“Con o sin paz, subsidio familiar llegará al campo”: Asocajas

El presidente del gremio de cajas de compensación asegura que se necesitan recursos del Gobierno e internacionales para llegar al sector rural, en donde están las mayores necesidades de vivienda, salud y educación.

Álvaro Cobo, de Asocajas, dice que el subsidio familiar no ha llegado al campo debido a la informalidad laboral. / Jonathan Ramos
Álvaro Cobo, de Asocajas, dice que el subsidio familiar no ha llegado al campo debido a la informalidad laboral. / Jonathan Ramos

Cuando la Misión para la Transformación del Campo estaba trabajando en las recomendaciones que le dio al presidente Juan Manuel Santos para sacar al sector rural del rezago histórico en el que permanece, uno de los aliados estratégicos que identificó fueron las cajas de compensación familiar.

En ese momento, esas entidades, los expertos de la Misión y el director de la Federación Nacional de Departamentos, Amylkar Acosta, entre otros, reconocieron que el modelo de subsidio familiar debe meterse al campo, en donde hay una cobertura incipiente y la necesidad de servicios como salud y educación.

“Lo que ofrecen (las cajas) es lo que la élite de este país no necesita, porque para eso están afiliados a sus clubes”, dijo Acosta. Las cajas atendieron el llamado y esta semana presentaron su propuesta para ayudar a formalizar el campo, en un libro titulado El compromiso de las cajas de compensación familiar con el campo y la paz, de la economista Luz Amparo Fonseca y Asocajas.

En diálogo con El Espectador, Álvaro José Cobo, presidente de Asocajas, asegura que el camino hacia la formalización que buscan incluirá la cooperación con los alcaldes y que los recursos tendrán que salir de diversas fuentes, como las del Gobierno e incluso de fuentes internacionales.

¿Cuál es la propuesta de las cajas para atender al sector rural?

El propósito es ver cómo las cajas pueden vincularse de manera más estrecha al sector rural teniendo en cuenta que ahí también se involucrarán los hechos salidos del acuerdo de paz con las Farc. La idea es extender al sector rural, a través de las 43 cajas existentes, nuestra acción, como lo venimos haciendo en lo urbano, con la condición de que el campo es distinto a las ciudades y hay otro tipo de demandas con prioridad. Nuestro propósito es establecer todos los servicios y subsidios de acuerdo con las necesidades particulares del sector rural.

¿Cuál es la situación del sistema de subsidio familiar en el campo?

En el sector rural hay informalidad. Según el censo agropecuario de 2015, el 56,8 % de los hogares rurales no tienen acueducto, el 94 % no tiene alcantarillado y el 20 % de hogares con población entre 5 y 16 años no asistían a ninguna institución educativa. Esa es una de las necesidades grandes: la educación. El 23,5 % de los hogares tenían personas mayores de 15 años en condición de analfabetismo y el 82 % registraba un bajo logro educativo, es decir, menos de nueve años de escolaridad, y sólo el 10 % de los adultos mayores cotizan para pensión. Pero el cambio no sucede de la noche a la mañana, las cajas disponen de recursos de acuerdo con los aportes que hacen los empleadores.

¿Qué portafolio tienen las cajas para ofrecer en el campo y cómo accederían los habitantes a él?

Vamos por la formalización y por que los empleadores no sólo contribuyan al subsidio familiar sino con los demás elementos de la seguridad social: riesgos laborales, pensión, dependiendo de la condición, si es trabajo por días o temporal, pero que los patrones contribuyan. Sobre las cajas está el tema del subsidio monetario, de vivienda, en lo que el mejoramiento tiene mucha demanda, y la educación. También, la creación de medios asociativos entre ellos; si, por ejemplo, hay varios ganaderos que venden su leche, que se puedan agrupar. Estamos en la disposición de dar capacitación y orientación. La idea es asesorar a los alcaldes en la tarea. En cuanto a recreación, hay población que está dispersa, por lo que el desplazamiento hay que tenerlo en cuenta. Con paz o sin paz, aunque esperamos que sea con paz, nuestra presencia en el sector rural será una realidad. Y tenemos la experiencia de instituciones que ya están trabajando en el campo en programas puntuales.

¿Cuál sería el aliciente para que el sector rural se formalice?

El mayor aliciente son las mejores condiciones de vida de los empleados. Darle esta posibilidad al trabajador, que es obligación por ley, lo hará rendir más y desarrollar mayor compromiso. Qué bueno que pueda tener su vivienda y sus hijos en el colegio. Es uno de los mayores logros, del que como sociedad nos tenemos que hacer partícipes y artífices.

¿Con qué recursos llegará el subsidio familiar al campo?

Diferentes fuentes. Las cajas disponen, de acuerdo al pago que hace el empleador, del 4 % sobre el valor de la nómina, pero habrá que buscar recursos que se tendrán en cuenta para efectos del proceso de paz, recursos internacionales y del Gobierno; hay que hacer una mixtura de recursos para lograr mayor cobertura y servicios que se compadezcan con los requerimientos de las regiones.

¿Hay departamentos que son prioridad?

Hoy las 43 cajas de compensación hacen presencia en los 32 departamentos. Empleadores afiliados a diciembre de 2015 eran cerca de 550.000, que pagan los aportes, que no son para invertirlos directamente en quien hace el aporte sino para distribuirlos entre los afiliados, que son más de 8’700.000 trabajadores. De estos, el 76 % gana menos de dos salarios mínimos, el 15 % gana entre dos y cuatro salarios y el 9 % más de cuatro salarios mínimos. Con la cobertura total, que incluye al trabajador y su familia, más los vinculados por el tema de intermediación laboral, las agencias de empleo, entre otros, las cajas llegan hoy de forma total o parcial a 24’635.280 colombianos, es decir, la mitad de la población.