Nuevas reglas de juego para los recursos del agro

El Decreto 947, expedido el viernes, ordena qué hacer ante la liquidación de un fondo parafiscal, como el Fondo Nacional del Ganado. Los cambios normativos han sido vistos por Fedegán como una estrategia en su contra.

 El ciclo de vacunación, financiado con recursos del Fondo del Ganado, arrancó con normalidad. / iStock
El ciclo de vacunación, financiado con recursos del Fondo del Ganado, arrancó con normalidad. / iStock

En Colombia existen 16 fondos parafiscales para el fomento del sector agropecuario. Los productores aportan cuotas que se reinvierten en investigación y comercialización, entre otros. Ninguno de esos fondos, nunca, había entrado en liquidación. El Fondo Nacional del Ganado (FNG), el segundo más grande en recaudo, superado sólo por el del café, lo hizo en mayo pasado. Desde entonces, saber quién quedará a cargo y, sobre todo, qué pasará con los recursos públicos que aportan cerca de 500.000 ganaderos ha generado incertidumbre.

El hecho sin precedentes, además de preguntas, señalamientos y reflexiones, está dejando un marco normativo para maniobrar en este caso y que quizá quedará en el escenario por si la historia del FNG algún día se repite. En un decreto, el 947 de 2016, el Gobierno Nacional acaba de plasmar qué se debe hacer luego de que una cuenta de fomento entra en liquidación.

Según la normativa, firmada por el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, el objetivo es “reglamentar las medidas necesarias para garantizar la continuidad en el recaudo e inversión de los recursos de los fondos parafiscales del sector agropecuario y pesquero, en caso de liquidación de un fondo”. Si una cuenta parafiscal quiebra y entra en liquidación, el Ministerio de Agricultura administrará el recaudo, a través de una fiduciaria contratada, dice el decreto. Eso aplicaría, entonces, para el Fondo del Ganado.

Uno de los temas más sensibles fue que el FNG entró en liquidación justo antes de que se iniciara el ciclo de vacunación del ganado contra la fiebre aftosa, vital para garantizar la seguridad sanitaria en el país. Con el auto de liquidación de la Superintendencia de Sociedades, que disolvió la administración del Fondo, su junta directiva, entre otros, se generó incertidumbre por saber si habría garantías para que la vacunación llegara a buen puerto.

La Supersociedades, que designó como liquidador a Pablo Muñoz, quien ha manejado intrincados casos como la liquidación de Interbolsa, ordenó disponer “lo necesario” para que se cumpliera la vacunación. El nuevo decreto, además de aclarar que con una liquidación el recaudo no se dejará de hacer, ordena al Ministerio pedirle a la Superintendencia que asegure la continuidad de los proyectos “cuya ejecución se requiera hasta su culminación”.

Además, una serie de cambios o adiciones a las reglas de juego en el manejo de los parafiscales se dio en 2015, al tiempo que la actitud del Ministerio de Agricultura frente al antiguo administrador del FNG, Fedegán, cambió. En abril de ese año, la cartera prorrogó el contrato de administración al gremio ganadero, plazo que justificó con avances en las mesas de trabajo que la cartera y Fedegán estaban realizando. Pero luego pasó a la indignación: nunca en la historia una cuenta parafiscal había entrado en reorganización, hasta agosto, cuando el FNG lo hizo.

El Plan Nacional de Desarrollo, sancionado en junio de 2015, previó: “Si la entidad administradora no está en condiciones de garantizar el cumplimiento de las reglas y políticas que deben regir la ejecución de las contribuciones parafiscales, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, por razones especiales definidas mediante reglamento, podrá asumir temporalmente, a través de un encargo fiduciario, la administración de dichas contribuciones y efectuar el recaudo”.

El 29 de diciembre siguiente, el Gobierno expidió otro decreto, dictando que entre las razones por las cuales el Gobierno puede tomar el control de un fondo parafiscal está el hecho de que entre en reorganización, proceso que el Fondo del Ganado inició en agosto de 2015. En la primera semana de enero de 2016, después de 23 años en manos de Fedegán, el Fondo quedó a cargo de Fiduagraria, fiduciaria que por el momento, por encargo del Ministerio, quedará administrando los recursos.

El sexto día del mismo mes apareció otro decreto. Esta vez eran las reglas de juego para que los fondos parafiscales garanticen que su junta directiva es democrática. Antes de los manejos financieros que Fedegán le dio al FNG, en el ojo del huracán estuvo la discusión de si el gremio, presidido por José Félix Lafaurie, garantizaba democráticamente la participación de los gravados con la cuota de fomento de ganadería y leche. La Contraloría General de la República, de hecho, advirtió al respecto.

Con la perspectiva de Fedegán, el Ministerio asumió el manejo del FNG “a partir de un decreto firmado en la noche del último día hábil de 2015, a escondidas y sin concertación alguna, pues aunque el Decreto 2537 de 2015 afecta a todos los gremios administradores de fondos parafiscales, estaba hecho para “hacerle el mandado” a Fedegán”, como dijo el gremio apenas salió la orden de liquidación.

Para el Ministerio, los frigoríficos Friogán, que llevaron a la quiebra al FNG, estuvieron mal administrados y la paciencia se acabó cuando a finales de 2015 la Contraloría se pronunció advirtiendo de avalúos inexactos sobre los activos de la empresa y los riesgos que implicaba para los recursos públicos que el FNG entrara en ley de quiebras. Por su parte, ganaderos como los de Córdoba, Sucre y Quindío, entre otros, han pedido la renuncia de Lafaurie, quien durante todo el proceso ha asegurado defender los intereses de su sector y ser víctima de persecución política por su oposición a los diálogos de paz que se llevan a cabo en La Habana con las Farc.