como la caída de los precios ha sido paulatinamente, nos hemos ajustado y el personal se mantiene. A medida que se inicien nuevos proyectos vendrá más personal.

¿Cuáles son los proyectos importantes?
Hay dos categorías: los proyectos de exploración, que están en un nivel bastante avanzado, especialmente en oro y a los cuales hay que darles la viabilidad como proyecto para que pasen de la fase de exploración a una de producción. Y los otros son los proyectos de crecimientos mineros, que antes de presentarlo como grandes proyectos de expansión son iniciativas que permiten la evolución normal de las minas, en el caso, digamos de carbón. Hay varios elementos en el Cesar y La Guajira.